Tazas de ironía

Un vejete pregunta por las tazas de promoción sobre el nuevo mostrador de libros. El librero le explica que por la compra de dos libros de bolsillo, le regalan una. Cada una lleva inscrita el nombre de un autor y un microrrelato suyo. Hay de Cercas, de Vila-Matas, Milás, Matute,... Son siete, aunque la única que realmente vale la pena es la de Cercas. El resto de cuentos son una mierda. Obviamente, el librero sólo le comenta lo de la oferta, no que el regalo sea una porquería.

El cincuentón quiere una pero no tiene ganas de comprar ningún libro. Le dice al librero que le dé una de las que tiene en exposición. Le insiste. Al librero le hace gracia su absurdo empeño, como si pudiera hacer nada al respecto. Finalmente, el librero le comenta con sorna, con explícita y marcada ironía, que si quiere, que el segurata de la planta no está muy en forma. Tal como se lo dice, el tipejo coge una de las tazas, se la mete debajo de la chaqueta y empieza a tirar hacia la salida.

El librero se queda petrificado. La librera le pregunta qué pasa.

—El... el tipo ése, que... que se lleva la taza. Que la está mangando.

La librera lo alcanza y le pregunta qué hace, que no se puede llevar la taza. El tipo la devuelve cabreado, refunfuñando y ciscándose en todo lo que puede, y se marcha. El librero todavía está flipando.

3 comentarios

Anónimo dijo...

la gente está fatal. Fetichismo trasnochado.

MB

MTE II dijo...

"como si pudiera hacer nada al respecto"
creo que utilizar aquí un término de polaridad negativa es catalán ;-)

aningunsitioperoquesiguilluny dijo...

¿Entonces es "como si pudiera hacer algo al respecto"? Sí, ahora que lo dices es posible que sea una catalanada por traducción directa del "com si pugués fer res al respecte". :P