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Estrenada cuatro años antes, sería esta la otra cara de la moneda de Super (protagonizada por Rainn Wilson, más conocido por ser Dwight en The office). Aunque no la he visto, es probable que Super sea una película peor que esta. Y esta última afirmación no quiere decir que sea buena.

Esta película indie estadounidense muestra a un don nadie que cree tener poderes... y no es una comedia. Es dramática. La apreciaría en algo si no estuviera harto de la autoconmiseración del loser made in USA, más aún cuando siguen añadiendo ñoñerías amorosas, más aún cuando se busca a toda costa una salida triunfal dentro de esta presunta miseria.

Vivir en EE.UU. debe de ser muy duro porque más del 90% de la población debe de considerarse un cero a la izquierda. La conclusión acaba resultando asombrosamente imbécil. El pensamiento supuestamente independiente y crítico queda a nivel de parvulario, con voz en off incluida recitándonos un mantra de autoayuda para seguir adelante.

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