Un restaurante infecto de Peñíscola


No sé por qué los siete nos sentamos allí. No recuerdo el nombre de aquel lugar pero siendo etimológicamente coherente diré que era nefando. La comida estaba buena y todo lo que tú quieras pero el servicio es el peor que he encontrado en mucho tiempo.

El menú constaba de tres platos. El primero era sí o sí ensalada. De segundo elegí pescadito frito y de tercero, sepia a la plancha. De beber, pedí un Aquarius.

Los camareros no sé si eran italianos o rumanos. No adiviné su acento porque apenas hablaban y, cuando lo hacían, murmuraban o dejaban las frases en el aire con alguna coletilla como "pues eso..." mientras se alejaban. Tenían cara de desgana pese a ser nosotros los únicos en su terraza.

Trajeron las bebidas. Mi Aquarius era de naranja, primer error imperdonable. ¡El Aquarius estándar (y el único que está bueno) es el de limón, todo el mundo lo sabe! Constaté luego, sin embargo, que en Valencia esto no lo tienen tan claro. Será que es tierra de naranjas o yo qué sé.

Cuando le digo que lo quería de limón se me queda mirando. Me musita que, bueno, ya está servido. ¡¿?! ¡Y a mí qué me cuentas, ha sido tu puto error, no me has preguntado el sabor! Pero mi suegra, que es como es la mujer, le dice que traiga el de limón y que ya nos quedamos el desagradable potingue.

Volvió con la bebida y con tres de los platos de ensalada. Le pregunté si el mío podía ser sin atún. El hombre volvió a mirarme con cara de buey y me contestó algo que, más que entender, intuí. Iba a mirar qué podía hacerse.

Al cabo de un buen rato, volvió y me dijo que tenían que preparármelo, que tardaría más, que patatim, que patatam, que "Tranquilo, no importa".

Cuando vemos que se marcha le decimos que faltan cuatro platos de ensaladas, que sólo han traído tres. Nos contesta que esos tres son para todos. WTF?! ¿Y no podías haberlo avisado antes? ¿Y si traes tres mini boles para siete, no deberíais poner platos para que nos sirvamos cada uno?

Aquello pintaba horrible. Fue una constante. Los platos nos los traían desordenados. Unos iban por el tercero cuando otros todavía estaban con el segundo o nos servían el siguiente plato sin haber acabado el anterior. Un asco, un verdadero asco, y una pena.

2 comentarios

Paul dijo...

Jejeje nunca adivinarías quién hizo su por el momento última entrada de blog sobre un tema muy parecido...Y, lo que es mejor aún, nunca adivinarías a quién se la había dedicado ;) http://criticasliquidas.blogspot.de/2013/06/vocacion-de-servicio.html

aningunsitioperoquesealejos dijo...

Muy bueno. Aunque te recomendaría que para los comentarios hicieras lo que hago yo: poner un espacio de 30 días o el que tu veas para que la gente pueda comentar sin necesidad de captchas ni moderación. Así se agiliza el diálogo. Luego, en los más antiguos, para no tener que ir rastreando en busca de Spam, pues que quede activado. Yo lo tengo en la configuración automática de Blogger.