El Nao de Brown, de Glyn Dillon



Tras este extraño título ganador del Premio del Jurado de Angoulême, se encuentra una historia peculiar. Su protagonista, Nao, diseñadora gráfica, siente un deseo horrible de infligir dolor de manera desmesurada y cruel a aquellos que la rodean, pensamientos horribles que le sobrevienen en ataques de ansiedad. Y debe controlarlos.

El dibujo me gusta mucho, casi tanto como podría haber odiado la historia. El hecho de que se centre en una chica mona con problemas mentales me hizo desconfiar, pues me molesta bastante la manera cursi e irreal en la que generalmente se trata este tema. Pero el autor salva la casa de un devastador ataque de poesía caduca.

En este cómic hay muchas cosas que resultan inverosímiles, como un reparador de lavadoras barbudo como un oso con conocimientos de anime y budismo. Pero la razón de ser de estas "anomalías" queda explicado en un final redondo como un ensō: no es pura geometría pero cierra bellamente la curva que empezó.

No hay comentarios