Onepunch-man de Yusuke Murata y One


Onepunch-man es un giro divertido e interesante en el cómic de superhéroes. Saitama es un héroe que es capaz de derrotar a todos enemigos de un solo puñetazo. Su poder es tal que vive aburrido por la falta de retos. Cada batalla es un paseo para él. Su vida es tan anodina que sus mayores emociones se las dan los folletos de propaganda con ofertas del supermercado.

Empecé a seguirlo por internet por el humor y por el dibujo, éste último a cargo de Yusuke Murata (Eyeshield 21). Sus detalladas páginas dobles son impresionantes. Contrastan con la sencilla cara de huevo del protagonista, que se quedó calvo del esfuerzo que le supuso el entrenamiento para convertirse en superhéroe. Consistía, nada más y nada menos, en "cien flexiones, cien abdominales, cien sentadillas y diez kilómetros de carrera diarios, sin encender la calefacción ni el aire acondicionado para endurecer la voluntad"...

Y es que esta es la otra gran baza de su éxito. One, el pseudónimo del creador del webcómic original y, ahora, guionista del manga que publica la revista Young Jump, posee un humor absurdo delirante que socava la épica del superhéroe estadounidense y las convenciones del manga japonés, similar a Bobobo-bo Bo-bobo pero menos frenético. El autor empezó su cómic digital con el objetivo de practicar y aprender a hacer sus propios tebeos pero el éxito le llegó de improviso cuando Murata, fan de la serie online, se ofreció a dibujarlo y publicarlo en el circuito profesional.

En España, Ivréa ha adquirido los derechos y este junio de 2016 ha publicado el quinto tomo. Han hecho un gran trabajo. Sin embargo, pese al mimo de la editorial, el resultado es menos espectacular de lo esperado. Las impresionantes ilustraciones a página doble que en la pantalla se ven de lujo, en el libro quedan partidas por la mitad a causa de la encuadernación. El formato del manga, que es el estándar de 13x18cm., tampoco ayuda a que luzca todo lo que debería. Una edición kanzenban (de 14,8x21 cm.) le sentaría realmente bien.


Para mi sorpresa, desde el primer tomo se anunció que se ofrecía el anime a través de la web Daisuki.net, propiedad del Consorcio de Animación Japonés (que agrupa a Toei Animation, Aniplex, Sunrise, TMS Entertainment, Nihon Ad Systems y Dentsu). Únicamente registrándose, se puede disfrutar gratuitamente de la serie con el audio original en japonés y los subtítulos en castellano, además de poder ver otras series como Kuroko's Basketball, Saint Seiya o Back Butler.


A lo largo de los cinco tomos publicados, he notado, para mi decepción, que las batallas serias ganan espacio en detrimento de la burla inicial, convirtiéndolo en un manga más de salvadores y villanos ultrapoderosos. Como suele suceder a causa del ritmo brutal de las publicaciones semanales de manga, el dibujo también empieza a resentirse. El quinto tomo es aburrido y hay viñetas que no están bien resueltas, ya sea por tener una calidad menor o por resultar repetitivas y poco originales.

Mis expectativas para Onepunch-man no son demasiado halagüeñas y preveo un Onepunch-man Z con muchos mamporros y pocas risas. Dejo aquí dos viñetas, la primera del manga y la segunda del webcómic, donde se aprecia tanto el humor visual de la historia como el salto cualitativo que supone el arte de Murata.



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