Tres películas de Mark Wahlberg: 2 Guns, Cuatro Hermanos y Los otros dos

2 Guns (2013)

Mark Wahlberg, el Jorge Sanz estaounidense, copotragoniza con Denzel Washington, el Tom Hanks negro, esta peli de cárteles y policías, corruptos y maletines. Tiene una trama absurdísima que no hay por donde cogerla. No se decidieron si querían que los actores hicieran de agentes de la ley o macarras, y tiraron pa'lante con las dos ideas.

Así, tienes ¿una comedia? con escenas de acción al tuntún, giros folletinescos de guión, sorpresas inesperadas que se adivinan a la legua y decisiones de los protagonistas sin sentido ni consecuencias. Tonta es poco; y aburrida, un rato. Ves volar todo ese dinero por los aires, tantos billetes, y te dices con los papeles de la hipoteca en mano: "Todo eso y más se lo han gastado en hacer esta película".



Cuatro hermanos (Four Brothers, 2005)

Si la anterior era absurda, esta no se queda atrás. Cuatro hermanos se reúnen en el funeral de su madre asesinada. La mujer los adoptó a todos cuando eran pequeños para sacarlos de las depauperadas calles de Detroit. Cuando descubren que el informe policial no cuadra, deciden tomarse la justicia por su mano.

El cabecilla del cuarteto es Wahlberg, quien busca venganza. Podría ser una trama seria, pero las supuestas bromas chafan el thriller, ya que exacerban sus incoherencias, y las gracias no encuentran su lugar en los vaivenes espídicos y descerebrados de esta historia de yo qué sé. Lo mejor es el malo, no porque sea un buen némesis, sino por lo estrambótico y retorcido que es.



Los otros dos (The Other Guys, 2010)

En esta comedia dirigida por Adam McKay (La gran apuesta), Wahlberg hace de policía en una Nueva York fascinada por los dos hiperbólicos héroes del cuerpo: The Rock y Samuel L. Jackson. Su personaje, harto de rellenar informes y ser ninguneado, convencerá a su compañero de abandonar sus escritorios para comerse el trozo de pastel de la fama que les corresponde.

Si soy sincero, cuando vi a Will Ferrell pense «¡Buf!». Pero no. Aunque la película empieza con chistes más gruesos que la polla de Shane Diesel, al rato nos vemos asaltados por diálogos muy rápidos llenos de ironía y humor absurdo. El rostro vacío de Whalberg, su cara de nada, su mueca de bótox, cobra todo su sentido y su caché. Hilarante. Me he reído tanto que la recomiendo sin dudarlo.

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