Musarañas es más mala que la tiña [SPOILER]


Versión Corta

Más mala y le dan un Goya.


Versión extendida

Siempre me río de los tráileres que ponen nombres de directores famosos que no tienen nada que ver con la película para engañar a los espectadores incautos. Esta vez, yo me llevo el capirote con orejas de burro. Musarañas no es de Álex de la Iglesia.

Está producida por él, entre otros, pero la dirigen dos directores llamados Juanfer Andrés (ojo) y Esteban Roel (el otro ojo). El avance prometía como político y, como tal, ha quedado muy por debajo de las expectativas. De peli de terror ha pasado a peli terrible.

Apuntaré antes lo que creo que se salva: la fotografía y Macarena Gómez (Lola en la infame La que se avecina), que si bien me parece buena, creo que bajo otra dirección podría haber sido todavía mejor.

El principal escollo es el guión. La idea no es novedosa pero se podría salvar de no ser por la irregularidad, la inconsistencia y la inverosimilitud recalcitrantes. No es de extrañar que me costara ver que no era un trabajo de Álex de la Iglesia.

El tono esperpéntico del director de La chispa de la vida no está presente en este relato que busca ser tenso y contenido pero acaba convertido en una escabechina absurda con más interés por la casquería que por juntar dos oraciones coherentes.

En los años 50, dos hermanas viven solas en la casa familiar de Madrid. Montse, la mayor, interpretada por Macarena Gómez, tiene pánico a salir a la calle. Guarda un ponzoñoso secreto familiar que le ha acabado pasando factura: sufre paranoia y depresión.

Sólo puede paliar sus migrañas gracias a la morfina que le suministra una vecina, esposa de un médico, para la que cose vestidos. Al pensar que su hermana pequeña (Nadia de Santiago) podría conocer a un hombre y marcharse, sus fobias y su locura se desatan.

Entramos, desde buen principio, en escenas de una violencia bruta que, luego, parecen quedar en nada. Montse castiga a golpe de vara a su hermana después de haberlas visto desde la ventana tonteando con un amigo. Se da a entender que los castigos no son algo nuevo.

Lo que choca es que, sin venir demasiado a cuento, esta vez la pequeña decide revelarse y le asesta un planchazo en la cabeza a la mayor que, si es un melón, lo convierte en mermelada. Corre hasta el rellano donde Montse no puede seguirla debido a su agorafobia.

La joven se queda durmiendo en el descansillo, a vista de todos, con la mejilla ensangrentada. Se la encuentran dos vecinos que no la conocen... y ni se inmutan. Uno le dice al otro que le traiga una manta y tira millas. ¿En serio?

Al día siguiente, Montse le abre la puerta y la chica vuelve a entrar, y desayunan como si se hubieran insultado y no apaleado. Ese mismo día, uno de los vecinos de la noche anterior (Hugo Silva) se cae por las escaleras y choca contra la puerta de la casa. ¿Casualidad? No lo creo...

Montse lo arrastra dentro para curarlo pero se enamora y empieza a suministrarle morfina para mantenerlo calmado sin que note el dolor de la pierna, que tiene destrozada. Cuando el hombre recupera la conciencia, charlan como si nada e incluso se tutean.

Esta confianza entre extraños, además de aberrantemente ilógica, resulta anacrónica, más cuando a la mujer del médico la trata de usted. Pero es que la hemana pequeña no se queda atrás y la primera vez que va a ver a Hugo Silva está en camisón. (!!)

Si ella hubiera mostrado algún signo de enajenación lo podría entender, pero no es así. ¿Por qué, cuando se entera que Montse lo tiene secuestrado, no llama a la policía? Uno puede inventarse explicaciones pero lo esencial aquí es la película ni las da ni las sugiere.

La trama hace aguas por todas las costuras. Es una montaña rusa de emociones sin ton ni son ni paredón. Los diálogos son tan cliché y están tan desafortunadamente encajados que parecen una nota de secuestro realizada con recortes de otros guiones.

El gruyeresco hilo de la trama se teje de frases graves que parecen coplas de Jorge Manrique, enlazadas con ataques de hibris, zurcidas a íntimas confesiones fraternales, anudadas a descuartizamientos sanguinolentos y remendadas con un eterno retorno a la cotidianeidad.

Las agujas de calceta de la narración repiten una y otra vez el mismo pespunte: intento estúpido de huida y fracaso. ¿Por qué? ¿Acaso están encerrados en la casa? ¡En absoluto! La hermana pequeña está yendo cada maldito día a trabajar, donde no dice ni mu. Más que española, parece japonesa.

Uno se pregunta qué relevancia tiene la agorafobia de la hermana si, al fin y al cabo, los que parecen tener verdaderos problemas con salir son los demás. ¿Y a santo de qué la historia de la novia de Hugo Silva, introduciendo a dos agentes de la policía que no vuelven a asomar el hocico?

Al metraje que avanza como brújula sobre imán se suman unas actuaciones igual de desorientadas. Nadia de Santiago no hace nada por dejar de recordarnos que en realidad es la Asun de "la serie anteriormente conocida como Amar en tiempos revueltos".

Hugo Silva tampoco puede evitar ser quien es y Luis Tosar, sinceramente, lo hace bien pero es el papel de chungo que hace siempre. Podrían encadenar escenas de sus películas para crear la precuela de Celda 211: El origen de Malamadre.

En fin, lo dicho, es mala, estúpida y predecible. Pagar por ella es tirar el dinero a la basura.

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PD: Por muy pulcra que sea y por mucho trastorno obsesivo-compulsivo que pueda tener, es imposible que la protagonista sea capaz de limpiar las salpicaduras y manchurrones de sangre del papel pintado de las paredes. Vamos, es que ni con Kalia Vanish Oxi Action.

11 comentarios

el convincente gon dijo...

[SPOILER] ¿Y te fijaste en la cagada con la foto del final? Toda la peli poniéndote en los flashbacks a una actriz mucho más joven para hacer del personaje de Macarena Gómez cuando era niña y, para una foto que se se supone que es de esa época, van y usan la cara de la propia Macarena, en vez de de usar la cara de la actriz que hace de ella de niña. Está claro que tenían miedo de que el espectador no entendiese que la foto es del personaje de Macarena de niña, pero vamos, la solución es un poco chapucera.

aningunsitioperoquesealejos dijo...

Muy buena observación. Ni mi pareja y yo caímos al verlo. Fallos le sobran. Muchos los he obviado porque el texto me ha quedado excesivamente largo.

Anónimo dijo...

Yo creo que no se salva ni la fotografía, que debía ser una tonalidad mucho más oscura. Luego está muy mal contada, si la religión juega un papel importante, su presencia debería ser axfisiante en la casa, tendría que estar la casa recargada hasta lo barroco de santos, cristos y vírgenes y el director recrearse con ello para ir generando atmosfera, pero esto no está nada logrado. Las interpretaciones incluída la de Macarena, que no impone nada, son pensosas. Y las de Hugo Silva o Carolina Bang (Alejandro te estás cargando tu carrera con esta mujer) directamente insultantes. Solo se salva Tosar, que parece que es el que mejor entiende su papel. Y el guión a pesar de tener algunos elementos interesantes pues está muy mal trenzado, con situaciones ridículas como la de la sobrina que baja a hacerse un vestido. Mala, mala, mala.

aningunsitioperoquesealejos dijo...

A mí sí que me gustó ese tono de voz amargado, consumido, de Macarena Gómez, aunque sí es cierto que podría haber sido mejor.

El papel de Tosar es lo que he comentado. ¿Lo hace bien? Sí. Pero ese papel se lo hemos visto repetido en otras películas. Su actuación es buena pero el personaje no saca nada nuevo del actor, no supone ningún reto.

Sobre la fotografía, como todo lo que he escrito, es mi opinión subjetiva como espectador, nada técnica. Así que no te puedo quitar razón en este aspecto.

Un saludo y gracias por comentar

Anónimo dijo...

Pues yo pienso que al papel de Macarena le falta fuerza, además está mal esbozado. Por un lado representa la típica beatilla de pueblo, mosquita muerta, con un tono paternalista hacia su hermana y luego aparece como un monstruo sanguinario, que incluso es capaz de noquear a Hugo Silva de tres puñetazos o asesinar a dos clientas con dos agujas de tejer y que usa de maniquí el cuerpo descuartizado de otra de sus víctimas. Vamos, todo esto es ridículo, porque aparte de que no está bien contado ese desarrollo psicológico del personaje, es que no impone nada fisicamente. ¿ Cómo te vas a creer que noquea a Hugo Silva de tres puñetazos o que acaba con dos mujeres jóvenes ella sola, si es una mujer pequeñaja, raquítica y sin la furia de una Kathy Bates. Porque Kathy Bates además de ser una mujer considerablemente fuerte, grita como una loca y desata una furia que ya quisiera Macarena acercarse siquiera a esa hibris. Entonces no me creo el personaje de Macarena, muchas situaciones caen en el ridículo, está mal desarrollada la historia, y las interpretaciones son penosas, especialmente Carolina y Hugo. Tienes razón en lo que dices de Luis Tosar, pero me parece que para lo que le dan es el que mejor lo salva. Yo pienso que la película tendría que haber tomado un enfoque mucho más axifisiante desde el principio, comenzando por la fotografía y la ambientación. La utilización de la cámara subjetiva y de trucos de imágen se me antoja indispensable para narrar ese retrato psicológico perturbado, esa perdida de contacto con la realidad y ese descenso a los infiernos. Pero no se ve nada o casi nada de esto, siendo una narración muy plana. La casa como santuario religioso debería tener un papel mucho más importante, ir mostrándonos sus secretos poco a poco, y reflejar la locura de su inquilina hasta lo paroxístico. Pero no llega a inquietar en ningún momento. Además el hecho de que no pueda salir por su agorafobia debería dar mucho más juego en el climax de la película ( por ejemplo que consiguiese Hugo salir al pasillo se creyese salvado pero ella soprendentemente venciera su fobia y lo arrastrara de nuevo para dentro. Luego los secundarios con todos sus clichés están muy mal metidos. En fin son tantos los fallos que le veo para una película que podía haber hecho algo bueno que no merece la pena seguir. Gracias a ti por tu entrada y tus respuestas.

aningunsitioperoquesealejos dijo...

Sï, que la película no se salva por ningún lado. La de dinero que se desperdicia con estos subproductos. Una pena. ¡Un saludo! ;)

Anónimo dijo...

pero por qué al final de la película la hermana pequeña deja a Carlos (Hugo Silva) en el rellano y se vuelve a meter a la casa? no se supone que está toda la película intentando sacarlo de la casa para salvarlo de su hermana (madre) y llevarlo a un médico?

aningunsitioperoquesealejos dijo...

El shock de descubrir que su hermana es su madre la deja marcada de por vida. Digamos que cae en la misma enfermedad que su hermana-madre y se queda a vivir encerrada en casa para siempre. Pero, vamos, que tampoco hay que darles muchas vueltas porque es un mal guión peor resuelto.

Anónimo dijo...

Entiendo que tiene muchos fallos pero y todas las muertes? Obvio no quedan inpunes o si? Se muere o no carlos? Que alguien me explique jeje

aningunsitioperoquesealejos dijo...

La película deja el final abierto. En principio, y por muy absurdo que sea, entiendo que nadie lo sabe ni la policía lo descubre. Si él se muere o no, también queda a lo que considere el espectador. Sólo se interesa por convertir a Montse (Nadia de Santiago) en lo que era su hermana-madre, otra enferma mental que no saldrá de casa.

Anónimo dijo...

Y porque no se sabe él nombre de la niña?de la hija de macarena?