El problema de los productos BQ con las actualizaciones: móvil Aquaris E4, tablet Edison 3 y e-reader Avant 3

Móvil Aquaris E4

No me gusta mucho gastar en móviles, y me suelo mover en la gama media-baja. Venía de un Samsung Galaxy Trend GT-S7560M cuando me compré el Aquaris E4 de BQ. Se ajustaba a lo que necesitaba: el doble de almacenamiento, algo más RAM, mejor cámara y una pantalla de 4 pulgadas (tamaño casi anecdótico ahora que el estándar son las 5 pulgadas).


Debo decir que cuando lo compré estaba muy contento porque noté una gran mejora. Huía de Samsung porque mi primer móvil (Galaxy Mini 2) y el segundo (el Trend) me habían durado dos y un año respectivamente por culpa de la batería. Pensaba que era culpa de la marca y la obsolescencia programada; sin embargo, a la larga, le ha pasado lo mismo al BQ.

Por lo menos en la gama media-baja, la capacidad de las baterías merma irremediablemente. Es un tostón tener que cargar el móvil por la mañana y por la tarde. Como, intuyo, cada vez se le exige más a los cacharros porque cada vez consumimos más contenido audiovisual, cada vez duran menos. El BQ no ha llegado a un año antes de hacerme saltar a otro modelo.

Tablet BQ Edison 3

Pero mi mayor queja respecto a los productos BQ no es nada de lo dicho anteriormente, sino un problema que se repitió con la tablet BQ Edison 3 de 10,1 pulgadas. Tanto esta versión, como la más pequeña, la llamada Mini de 8 pulgadas, siguen dando un buen rendimiento, pues mis padres no se han quejado al respecto. Se ven bien y tienen, a diferencia de otras tabletas, entrada de HDMI, muy útil para conectarlas a televisiones sin acceso a la red para poder ver, por ejemplo, Netflix.

El tema es lo que sucedió con el móvil Aquaris y la tablet de 10 pulgadas cuando los actualicé. BQ instala Android puro en sus dispositivos y asegura que, siempre que le sea posible, traerá la actualización de software. La cagada es que si te pasas a la versión nueva, no es seguro que todo siga funcionando correctamente. Y no estoy hablando de detallitos.

Después de actualizar el móvil, dejó de oírse bien. La música sonaba increíblemente flojo hasta con auriculares. Cuando hice lo mismo con la tableta, el HDMI se fue a tomar por saco y tuve que volver a la configuración de fábrica para que volviese a funcionar. Claro, dicho así parece fácil, pero hasta que descubrí la causa, ya me había calentando bastante la cabeza.

Esto se debe, por lo visto, a que adquieren el hardware de terceros. Si cuando llega una actualización, la otra empresa no les facilita los datos necesarios para que el componente pueda funcionar correctamente con la versión nueva, pues adiós. Puedo equivocarme en este aspecto porque no tengo conocimientos técnicos al respecto, pero por experiencia me he convencido de que las actualizaciones en los BQ siempre traen problemas.

Lector de tinta electrónica Avant 3

En 2012, antes de tener ninguno de estos dos dispositivos, le regalé un lector de libros digitales a mi pareja de esta misma marca, el Avant 3. Por entonces, tenían un acuerdo con FNAC y lo vendían en sus tiendas asociado a la tienda digital de estos grandes almacenes. No obstante, desde la tienda online de BQ, uno podía comprar el mismo modelo sin que estuviera ligado a ninguna otra empresa.

Lo adquirí, por tanto, de su tienda virtual. Cuál es mi sorpresa cuando lo enciendo y el firmware que trae es la versión más básica. Lo actualizo y, entonces, ¡pum!, me aparece el logo de FNAC en pantalla. ¿Qué sucedió? Que el modelo "libre" lo era porque llevaba el sistema anterior a su acuerdo con FNAC. Todas las versiones nuevas, estaban asociadas a los grandes almacenes.

Pero había una chapuza más grande, y es que la hora no se guardaba y, cada vez que uno apagaba y encendía el lector, el reloj se reiniciaba a las 00:00. La hora se actualizaba por WiFi, pero como uno no lee siempre en su casa, pues se fastidiaba si no tenía conexión. Esto conllevaba que los registros de último libro leído nunca cuadrasen y siempre hubiera que buscar dónde narices estaba la novela que el día anterior habías dejado a medias.

En resumidas cuentas, la española BQ vende unos dispositivos con unos precios competitivos. Se exprimen al máximo para ofrecer buenas prestaciones a bajo precio intentando batallar con los baratísimos terminales chinos. A mí el hardware no me ha dado problema. Todos mis inconvenientes han venido por las actualizaciones del sistema operativo, engorros que me han hecho alejarme de la marca y buscar otras opciones.

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