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MAGIC-NS, adaptador de mandos con cable e inalámbricos para Nintendo Switch y PC

Hace bastantes años compré un par de mandos de Xbox 360 para jugar en el ordenador con mi pareja al Street Fighter IV. El juego acabó no gustándole y, más tarde, tampoco conseguimos encontrar juegos en los que nuestros gustos coincidieran. Con la Wii U y la Switch la cosa cambió, y hemos disfrutado  juntos de varios títulos: Super Mario 3D World, Pikmin 3, Unravel 2, Deponia,...

Llevaba tiempo queriendo comprar el mando Pro de Switch, pero nunca acababa de decidirme. Un día, sin embargo, me quedé mirando la pareja de Xbox controllers, nuevecitos en sus embalajes originales, y me pregunté si no existiría un adaptador que permitiera conectarlos a la consola de Nintendo. El uso común del conector USB abría la puerta a esta posibilidad.

Google me descubrió el MAGIC-NS y Amazon me lo proveyó. No voy a negar que las páginas que hablaban del cacharro me hicieron dudar, porque sonaba demasiado bien, y cuando lo enchufé a la Switch y no funcionó, me maldije por haberme dejado timar. Mi enfado desapareció cuando supe que sólo necesitaba actualizar el firmware para solucionar el problema.

La calidad de materiales del MAGIC-NS no ayuda a diferenciarlo de un artilugio de chichinabo. En la caja viene con instrucciones, pegatinas con letras para los mandos, y un cable de USB tipo A a tipo C por si, en lugar de querer conectar el adaptador al dock, prefieres enchufarlo directamente a la consola. Admite tanto mandos por cable como inalámbricos.

Es muy fácil de utilizar. El mando lo conectas al adaptador, y el adaptador a la consola. Luego, le indicas el tipo de mando... y a jugar. Acepta todos los de PlayStation y Xbox hasta la generación pasada, los compatibles con XInput, y los de Neo-Geo mini. También tiene la opción de elegir entre dos combinaciones de botones distintas: A-B-X-Y, o B-A-Y-X.

En la fecha en la que escribo esto están trabajando en una nueva versión del firmware para conectar el DualSense de PS5 y el Xbox Series X/S. En caso de que te sucediera como a mí y necesites actualizarlo, sólo necesitas ir a la página web del fabricante Mayflash, acceder a Support > Download, buscar MAGIC-NS en el listado, y descargar la última versión.

La descarga debe ser en Windows y contiene, comprimidos en WinRAR (¡todavía intentan venderlo!), un ejecutable .exe, una guía de usuario en PDF y las notas de la versión en un archivo de texto plano. Se lanza el programa de actualización y, una vez abierto, se conecta el adaptador vía USB al ordenador. Tras apretar durante cinco segundos el botón del adaptador, empezará la actualización.

Lo he probado con varios juegos y responde muy bien con Pac-Man 99, GrisDragon Ball FighterZ. En cambio, con Unruly Heroes he tenido algún problema (a veces se queda pillada la dirección, aunque entiendo que no es cosa del mando, al no suceder con otros juegos), y con Deponia no puedo seleccionar bien los objetos (cabe decir que su port a Switch es una castaña llena de bugs).

En general, he quedado satisfecho. Me gusta poder utilizar en Switch el mando de Xbox, cuya ergonomía es una gozada. En mi opinión, es una buena alternativa al mando oficial. En caso de tener mandos en casa y no querer sumar otros a la colección, el adaptador MAGIC-NS permite reutilizarlos con la última consola de Nintendo. Su precio en Amazon es de 21€.


Mi experiencia con el Chromecast con Google TV de 2020

Compramos una SmartTV de Samsung hará unos siete años. Nunca ha ido especialmente bien. A la hora de ver una película en otra plataforma que no sea Netflix, siempre da problemas, llegando incluso a apagarse. No creo que la culpa sea sólo a las limitadas capacidades de la tele. Los microcortes de internet tienen mucho que ver. El tema es que, últimamente, el aparato parecía no dar más de sí.

Entre las posibilidades disponibles para no desahuciar un televisor que, por lo demás, sigue funcionando, empecé a leer sobre reproductores digitales. Hay bastantes: de Xiaomi, de Roku, de Apple, de Nvidia,... Este último, por lo que reza la crítica, es el mejor, pero cuesta más de 200€. Al final, por precio y ecosistema, me quedé con dos opciones: el Google Chromecast y el Amazon Fire Stick.

Amazon ofrece hasta tres gamas: Lite, normal y 4K, por 30, 40 y 60 euros, respectivamente. Sin duda, su diseño sobrio y negro, tanto para el dispositivo que se conecta a la red como para el control remoto, me atraía. Sin embargo, hubo dos detalles que decantaron la balanza. El principal es que en todas versiones su conexión de entrada es por micro USB, que sólo permite la carga.

El Chromecast con Google TV, en cambio, integra un USB tipo C que sirve tanto para enchufarlo a la corriente, como para conectar un hub en el que puede haber un disco duro externo, tarjetas de memoria o un puerto ethernet para no tener que depender de las veleidades del WiFi. Es más caro, sube hasta los 70€, pero por un billete de diez ofrece más posibilidades que el producto de Jeff Bezos.


Alternativas al Chromecast: Apple TV, Fire Sitck, Roku TV y Nvidia Shield

La segunda razón fue Google TV. No hay que confurndirlo con Android TV, que es un sistema operativo para SmartTV. Google TV es una capa de personalización de este sistema. Entre sus virtudes está la de integrar las plataformas en su buscador. Así, si quieres ver una comedia y tienes Prime Video, Netflix y Disney+, Google TV te mostrará los resultados de todas ellas.

Aunque, de momento, esta funcionalidad sólo integra unas pocas app (a las tres mencionadas, cabe sumar Apple TV y Youtube), la verdad es que resulta muy cómoda. El Chromecast es más resistente a las bajadas de velocidad y a los microcortes que mi SmartTV. Desde que lo compramos, rara vez hemos tenido un apagón espontáneo del televisor, tan habituales antes.

La calidad de la imagen del streaming ha mejorado respecto a la que obteníamos con las apps de la SmartTV. Es más, muchas de estas aplicaciones ya no reciben actualizaciones para nuestro modelo de Samsung, pero sí para el Chromecast. El aparato de Google viene en tres colores (blanco, azul y coral) y, aunque su diseño no me atrajo, el mando se siente muy bien en la mano.

Tienes la posibilidad de conectar el móvil con Google Home, pero ni yo ni mi pareja hemos conseguido configurarlo. Comprendo que no se pueda con mi teléfono, que tiene ya sus años y aún tira con Android 6. Pero con el Huawei nuevo de mi pareja, corriendo la última o penúltima versión, tampoco hemos sido capaces. Igualmente, con el mando, tampoco necesitas el móvil.


Disponible en tres colores: blanco, azul y coral

Por último, y una de las cosas que más me alegra de haber comprado el Chromecast, es que puedo verlo en las teles viejas de de mis padres. Sólo necesito un HDMI, un enchufe y una conexión a internet. En caso de no tener router, sirve el punto de WiFi del smartphone. Eso sí, consume un giga por hora de visionado, más o menos.

Lo reitero por si no ha quedado claro: estoy encantadísimo. Se han solventado todos los problemas que tenía con la tele, busco contenido de manera más sencilla, incluso utilizando la voz, y lo veo con mejor calidad. Eso sí, lo que no tiene precio es poder visitar a la familia en fin de semana y no tener que tragarse un bodrio de TVE o de Antena 3. Mi calidad de vida, sin duda, ha mejorado.

Más información:

  • Página oficial de Chromecast con Google TV
  • Incluye tanto el cable HDMI, como el cable USB-C con el enchufe
  • El mando requiere dos pilas AAA que también vienen incluidas
  • Hay que evitar la confusión con el Chromecast a secas, que es una versión más barata de 39€, con micro USB y sin Google TV: Ver la comparación
  • No te cobran gastos de envío: el precio son 69,99€
  • La disputa con Apple se solucionó y ahora también está disponible Apple TV con Chromecast, además de HBO, Amazon Prime Video, Twitch, Crunchyroll, Spotify, Kofi,...

ZzzQuil Natura, las gominolas de melatonina con aroma especial

 


El olfato es el más desapercibido de nuestros sentidos. Paladeamos el sabor, gozamos con el tacto, nos dejamos hipnotizar por la vista y permitimos que los cantos de sirena secuestren nuestros oídos. Olvidamos ese gancho profundo que nos noquea cuando una fragancia conocida inunda de imágenes y sensaciones nuestra adormecida memoria.

Todas las veces que te preguntaste si se había roto el papel y, con la punta de los dedos casi tocando tus labios, confirmaste que sí. Todas las veces que el desesperante picor te empujó a rascarte con tanta discreción como violencia y confirmaste, con la mano ondeando disimuladamente ante tu rostro, que había sido un día demasiado caluroso.

Esos son los recuerdos que nos trae de vuelta ZzzQuil Natura. Estas gominolas con melatonina nos invitarán a dormir como un bebé después de haber clavado la nariz entre dos enormes nalgas. El poderoso olor se hará fuerte en el interior del tarro violeta y, contraintuitivamente, se convertirá en un tifón a medida que queden menos golosinas en él.

Lo acabarás abriendo a distancia, evitando tocar el contenido, abrazando la apnea. Sin embargo, taimado, subrepticio, se abrirá paso hasta nuestra pituitaria para darnos la terrible sorpresa antes de caer en los brazos de Morfeo. Es el precio a pagar por vivir en un sistema que criminaliza el sueño, que lo niega, que lo opone a la vida y lo equipara a la muerte. Es la pena por sustentar esta sociedad de mierda.

Amazon Prime Video y Amazon Music versus Netflix y Spotify

Logos de Amazon Prime Video, Netflix, Spotify y Amazon Music
Hace más de cuatro años que escribí una entrada comparando Netflix con Filmin, Wuaki (ahora Rakuten TV) y Yomvi (renombrada Movistar+). La última sigue ligada a tener contrato con el operador de Telefónica, aunque en junio de 2019 se presentó Movistar+ Lite, un servicio de libre transmisión que permite el acceso a parte de los contenido por 8€ al mes.

Rakuten TV y Filmin siguen teniendo su hueco por 6,99€ y 7,99€ al mes, respectivamente. Sin embargo, su relevancia parece haber menguado desde 2016. Aquel año, Amazon Prime Video se expandió a lo largo de 200 países, incluido España, como respuesta al lanzamiento global de Netflix. Desde entonces, ambos competidores están disponibles en casi todos los países del mundo.

Asociado a la suscripción premium de la mastodóntica tienda online de Jeff Bezos, Prime Video empezó, sobre todo, con escasez. Tenía poco contenido y la mayoría, sin doblaje ni subtítulos en castellano. Tenía producciones propias como The Man in the High Castle, Transparent, Mozart in the Jungle o The Grand Tour, pero su atractivo distaba mucho de lo ofrecido por Netflix.

Las primeras críticas fueron tan virulentas como, a mi modo de ver, desproporcionadas. Amazon Premium aterrizó en España en 2011, ofertando una tarifa plana para envíos de 3 a 5 días por 14,95€. En 2015, subió hasta los 19,95€, añadiendo el envío gratis en veinticuatro horas, precio que quedaría fijado hasta 2018. Es decir, durante tres años, la plataforma de streaming fue un extra sin coste alguno.

Desde entonces, la mejora ha sido significativa. Todo, o casi todo, su catálogo está doblado o subtitulado al español, y presenta películas que Netflix probablemente no tendrá hasta dentro de uno o dos años. Es cierto que la suscripción Prime dobló su anualidad a 36€, pero ahora tenemos dos millones de canciones sin publicidad, una biblioteca de ebooks y almacenamiento ilimitados para fotos.

Si comparamos precios, la más básica de Netflix sale por 7,99€ al mes. Es imposible competir con la cuota de Amazon, que debe de estar yendo a pérdidas para eliminar a la competencia. Si entro ahora mismo en la página de Netflix, no encuentro pepinazos y su agrupación de títulos resulta confusa o poco relevante. Hay tanta variedad que nada capta tu atención.

Es el efecto Netflix. Quieres ver una película, pero acabas en Youtube, aturullado después de navegar un cuarto de hora sin encontrar nada que te apetezca. En cambio, en el sitio propiedad de Bezos, taquillazos por doquier: Alita, 1917, Train to Busan, Blade Runner 2049, Bohemian Rhapsody,... pero también: Grizzlie Man, Florida Project, Personal shopper,...

No sé cuál de las dos tiene mayor catálogo, pero en Prime siempre encuentro algo que quiero ver. Incluso tienen una sección para los títulos que caducan en 30 días, lo cual es magnífico. Pude ver La juventud de Sorrentino y las dos películas de Creed gracias a que me enteré de su salida. La inteligencia artificial de Netflix no acierta conmigo.

Con Amazon Music me ha sucedido algo similar. Fruto de la fusión de dos productos existentes, Amazon MP3 Store y Cloud Music Player, presentes en España desde 2012, el renombrado servicio se relanzó en 2016 con dos suscripciones a su catálogo: Prime, con dos millones de canciones, y Unlimited, con acceso completo y descarga. 

Cuando el año siguiente llegó a la península, le di un tiento a los tres meses de prueba gratuitos de Unlimited, pero no vi razón para renovar. Cierto es que no soy demasiado melómano, pero la primera toma de contacto fue decepcionante. La variedad de Spotify, la interfaz de su aplicación móvil, sus sugerencias,... no había color.

Sin embargo, del mismo modo que sucedió con la plataforma de vídeo bajo demanda, hay cosas que prefiero de Music en su suscripción Prime. X-Ray de Amazon muestra las letras completas de las canciones de manera muy cómoda y sencilla. Spotify, por su lado, utiliza Genius, que es un pastiche caótico con la letra y curiosidades de la canción. Lo odio sin tapujos.

El otro punto a favor del servicio estadounidense son la mejora de sus sugerencias, entiendo que gracias a la inteligencia artificial. Las listas que me genera cada vez me gustan y me enganchan más. Tiene la ventaja de que, a diferencia de Spotify, también puedo comprar canciones y álbumes, y tenerlo todo dentro del mismo ecosistema.

Después de la última actualización, Prime Video también permite, más allá del catálogo, alquilar estrenos. Aunque a diferencia de mala experiencia que tuve con Yomvi, aquí está bien indicado qué entra dentro de la mensualidad estándar y qué queda fuera. Esto es esencial, porque evita la frustración de ilusionarte con una película que, en realidad, debes pagar aparte.

Sin duda, el músculo financiero de Amazon hace y va a aseguir haciendo mucho daño a sus competidores. Lo bueno para Netflix y Spotify es que no siento tener contratados servicios por duplicado. Tanto la plataforma de vídeo bajo demanda como la mediateca musical de Amazon las tengo asociadas a Prime. No las veo como un HBO, o Hulu. Para mí, es algo complementario.

Netflix me sigue pareciendo genial por la calidad casi sin fisuras de su streaming, por el visionado offline (también disponible en el servicio de Bezos) y por sus series y anime. Asimismo, Spotify sigue siendo la que mejores recomendaciones me proporciona, además de tener una aplicación que me resulta muy intuitiva. Desafortunadamente, Amazon sigue apretando y puede llegar a desplazarlas.

Darbo Naturrein, la deliciosa mermelada de frutas del bosque



La mermerlada Darbo Naturrein de frutas del bosque ha sido uno de los grandes descubrimientos de la cuarentena. En la sección ecológica del Condis cerca de mi casa, la eligió mi pareja sin saber nada de la marca. La he buscado y resulta que es una compañía austriaca con unos añitos a sus espaldas. Y aunque estilicen el nombre como "d'arbo", en su web siempre se refieren a sí mismos como Darbo.

El tarro que compramos, y al que le han seguido otros dos, es de la línea Fruchtreich (Rico en fruta). Se caracteriza por tener mayor un porcentaje que el producto original. Contiene un 70% de frambuesas, moras, arándanos y fresas silvestres. Es una mermelada grumosa. Se pueden apreciar perfectamente el interior crujiente de las drupéolas de las moras y las frambuesas.

Posee un intenso color frambuesa oscuro y un sabor extasiante. A diferencia de otras mermeladas, es sabrosa sin saturar el paladar. Su dulzor no empalaga e invita a degustarla. En su mezcla se suma, por supuesto, el azúcar, pero también el zumo de limón concentrado y la pectina como gelificante. Por cada 100 gramos, tiene 37 gramos de azúcares.

La hemos disfrutado extendiéndola sobre rebanadas de pan de payés con mantequilla Cadí, y mezclándola con el cremoso yogur griego de la Fageda, añadiendo trozos de chocolate para mayor pecado. He ido más allá y la he puesto a unas natillas con galleta maría, y el resultado ha sido espectacular. Incluso he metido el dedo en el primer bote para apurar lo que quedaba.

Sin duda, cuando volvamos a caminar bajo la luz del sol, puede que pesemos algo más. Pero qué bien habremos confitado este amargo confinamiento.

Pringles Rice Fusion: Indian Chicken Tikka Masala y Malaysian Red Curry


Por sorprendente que parezca, en 2008, la empresa Procter&Gamble defendió en los tribunales británicos que las Pringles no eran patatas. Gracias a la victoria judicial lograron que su aperitivo enlatado quedara exento de pagar el 17,5% de IVA en Reino Unido.

Desde entonces, han diversificado el producto. Una de estas variedades fueron las Pringles Tortilla, con harina de maíz. Si bien llegué a probarlas aquí en España, sólo las encontré muy puntualmente en tiendas de ultramarinos. No debieron de tener el éxito esperado y las retiraron.

Ahora contraatacan con las Pringles Rice Fusion, con harina de arroz, y dos versiones: Indian Chicken Tikka Masala y Malaysian Red Curry. He visto que, en otros rincones del mundo, también sacaron con sabor a salsa Teriyaki BBQ y sabor a Pato Pekinés con salsa Hoisin.

Aunque me suena haber visto la lata "nipona" en Barcelona, no estoy seguro de haberla probado. Las que sí he comido son las de Tikka Masala y Curry rojo, y aunque están buenas, me fastidia, dados mis problemas de estómago, que se apueste tanto últimamente por el picante.

Han clavado ambos sabores, pero si bien las de Curry rojo se dejan comer, las de Tikka Masala me han destrozado por dentro. Ambas tienen en su composición pimienta de cayena, pero es en las segundas donde el picante pega más fuerte.

Pese a tener que acompañarlas de Almax, hay que quitarse el sombrero ante la complejidad papilar conseguida. Si le sumamos a la adicción que provoca la droga con que las condimentan, decididamente son un snack difícil de rechazar.

Donuts Cookies and Cream: el empacho


En noviembre, Donuts abrió su primera tienda en la ciudad de Barcelona bajo el nombre de Oh My Donuts. Para sorpresa de muchos, el puesto, ubicado en el centro Diagonal Mar, cierra justo hoy, 31 de enero. ¿La razón? El negocio, o experimento, se planificó para tan sólo tres meses. Así que, en caso de querer vuestra rosquilla personalizada, no queda otra que darse prisa.

Y es que, desde hace un tiempo, Panrico lleva una campaña publicitaria basada en novedades constantes, pero temporales. Cada dos por tres, sale un sabor nuevo de Donuts y de Donettes. Del hermano mayor hemos tenido ediciones limitadas de Pantera Rosa, de Halloween y de Panettone, entre muchas otras. Ahora toca el turno de Cookies & Cream.

A diferencia de los las variedades de Halloween y Panettone, esta tiene un baño delicioso de chocolate con galleta. Es tan crujiente que uno disfruta sólo con hincarle el diente. Desgraciadamente, lo que viene dentro ya no es tan maravilloso. Al igual que las dos anteriores, el bollo es muy aceitoso. Parece que en vez de una berlina estés masticando un churro reblandecido.

La crema del interior, al igual que la masa supuestamente chocolateada, no me ha sabido a nada. El gran problema de estas nuevas ediciones es que entran fácilmente por los ojos, pero con gran dificultad por la boca. Sufren el contraste de ser tan insulsas como grasientas. Yo he descascarillado la rosquilla sólo para poder terminarme el recubrimiento de galleta. El resto ha ido directo a la basura.

Delicatessen de Croacia


A diferencia de las chips de plátano que tenemos en España, que son saladas como las patatas, allí son muy dulces. Es muy gracioso porque son rodajas de plátano deshidratadas a las que les han añadido sabor artifical de helado de plátano. Son deliciosas, y nos volvieron muy adictos.


La marca de zumos y purés de frutas Cappy pertenece a Coca-Cola y se vende en países de Europa del Este. Este "Berries get married" lleva uva roja, manzana, frambuesa, plátano, pera, arándanos y fresa. Es denso de beber y tiene un final bastante ácido.


Cedevita es una marca croata de tés y productos dietéticos. También tiene bebidas instantáneas al estilo del Tang vendidas en bares y restaurantes. Se sirven como en la foto, con un sobre de polvos para mezclar en un vaso de agua. Sabe a Frenadol y tiene un listado de vitaminas añadidas más largo que el de una caja de cereales.


¿Cómo no probar una bebida cuya presentación es "el primer refresco que se patentó y fabricó en la República Federativa Socialista de Yugoslavia"? Fue introducida en el mercado antes de que llegara Coca-cola. ¿Se parece? Es como una cola suave rebajada con agua, dulzona pero con una final cítrico. Entre la variedad de hierbas que componen su fórmula, lleva rosa mosqueta, limón y naranja.


Es la Fanta nacional. Llama la atención por su nombre y por el dibujo maliciosamente sexualizado de una chica con dos naranja dispuestas a la altura (y en lugar) de las tetas. La probé en un restaurante, no sé si rebajada con agua. Sabía muy parecida a la Fanta española de naranja.


Estos batidos de cacao no estaban mal, pero tampoco eran nada especial. Había tres versiones: normal, galletas y caramelo, y con sabor a Jaffa cake (galletas Pim's de naranja). Probé los dos primeros (en la foto). El normal sabe como cualquier batido, pero el de galletas con caramelo es tan dulce que no lo pude acabar.


Este refresco está inspirado en la Socată, una bebida rumana a base de flor de saúco. La Fanta Shokata, sin embargo, lleva también limón y es azul. Sabe igual que la Fanta de limón, pero tiene un final seco y dulzón. Por lo visto, estuvo a la venta temporalmente en España durante el verano de 2006.


Fuze tea pertenece a Coca-Cola. Es el Nestea de Croacia, aunque está presente en muchos más países. Probé el de Frutos del bosque y me pareció demasiado dulce. Tiene un dulzor más parecido al de la sacarina que al del azúcar. No te quita la sed; al contrario, te la provoca.

Helados

En una heladería probamos un cono de pistacho con frambuesa y otro de lavanda. La lavanda es emblema nacional de Croacia. El de pistacho estaba muy bueno, pero básicamente era una base de vainilla con un toque de pistacho y trozos de frambuesa. El de lavanda era de limón con aroma de lavanda, y ese sí que nos sorprendió.


Creo que esta golosina de Kinder no la tenemos en España. Es una especie de nube de leche con una cobertura de chocolate con leche y avellanas relleno de dulce de leche. Es esponjoso y sabroso. El interior de dulce de leche tal vez me pareció demasiado fuerte, pero en general me gustó.


Compramos dos embutidos en los supermercados Konzum de Crocia, y ambos estaban buenísimos. El Wintera, o Salami de invierno, parece salami italiano pero con un sabor más parecido al salchichón español. El "dimljena vratina" creo que es jamón ahumado, aunque no consigo dar con la traducción exacta. Me parece que la carne viene de un corte cercano al cuello. Sea como sea, estaba tremendo.

Bolsas de patatas fritas con sabor a huevo frito de Hacendado y Martirelo


Martirelo ha entrado por la puerta grande en mi vida. Sus patatas Selectas con sabor a huevo frito son una maravilla. Tienen un gusto intenso que calca al 100% el aroma original. Es decir, no nos encontramos antes unas Lays al jamón. Cuando las disfrutas, realmente te apetece cortar pan para mojarlo en la untuosa yema y rebañar el delicioso aceite.

Apenas tres bolsas después, descubrí que Mercadona ya tenía su versión de Hacendado. ¡Cada vez, más rápidos! Tuve que pasar por caja. En cuestión de precios, sin duda, la marca blanca es imbatible: 130g por 90 céntimos, frente a los 120g por 1€ de la competencia. Pero, ¿y el sabor? Pues, sin alejarse del aroma original, queda claro al instante que no juegan en la misma liga.

Cada patata Martirelo es tremendamente sabrosa, mientras que las de Hacendado siguen el modelo de los pimientos de Padrón de unas sí "e outras non". Obviamente, influye el elemento sorpresa, que se lo quedó todo la marca de Soria, pero ni siendo las de Hacendado mis primeras patatas podrían haberse comparado en intensidad y gozo.

El gusto más fuerte y salado de las Selectas me retrotae a los buenos platos de patatas con huevo de mi madre. Esa paz y esa felicidad no asoman cuando pruebo la marca blanca, que me mantiene encadenado a este mundo de sucedáneos en el que vivimos. Si con Martirelo difruto, con Hacendado únicamente esquivo la obligación de cocinar.


Tamales de La Reina de las Tortillas


El tamal es una preparación de masa de maíz rellena de carne o vegetales. Su nombre viene del náhuatl tamalli, que significa "envuelto", ya que se cocina enrollado en una hoja de maíz o plátano. Es un plato de origen mesoamericano que se consume en prácticamente toda Latinoamérica.

Los tamales de La Reina de las Tortillas son precocinados y sólo tienen que meterse en el microondas por tres minutos. Vienen en envases de tres unidades, y hay distintas variedades: tinga de pollo, cochinita pibil, mole con pollo, cerdo en salsa verde y queso con rajas.

Nosotros compramos los de cochinita pibil (nada picantes) y los de cerdo en salsa verde (un poco picantes). Tras probarlos supe lo que ya sabía tras probar los tacos auténticos: soy de la cultura del trigo. Prefiero el taco adaptado con tortilla de trigo que con la original de maíz. Sí, soy un sacrílego.

Con la masa del tamal me sucedió igual. La masa me pareció áspera y sosa. El trigo me parece más suave al paladar. Pero eso es lo de menos si el relleno está bueno. Y aquí nos encontramos con un centro insípido, supongo (y espero) que muy alejado de un tamal recién hecho.

La única diferencia entre el tamal de cochinita y el de salsa verde es que el segundo picaba algo y el primero, no. La carne de dentro podría haber sido de pollo, cerdo o panga, da lo mismo. ¿Quitan el hambre? Sí. ¿Disfrutas comiéndolos? Pues no.

Por el precio, alrededor de 6€, es mejor comprarse un par de kebabs o dos pizzas Tarradellas.

Unicorn Froot Loops, los cereales que desearás no probar


¿Parece un chiste, no? Los cereales del tucán de Kellogg's se van de Carnaval por tiempo limitado con esta edición especial. El pájaro toma unas vacaciones y es sustituido por un unicornio que provoca sentimientos encontrados. Tiene ese aire ñoño y repipi de Little Pony, pero luego tiene ese ademán serio y duro de héroe de acción travestido, con un morro gris que parece barba de dos días.

Los Froot Loops son conocidos por tener dos versiones bastante distintas para Estados Unidos y para Europa, pues en el viejo continente no se permiten ciertos colorantes que en tierra de yankis pasan los controles sin problema. Allí los aros tienen colores chillones como naranja y azul, mientras que aquí disfrutan de unos depresivos tonos apagados: morado hematoma, rosado rozadura y amarillo golpe.

Uno podría pensar que en Europa son más sanos porque tienen menos azúcar, pero hay también quien piensa que la Coca-Cola Zero es parte de una dieta saludable. Al final, todo es comida basura y es viable hasta que se dejen de pagar los sobornos estipulados para que la OMS no dé la voz de alarma. Aunque tampoco es que la población corra a seguir sus directrices, la verdad...

El caso es que en Europa tenemos estos aros de avena, trigo y maíz en tres colores. Si desplegamos nuestras dotes de adivinos, podríamos pensar que el morado corresponderá a mora, el rosado a frambuesa o fresa, y el pálido no tendrá sabor añadido. Pero no. Un niño puede comprarlo con la esperanza mágica de disfrutar de un dulzor sin parangón y se encontrará... con limón.

Los compré por la gracia y por hartarme con algo empalagoso. ¿Qué me encontré? Limón. Un bol de leche lleno de cereales con sabor a limón. "Aromas cítricos" reza poéticamente la diminuta letra del lateral de la caja. Puto limón. ¿Será el amarillo el que pegue más fuerte? Pues no: el morado. ¿Qué lógica diabólica ha concebido este desayuno de mierda? ¿Qué clase de psicópata?

Una decepción grande como la indigestión posterior. Convierte tu bol de cereales en merengue, o en un arroz con leche con granos mal hervidos. Es como echarse sal en el café en lugar de azúcar. Una confusión tan tonta como tomar por harina los sacos apilados en el garaje de Feijóo, o pensar ácaros al ver el polvo que cubre los muebles de la mansión de Rivera. En definitiva, un fraude.

Helados del verano de 2017


Aquí una entrada pendiente sobre helados, ahora que el frío aprieta. El Calippo Combo, ¿qué tal? Una decepción. Atrás queda la grata sorpresa del Calippo Loco que mezclaba naranja y piña, que saciaba la sed y estaba delicioso.

Este nuevo Frankenstein de coca-cola con vainilla rememora la bebida clásica de las pelis estadounidenses. ¿El problema? El lado de cola es de hielo y el de vainilla, de leche. Dos texturas y dos temperaturas distintas que no se mezclan en una explosión de sabor: Drácula sólo hay uno.


¡Kalise para todos los adictos al empalago! "Trufo plus sorbete de frambuesa" es un nombre, mezcla de tufo y truño, que pierde todo su sentido cuando dejamos de tener chocolate. Combina frambuesa (dulce) con chocolate blanco (más dulce). ¡No hay contraste! No hay ningún elemento que le dé vidilla porque ni las pepitas son crujientes.

En el otro lado del cuadrilátero tenemos el Magnum Double Raspberry (frambuesa, coño). Tiene contraste, un buen chocolate negro, potente. Y entre baño y baño de chocolate, una capa de frambuesa. ¡Bien, bien! Qué pena que no me guste el chocolate negro. Por todo lo demás, perfecto.


Cada vez más, como si de cansinas películas de superhéroes se trata, se dan los crossovers entre marcas del mundo de la bollería industrial y los helados. Cucuruchos con Kitkat, Lacasitos,... Este verano fueron novedad (al menos para uno que aquí se dio cuenta, pues pueden venir en la mochila de otros años) los helados de palo de Oreo y de Toblerone.

No tengo nada que objetar. El de Toblerone sabe a Toblerone. Personalmente, sabe mejor, pues no me empacha tanto como el mazacote original de pirámides alineadas. El de Oreo, igual. Si las malditas galletas me resultan odiosas por su galleta y por su crema asquerosa, aquí todo me parece perfecto. El único inconveniente es que sólo lo encontré en pakis, y estos no ponen a máxima temperatura el congelador ni que tengan que conservar un riñón para su hermano enfermo.



Y, ¡oh!, el chicle. Como un crío me lo he pasado. ¡Qué artificial, qué requeterrechupetérrimo! El Pirulo Gum Gum, ¡bang, todos para mí! Un Frigopié engabardinado en un baño de chicle con un palo que puedes pelar y mascar, ¡porque es un chicle que está sabroso y no es insípido! Parecía lo mejor del verano... hasta que se cruzó el Pirulo Kaktus Pops.

Un barrilete lleno de tronquitos verdes con sabor a chicle de fresa empedrados de trocitos cujientes y ácidos. Empiezas y no paras. Está tan bueno que casi no te importa que en el envase se insinúe que son penes de cactus antropomórficos, y que la explosión de sabor es un lefazo en toda regla directo al inconsciente de los más pequeño de la casa. ¡Alégrate, toma rabo!


Patatas Mediterranea, las patatas fritas elaboradas con Agua de Mar


Ya nos ponemos pijeras hasta con los aperitivos. ¿Unas patatuelas de marca blanca? Nop. Abrimos una bolsa de patatas fritas Mediterranea (que no Mediterránea), un tentempié que presume de ser el primero en estar elaborado con Agua de Mar (que no agua de mar).

Y es que la marca Mediterranea tiene una serie de productos cuya denominador común es el uso de agua marítima durante su elaboración. Extraída de diversos puntos de la costa mediterránea, y tratada especialmente para el consumo humano, la venden sola, en zumos y hasta en birra.

Sobre las patatas, cabe decir que están muy buenas. Son muy finas, sabrosas y crujientes. Como bien reza su publicidad, no están sosas ni saladas. Están al punto perfecto. Si hay que ponerles un pero, es que se notan muy aceitosas.

Ingredientes: Patatas, aceites vegetales (aceite de orujo de oliva y aceite de oliva en proporción variable) y 1,2% de sal (procedente de agua de mar).

Si quieres conocer más sobre el proceso del tratamiento del agua, vista este enlace:

Eurosport Player España, el canal de deportes online



MI CASO PERSONAL

Me gusta Eurosport porque me permite suscribirme a su servicio sin necesidad de permanencia. No soy aficionado al deporte, no suelo ver partido de fútbol cada semana ni carreras de motos.

Básicamente, me interesa el tenis, y tampoco me pasaría el día viendo partidos de raqueta. Los disfruto puntualmente y, cuando los veo, lo hago intermitentemente porque me pongo de los nervios. Por suerte, entre los pocos partidos que he visto completos está la final de Wimbledon de 2008.

Eurosport permite, por 7€, ver todos los partidos de un Gran Slam de principio a fin. Ya tienen en su haber tres de los cuatro grandes: Roland Garros, US Open y al AusOpen. Esperemos que más pronto que tarde consigan también los derechos de Wimbledon. Además, en 2017 retransmitirán los siguientes torneos:
  • Enero: ATP Brisbane, ATP Doha, Copa Hopman, ATP Sydney.
  • Mayo: ATP Estoril, WTA Nurnberger, ATP Ginebra.
  • Junio:  WTA Nottingham, ATP Stuttgart, ATP Eastbourne
  • Septiembre: ATP St. Petersburgo
  • Octubre: WTA Linz.

Contraté el servicio por primera vez para el abierto de Estados Unidos en 2015, mal año para Nadal y excelente para Nova Djokovic, que paseaba su dominio de manera exultante y casi insultante por la diferencia de nivel respecto a sus rivales.

Desde entonces, lo he contratado únicamente para los tres meses separados de los tres Grand Slams. También se puede contratar anualmente, bajando el precio del mes de 7€ a 5€ (los precios reales son 6,99€ y 4,99€, pero redondeo porque la cifra es psicológica).

Para el tenis, me parece un canal magnífico. Para otros deportes, no sabría decir, pero no creo que a un aficionado de fútbol o de baloncesto le interese demasiado. Sí que hay mucho ciclismo, esquí y billar. También tienen rugby.


MI EXPERIENCIA CON EUROSPORT PLAYER

Mi experiencia con los partidos de tenis es buena. Antes de 2017, Eurosport no tenía contratos con las plataformas digitales de las operadoras españolas y permitía descargar una aplicación para Smart TV, cosa que para este último abierto de Australia no he podido hacer. Si se quieren ver por televisión, o se contrata el paquete de la operadora, o se utiliza Chromecast.

También se puede conectar el ordenador o la tablet por HDMI al televisor. Donde se puede ver directamente es en PC/Mac a través del navegador, y en dispositivos Android/iOS con la aplicación Eurosport Player.

Desde el abierto del US Open de 2015 la calidad de la imagen ha mejorado. La señal ha sido siempre buena, aunque tuve entonces algún corte puntual que se solventaba rápido. Durante el AusOpen de 2017 he tenido más problemas de cortes, pero no puedo asegurar de quién es la culpa porque mi conexión con Vodafone va de capa caída desde este pasado verano.

Puedes ver todos partidos en directo y en HD en los diferentes canales de la plataforma, aunque sólo los principales tienen comentaristas. En caso de que haya, puedes elegir entre la locución en español o en inglés, o sencillamente ver el partido sin narradores, lo cual me parece fantástico. Los vídeos suelen estar colgados durante unas dos semanas.

El directo se puede pausar en cualquier momento y retomarlo en diferido desde donde lo dejaste. Si, por el contrario, quieres ver el juego que se está disputando, vuelves a retomar el directo. Casi al instante se indican en la línea de reproducción las jugadas más destacadas, además de ver las estadísticas actualizadas de los jugadores.

Si tengo que apuntarle un problema sería que no se indica bien qué partidos que van a jugar. En la guía de canales, sólo hay textos genéricos del tipo: "Australian Open. Individual masculino", lo cual es un engorro. Debo dirigirme a la página del torneo en cuestión para saber a quiénes jugarán y a qué hora, con el inconveniente de que ahí no ponen la hora española.

En el apartado técnico, creo que tuve problemas para verlo en Ubuntu 14 porque reproduce los vídeos con Silverlight. Actualmente, he podido verlo con Firefox 51 en Ubuntu 16, aunque en calidad SD. En Windows y Android funciona perfectamente. Apunto que no se puede ver en dos ordenadores a la vez, pero sí desde el móvil y otro ordenador.

La interfaz para móviles Android (la de iOS no la he probado) también podría mejorar, pues cada vez que pulsas, la pantalla se oscurece, el menú de opciones ocupa demasiado espacio y tarda demasiado en desaparecer. Me parece un engorro tener que activar la rotación de pantalla para poder ver los vídeos con el móvil en horizontal. Deberían corregirlo.

Cada vez quedo más satisfecho con la plataforma, ya que tanto la calidad de imagen como el servicio han ido mejorando desde 2015, pese a que ahora hayan eliminado la aplicación gratuita para Smart TV. Para todos los amantes del tenis, Eurosport Player es una opción excelente para disfrutar de este deporte de manera cómoda y barata.


MÁS INFORMACIÓN

- Suscripciones:

  • 6,99/mes sin permanencia (o 4,99/mes si se contrata por un año)
  • ¡OJO! Si contratas desde sistemas Android (y entiendo que en iOS será igual), la suscripción sólo te sirve para móviles y tabletas Android, ¡y el precio es el mismo! Para poder verlo en tu ordenador y en tus diferentes dispositivos, debes contratar desde el ordenador.

- Plataformas:

  • Ordenador:
    • En Windows o MacOs se puede ver con cualquier navegador con el plugin de Silverlight. Sólo lo he probado en Windows y funciona perfectamente.
    • En Ubuntu Linux he podido verlo con Firefox, pero la página no corre con fluidez y los vídeos sólo puedo verlos en baja calidad.
    • No se puede ver en dos ordenadores a la vez pero sí en un ordenador y en un móvil.
  • Tablets o móviles con Android o iOS.
    • He probado la aplicación de Android en una tablet LG Pad 8.3 y en los móviles BQ Aquaris E4 y Motorola G4 Play, y funciona perfectamente. 
    • La aplicación de Android (y entiendo que la de iOS también) ofrece menos opciones. Por ejemplo, sólo puedes escuchar a los comentaristas españoles y no a los ingleses.
  • Televisión:
    • A través de los paquetes de canales de televisión digital de tu operadora.
    • Con Chromecast.
    • Conectando tu ordenador o tablet a la televisión por HDMI.

- Otra entrada sobre plataformas de video bajo demanda:


Mi Merienda de Bimbo con chocolate con leche de Lacasitos


Droga, droga, ¡droga! ¿Quieres tener a tu hijo sometido, enganchado como un yonki, esclavizado a tus veleidades de progenitor despótico? Bimbo y Lacasitos te traen lo que necesitas. Tres panes de leche con tres finas chocolatinas rellenas de lacasitos que extienden nuestro ya lejano chocolate con pan, aquellas finas tabletas Nestlé con un cacho pan.

Vienen, bien por esas pretensiones que tiene la sociedad actual en aparentar salud, bien por ese antiecológico amor fatal al plástico, por separado en bolsitas individuales. Pero no os engañéis, vuestros hijos se van a meter los tres entre pecho y espalda de una sentada. Y no estoy hablando de familias numerosas. Cada bolsa es para que cada uno reviente por su lado: nada de repartir, tienen que crecer gordos y egoístas.

Lo peor de todo es que a los críos se la sude porque están con Youtube o con la PS4 matando a vagabundos. Qué se le va a hacer, son otros tiempos. Pero ciertamente es negativo porque ellos no se lo zamparán y caeréis vosotros, padres, en la tentación de llevároslos a la boca. Ahí caeréis, ahí estará vuestro fin. Engulliréis como cerdos. No podréis volver a mirar a vuestros hijos sin sentir vergüenza. Seréis los adictos y víctimas de vuestro mefistofélico plan.

Cazadores cazados, y tal. Mi Merienda de Bimbo con el chocolate de Lacasitos está de puta madre. Sin paliativos. Qué dolor de barriga, qué granos al día siguiente. Pero cuánto, cuánto pecaminoso y húmedo placer. Lloro. Estoy condenado.

Droga encocada: tabletas Moser-Roth y dulces Raffaello


Moser-Roth es una marca alemana de chocolate que produce para los supermercados Aldi. La edición limitada de chocolate blanco con trocitos de coco.. madre mía. Aunque parece una tableta grande, son cinco tabletas pequeñas. La idea es que fuera una por día. Pero como soy un intelectual muy autocrítico, sopese el dilema en mayor profundidad y me las zampé todas de una sentada.



Aunque Ferrero sacó al mercado los Raffaello en 1989, no es hasta hace poco que ha llegado a España esta versión albina del Ferrero Rocher. Su corazón no es de avellana, sino una almendra entera flotando en crema de leche. El recubrimiento de la esfera de barquillo es de coco en lugar de chocolate con trozos de avellanas. Por las mismas razones intelectuales, acabo con ellos en un plis plas.

Refrescos en Londres: TaB y Ben Shaws Cream Soda

Tab, de Coca-Cola Company

La última vez que estuve en Londres, como es habitual, me dediqué a probar las porquerías que los ingleses tienen a montones y en gran variedad. En la tienda de dulces y caramelos Hardy's (New Row, 25) encontré esta lata con el nombre de TaB. Cuál es mi sorpresa cuando leo que es un refresco de Coca-Cola. Y cuál es mi otra sorpresa cuando descubro... que es una cocacola.

Cuando volví, Wikipedia mediante, descubrí que TaB fue un refresco bajo en calorías que la archifamosa compañía sacó al mercado en 1963, antes de la Diet Coke (o Coca-Cola Light). Con la introducción en 1982 de esta otra, la popularidad de TaB empezó a declinar. Sin embargo, como la gente se aferra a sus tradiciones y hay mucho hipster, la compañía ha mantenido el producto. En 2008, se vendieron sólo en EE.UU. tres millones de envases.

El diseño de la lata, dicho sea de paso, resulta extraño. Siendo una bebida baja en calorías, no tiene las letras estilizadas típicas de los productos dietéticos sino una tipografía casi futurista, más aparentemente dirigida a jóvenes. La siguiente bebida, en cambio, va en la dirección contraria y hace gala de una estética muy tradicional.

Ben Shaws, de Cott Corporation

Y es que Ben Shaws es una marca que se remonta a 1871, cuando un trabajador inglés de la industria textil se hartó, dejó el curro, se puso a vender bebidas embotelladas distribuyéndolas con sus caballos, logró prosperar gracias a su propio esfuerzo, su empresa alcanzó el éxito y luego fue absorbida por una enorme y deshumanizada multinacional en 2005. En definitiva, la historia romántica que todos soñamos vivir.

Probé la Ben Shaws Cream Soda en el Popeye, un fish&chips de Camden Town (Hawley Cres, 30). En sus orígenes, la cream soda llevaba ingredientes tales como la leche, las claras de huevo o el bitartrato de potasio, un subproducto de la vinificación. Ahora, en general, hace referencia a refrescos con sabor vainilla cuyos ingredientes asustan igual pero desconocemos porque no nos molestamos en leerlos.

La cream soda de Ben Shaws es transparente como el agua con gas, pero tiene un delicioso sabor a vainilla. Es un gusto muy marcado, aunque suave al paladar. Si no fuera por mi intestino de cristal y la gran cantidad de gas que tiene, me hubiera bebido allí mismo una garrafa de ocho litros. Tuve que contentarme con acabarme la lata. Ya se sabe: lo bueno si breve... sabe a poco.

Technicolor TC7210: cómo solucionar los cortes en la conexión WiFi



Como ya expliqué, desde agosto tengo problemas con la conexión de Vodafone. Primero fue un amplificador estropeado que sustituyeron pero que no configuraron bien, lo que me tuvo todo el mes de verano con cortes; después, una tormenta eléctrica que me jodió el router y la tele; y, desde entonces, un nuevo enrutador con cortes de WiFi.

El aparato en cuestión es un Technicolor (sí, como lo del cine) TC7210. Cuando me pasó esto, ya estaba desesperado. Llevaba dos meses llamando al nefasto servicio técnico de la compañía, la cual no me ha ofrecido descuento alguno por los fallos graves de la conexión. El tema es que, por no telefonear otra vez más, además de quejarme y patalear, estuve mirando por internet.

Si buscas problemas de conexión inalámbrica relacionados con el cacharro en cuestión, aparecen foros de Vodafone España, pero también de Vodafone UK. Los usuarios explican más o menos el mismo tipo de cortes que yo, pero no reciben una solución clara. Al menos, yo no la encontré. Lo que sí encontré fue el manual del router de la operadora gallega R.

Corto el rollo explico cuál parece que era mi problema y cómo lo solucioné. Apunto que no soy experto en el tema pero espero que pueda ayudarle a otros en la misma situación.



Problema

Con este modelo, perdía la conexión WiFi en el móvil y la tablet al moverme por casa. Nunca, con otros routers (llevo como cinco con ONO-Vodafone), había tenido problemas de este tipo. La conexión llegaba bien a todos los puntos de mi casa.

Al principio era algo puntual, pero al cabo de unos días se hizo más frecuente, hasta hacer imposible conectarse en cualquier habitación de la casa. ¡Aun estando al lado, sufría desconexiones!


Posible causa

El router Technicolor TC7210 ofrece dos canales de WiFi, uno de 2.4GHz y otro de 5GHz. Mi enrutador anterior (desconozco el modelo) también los ofrecía pero cada canal llevaba un nombre diferente: el de 2.4GHz era XXXX y el de 5GHz era XXXX_5G. En el Technicolor, en cambio, ambos canales se llaman igual (o, en cualquier caso, en los que distribuye Vodafone).

Mi teoría es que, al tener el mismo nombre, ambos canales entran en conflicto. El canal de 2.4GHZ es el más habitual. El de 5GHz, en cambio, es más nuevo y está menos congestionado. También posibilita mayor transferencia de datos. ¿El problema? La frecuencia 5GHz tiene más problemas para atravesar paredes y objetos sólidos que la de 2.4GHz (más información, aquí en inglés).

Solución

Una solución sería poner otro nombre al canal del 5GHz. Yo lo intenté pero no lo conseguí. Me daba error. En el manual de R, a partir de la página 12, explican cómo hacerlo. Lo que hice, mucho más sencillo, fue desconectar el canal de 5GHz y dejar únicamente el de 2,4GHz, que es el que me ha funcionado en el resto de routers.

Para ello, hay que abrir el navegador que uno tenga (Firefox, Chrome, Opera,...), y escribir en la caja de direcciones "192.168.1.1" sin las comillas. Esta es la dirección privada que da acceso a la panel de configuración de tu router.

(Puede que esta dirección cambie a 192.168.0.1 o cualquier otra dirección situada dentro del rango 192.168.x.x, pero esto no supone diferencia alguna en el proceso. Más información al respecto, aquí.)

Entonces, te pedirá un usuario y una contraseña. Por defecto, suele ser usuario "admin" y contraseña "admin". Si no funciona, prueba dejando el campo de usuario vacío y poniendo "admin" para la contraseña.


En el panel de configuración, debes ir a la pestaña Wireless (conexiones inalámbricas). Verás que aparecen los dos canales, 2.4GHz y 5GHz. Hay que clicar sobre el que quieres deshabilitar, en mi caso el de 5GHz. En el formulario de configuración del canal que aparecerá, hay que seleccionar Disabled para el campo Interface. Esto desactiva el canal. Finalmente, hay que apretar el botón de Apply para que se guarden los cambios.

Desde entonces, no he vuelto a tener problemas de conexión WiFi, pues ya no existen interferencias entre los dos canales, pues sólo tengo activado el de 2.4GHz.

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El problema de los productos BQ con las actualizaciones: móvil Aquaris E4, tablet Edison 3 y e-reader Avant 3

Móvil Aquaris E4

No me gusta mucho gastar en móviles, y me suelo mover en la gama media-baja. Venía de un Samsung Galaxy Trend GT-S7560M cuando me compré el Aquaris E4 de BQ. Se ajustaba a lo que necesitaba: el doble de almacenamiento, algo más RAM, mejor cámara y una pantalla de 4 pulgadas (tamaño casi anecdótico ahora que el estándar son las 5 pulgadas).


Debo decir que cuando lo compré estaba muy contento porque noté una gran mejora. Huía de Samsung porque mi primer móvil (Galaxy Mini 2) y el segundo (el Trend) me habían durado dos y un año respectivamente por culpa de la batería. Pensaba que era culpa de la marca y la obsolescencia programada; sin embargo, a la larga, le ha pasado lo mismo al BQ.

Por lo menos en la gama media-baja, la capacidad de las baterías merma irremediablemente. Es un tostón tener que cargar el móvil por la mañana y por la tarde. Como, intuyo, cada vez se le exige más a los cacharros porque cada vez consumimos más contenido audiovisual, cada vez duran menos. El BQ no ha llegado a un año antes de hacerme saltar a otro modelo.

Tablet BQ Edison 3

Pero mi mayor queja respecto a los productos BQ no es nada de lo dicho anteriormente, sino un problema que se repitió con la tablet BQ Edison 3 de 10,1 pulgadas. Tanto esta versión, como la más pequeña, la llamada Mini de 8 pulgadas, siguen dando un buen rendimiento, pues mis padres no se han quejado al respecto. Se ven bien y tienen, a diferencia de otras tabletas, entrada de HDMI, muy útil para conectarlas a televisiones sin acceso a la red para poder ver, por ejemplo, Netflix.

El tema es lo que sucedió con el móvil Aquaris y la tablet de 10 pulgadas cuando los actualicé. BQ instala Android puro en sus dispositivos y asegura que, siempre que le sea posible, traerá la actualización de software. La cagada es que si te pasas a la versión nueva, no es seguro que todo siga funcionando correctamente. Y no estoy hablando de detallitos.

Después de actualizar el móvil, dejó de oírse bien. La música sonaba increíblemente flojo hasta con auriculares. Cuando hice lo mismo con la tableta, el HDMI se fue a tomar por saco y tuve que volver a la configuración de fábrica para que volviese a funcionar. Claro, dicho así parece fácil, pero hasta que descubrí la causa, ya me había calentando bastante la cabeza.

Esto se debe, por lo visto, a que adquieren el hardware de terceros. Si cuando llega una actualización, la otra empresa no les facilita los datos necesarios para que el componente pueda funcionar correctamente con la versión nueva, pues adiós. Puedo equivocarme en este aspecto porque no tengo conocimientos técnicos al respecto, pero por experiencia me he convencido de que las actualizaciones en los BQ siempre traen problemas.

Lector de tinta electrónica Avant 3

En 2012, antes de tener ninguno de estos dos dispositivos, le regalé un lector de libros digitales a mi pareja de esta misma marca, el Avant 3. Por entonces, tenían un acuerdo con FNAC y lo vendían en sus tiendas asociado a la tienda digital de estos grandes almacenes. No obstante, desde la tienda online de BQ, uno podía comprar el mismo modelo sin que estuviera ligado a ninguna otra empresa.

Lo adquirí, por tanto, de su tienda virtual. Cuál es mi sorpresa cuando lo enciendo y el firmware que trae es la versión más básica. Lo actualizo y, entonces, ¡pum!, me aparece el logo de FNAC en pantalla. ¿Qué sucedió? Que el modelo "libre" lo era porque llevaba el sistema anterior a su acuerdo con FNAC. Todas las versiones nuevas, estaban asociadas a los grandes almacenes.

Pero había una chapuza más grande, y es que la hora no se guardaba y, cada vez que uno apagaba y encendía el lector, el reloj se reiniciaba a las 00:00. La hora se actualizaba por WiFi, pero como uno no lee siempre en su casa, pues se fastidiaba si no tenía conexión. Esto conllevaba que los registros de último libro leído nunca cuadrasen y siempre hubiera que buscar dónde narices estaba la novela que el día anterior habías dejado a medias.

En resumidas cuentas, la española BQ vende unos dispositivos con unos precios competitivos. Se exprimen al máximo para ofrecer buenas prestaciones a bajo precio intentando batallar con los baratísimos terminales chinos. A mí el hardware no me ha dado problema. Todos mis inconvenientes han venido por las actualizaciones del sistema operativo, engorros que me han hecho alejarme de la marca y buscar otras opciones.

Jontex, condones brasileños de sabores


La marca brasileña de preservativos Jøntex fue anunciada en 2009 por Johnson & Johnson. Dos años más tarde sería adquirida por el conglomerado Hypermarcas junto a Olla, también otra marca de profilácticos con rima ideal.

Han sacado una línea que se llama Flavorizados, con sabores de manzana verde, cítricos y frutos rojos. No los he probado todos (Dios me libre de tal tortura), sólo los de frutos rojos. ¿Qué decir? ¿Por dónde empezar?

Huelen a chicle. El sabor... el sabor no es ni de frutos rojos ni de chicle. He probado condones con sabor a chocolate y lubricantes con sabor de fresa, y algo tienen. Ninguno me ha agradado, pero tienen un toque, cierto bouquet.

Y es que estos jodidos llevan lubricante, como un aceite que... Y tampoco es que hagan la forma, como los Durex. Avisan en la caja: "lados paralelos". La geometría de la goma de los Jøntex te lo embute como un salchichón. No respira, no puede. Es como si llevara una camisa de fuerza.

Entre esa sensación, el aceitillo lubrificante y el olor empalagoso... ¿Sabéis esos fuets que compras en el Bon Àrea y no los han dejado secar bien, que destilan todavía una grasilla desagradable? Pues imaginad que os lleváis uno a la boca y, primero, huele a chicle y, luego, sabe a mierda.

¿Qué? ¿Cómo se os queda el cuerpo? ¿A que a vosotros también se os han pasado las ganas? Estos condones sí que evitan embarazos y te protegen de las ETS. ¡De raíz! ¡Acércate tú a eso! Hay que tener estómago...