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Manga Plus 2024: series en curso

Prosigo actualizando mis lecturas en Manga Plus después de tres años de uso. La plataforma en la que la editorial nipona Shūeisha publica sus series para todo el mundo. La lista de idiomas disponibles da buena cuenta de ello: inglés, español, francés, portugués, ruso, tailandés, indonesio y, ahora también, vietnamita.

El idioma principal de traducción sigue siendo el inglés, que ha pasado de 118 título en 2021 a 256 en la actualidad. El segundo todavía es el español, que ha pasado de 68 a 108. El siguiente sería el tailandés con 32, y el cuarto, el francés con 17. El ruso, que ocupaba el tercer puesto en cantidad de traducciones, ha sido relegado al quinto puesto.

En agosto de 2022 abrieron Manga Plus Creators, otra plataforma asociada en la que los usuarios pueden publicar sus propios cómics. Las diez obras más populares publicadas durante cada mes, son candidatas a los Monthly Awards que conceden los editores de la web. Las historias premiadas son, posteriormente, publicadas en Manga Plus.

Así, sumando series, han conseguido duplicar el catálogo de 2021. En inglés han lanzado ya planes de suscripción realmente baratos (entre 2 y 5 dólares mensuales) para poder leerlos sin anuncios. Y en enero de este año llegó a los 130 millones de visitas mensuales. Esperemos que el modelo funcione para poder seguir disfrutando de tantas historias y personajes.

A diferencia de la anterior entrada, aquí listaré las series que sigo y su publicación todavía no ha finalizado:

Series que leía en 2021:

  • Dandadan de Tatsu Yukinobu. La calidad del dibujo no ha desfallecido, cada semana sorprende. Las historia, por el contrario, si bien sigue siendo divertida y muy loca, no tengo claro cuál es el objetivo hacia el que se dirige. Progresa a base de añadir novedades (aliados, enemigos, poderes, maldiciones), sin dar explicaciones ni continuidad ni profundidad.
  • Esa gal de Hokkaido es demasiado linda de Ikada Kai. El apartado artístico, en mi opinión, ha empeorado. La trama que originó la serie se ha resuelto, y ahora no parece saber qué rumbo tomar. Contrasta el tono pacato e ingenuo de los protagonistas con las ilustraciones cada vez más subidas de tono.
  • Blue Box de Kōji Miura. A diferencia del cómic de Ikada Kai, este título ha sabido ir más haya del triángulo amoroso que le dio pie. La parte deportiva ha cobrado más peso, sin abandonar el conflicto amoroso. El estilo del autor ha evolucionado, pero es irregular. En un número te regala una splash page alucinante, en otro te garabatea una viñeta deplorable.
  • Dragon Ball Super, escrito por Akira Toriyama e ilustrado por Toyotarō. Desde el fallecimiento de Toriyama este pasado marzo, se ha pausado su serialización. En principio, hay intención de continuarla. La calidad sigue siendo la misma que en 2021. Es decir, siguen estrujando a la gallina de los huevos de oro sin demasiado talento.
  • One Piece (reedición) de Eichirō Oda. Ahora lo sigo leyendo en español, porque en inglés pasó al plan de pago. Están en el arco de Skypiea. Comparado con la serialización actual, el dibujo y los gags son una delicia.
  • One Piece de Eichirō Oda. Superados los 1000 capítulos, la saga de los piratas se acerca a su final. La calidad del arte sigue cayendo en picado, con capítulos entregados en borrador, mientras que la narración de los arcos es discontinua y confusa. La historia general, sin embargo, sigue sorprendiendo. Eventos o detalles insignificantes que presentó hace años o décadas se están conectando ahora. Sencillamente, impresionante.
  • Kaijuu Nº8 (antes, 8Kaijuu) de Matsumoto Naoya. Ha perdido el ritmo de sus inicios, donde la historia progresaba en cada número. Ahora tiene más momentos contemplativos, que dilatan la trama en exceso. Se alterna con miniseries de personajes secundarios que, irónicamente, han acabado siendo más interesantes que la serie principal.
  • JoJo's Bizarre Adventure. Stardust Crusaders de Hirohiko Araki. A punto de concluir, he conseguido no abandonarla. Pese a su guion sinsentido, me he vuelto fan del estilo y el humor ochentero de la serie. El entintado me encanta.
Series que empecé después de 2021:
  • At Summer's End de Takuya Nishio. Es estilo de este manga es lo último que esperarías encontrar en una revista de shōnen. Líneas sueltas y vaporosas, reflexiones que parecen haikus. Es una historia amarga de desamor, o de espera por el amor que no llega. Me parece preciosa. Hace falta ver si consigue mantener el nivel, o si sus lectores nos suicidamos antes de pena.
  • Blooming Love de Daichi Kawada. Otro manga de amor, esta vez entre un estudiante de arte que anhela ser pintor, y una joven artesana especializada en tambores japoneses (taiko). Es una lectura bonita y relajante, sin líos amorosos ni exageraciones. El dibujo es excelente.
  • Boruto: Two Blue Vortex. Después de la soporífera primera parte, Kishimoto ofrece un relato muy interesante en el que ha conseguido aunar el mundo de los ninja con la tecnología futurista que no consiguió despegar en Samurai 8. Boruto se ha convertido en un protagonista carismático, alejado del héroe luminoso que fue Naruto.
  • Chainsaw Man de Tatsuki Fujimoto. Junto a Jujutsu Kaisen o Sakamoto Days, es uno de los buques insignia de la nueva hornada, caracterizada por las altas dosis de violencia y sangre. En un mundo donde los demonios amenazan la vida de la humanidad, un joven en la más extrema pobreza pacta con uno de ellos por tal de poder seguir con vida. La alternancia entre momentos de calma y de acción extrema, las escenas casi poéticas combinadas con otra burdas y escatológicas, le dan un ritmo extraño pero adictivo.
  • Kagurabachi de Takeru Hokazono. Actualmente, esta serie está rompiendo internet. Llegó a tirar los servidores de Manga Plus. Las katanas mágicas son un aliciente, pero creo que su éxito reside, como en Chainsaw Man, en su narración a medio camino entre el cine de samuráis y el western. Me fascina cómo prepara y presenta los combates, en cómo los ejecuta. La sangre, por supuesto, gotea de cada viñeta.
  • Magilumiere Co. Ltd., escrita por Sekka Iwata e ilustrada por Yu Aoki. El planteamiento no puede soñar más anodino. ¿Y si al género de las chicas mágicas le añadiésemos burocracia? ¿Y si trabajaran para empresas y tuvieran que cumplir con la regulación estatal? Pero contra todo pronóstico, es un puzle soberbio. Dos facciones enfrentadas, lo que abogan por la desregulación y los que la defienden para evitar males mayores, buscan hundirse la una a la otra. Consigue que el lector vibre igual que nos emocionaba Death Note con sus deducciones kilométricas. A un buen guion se le suma un apartado artístico de diez con personajes muy carismáticos.
  • Rugby Rumble de Daisuke Miyata. Es el típico manga deportivo en el que un protagonista con unas aptitudes fuera de lo común lleva a la gloria un equipo que estaba afincado a la derrota. A diferencia de otros, tiene dos virtudes. La primera es un dibujo soberbio. La segunda es que no hay buenos ni malos. Se enfrentan en el campo, pero luego se van a comer juntos, en el más puro estilo del rugby. Carisma, humor, y victorias apoteósicas, ¿qué más se puede pedir?
  • RuriDragon de Masaoki Shindo. ¿Y si un día en mitad de clase escupes una bola de fuego? ¿Y si, entonces, tu madre te dice que tu padre ausente es, en realidad, un dragón? ¿Y si, en vez de lanzarte a la aventura en su búsqueda, tienes que asumir tu nueva condición con normalidad y seguir atendiendo al colegio? De esto trata esta serie, de aceptar tu condición y seguir adelante. La plumilla del autor derrocha talento en cada línea, y el guion rebosa humor y buen rollo.
  • Thermae Romae redux de Mari Yamazaki. La continuación de Thermae Romae, años después del final de aquella. Me está gustando, pero echo en falta las notas llenas de patetismo de su autora, una friki de los baños termales. Espero que tenga éxito para poder comprar los tomos recopilatorios.
  • You and I are Polar Opposites de Kocha Agasawa. Con el mismo buen rollo cuqui de Don't blush, Sekime-san!, pero con un estudiante modélico y una gal que se enamoran. Años atrás la hubiéramos calificado de buenrollera, y hoy en día de wholesome. Tiene personajes entrañables que plasman las inseguridades de todo adolescente, pero la serie se niega a ser pesimista. Cada capítulo es una nota positiva para encontrar soluciones y mejorar.

Manga Plus 2024: cancelaciones, reediciones y series finalizadas

A consecuencia del declive de las ventas de publicaciones en papel, Shūeisha, editorial de la famosa revista Shōnen Jump, abrió en 2019 el sitio web Manga Plus, donde publica sus series para todo el mundo. En 2021 escribí acerca de mis lecturas, y tres años después quiero actualizar el estado en el que se encuentra la revista online.

Desde entonces, el catálogo de series se ha duplicado, aunque cabe decir que parte de las que estrenan acaban siendo canceladas, siendo la más sonada la de Samurai 8: The Tale of Hachimaru de Masashi Kishimoto, autor de Naruto. Otras, en cambio, son series que tiempo atrás se publicaron y han vuelto a ver la luz en Manga Plus, como Astra de Kenta Shinohara.

La buena salud de la plataforma, disponible para web y aplicaciones móviles, llevó a la compañía a ofrecer en octubre de 2023 dos planes de suscripción para los títulos en inglés, permitiendo leer sin anuncios tanto las series en curso como las ya completadas. Estas últimas fueron retiradas de la versión gratuita, mientras que siguieron disponibles para el resto de lenguas.

Hecha la puesta al día, listaré las obras que leo o he leído desde la anterior entrada, y que han sido descontinuadas o concluidas. También incluyo las que he abandonado. A diferencia de tres años atrás, hay títulos que he dejado de lado porque soy incapaz de seguirle la pista a tantos estrenos.

Finalizadas:

Series que leía en 2021

  • Dr. Stone, escrito por Riichiro Inagaki y dibujado por Boichi. La fascinación que me producía ver a los personajes reconstruir la civilización obteniendo fuego o metal se transformó en aburrimiento cuando empezaron a crear vehículos o teléfonos móviles. Aunque leí los últimos capítulos, dejé de leerla mucho antes. En general, creo que es una buena serie.
  • Ayakashi Triangle de Kentarō Yabuki. El nivel de fanservice que alcanzó la convirtió en una lectura incómoda. Ya no había las tramas ni el humor del inicio, sino excusas para dibujar a las protagonistas en posturas más propias del hentai. Por el contrario, el final me gustó. Compararla con el clásico de Ranma sirve para apreciar cómo ha evolucionado la opinión de la sociedad respecto a la transexualidad.
  • Boruto: Naruto Next Generations, escrito por Masashi Kishimoto e ilustrado por Mikio Ikemoto. La pongo en finalizadas aunque la historia continúa, tras un salto temporal, con el nombre de Two Blue Vortex. Pese a las críticas merecidas por su lento y tedioso progreso, el giro argumental del final de esta primera parte es magnífico. No sólo es totalmente inesperado, sino que le da mayor profundidad al protagonista, convirtiéndose en un personaje mucho más interesante que Naruto.
Series que empecé después de 2021
  • Goodbye, Eri de Tatsuki Fujimoto. Este one-shot del autor de Chainsaw Man no me acabó de convencer. De hecho, apenas lo recuerdo. Look Back, publicado el verano anterior, me pareció mucho mejor.
  • Konoha Shinden: Steam Ninja Scrolls, adaptación de Natsuo Sai de la novela ligera de Sho Hinata. Es una historia de aprendizaje que amplía el universo de Naruto. Sigue a Mirai Sarutobi, hija del fallecido Asuma, en una misión con Kakashi y Guy. Es una lectura relajada, un poco sosa tal vez, pero agradable.
  • Sasuke Retsuden: The Uchiha Descendants and the Heavenly Stardust, adaptación de Shingo Kimura de otra novela de Jun Esaka. Es una historia romántica con mucha acción. Sasuke y Sakura llevan a cabo una misión juntos en la que todo empieza a complicarse. Las batallas están realmente bien, al igual que la parte de infiltración en la penitenciaria.
  • The Whorl Within the Spiral de Masashi Kishimoto. Dentro del proyecto de ampliar el universo de Naruto, su creador dibujo esta precuela acerca de los padres de Naruto: Minato Namikaze y Kushina Uzumaki. Al igual que la anterior, combina romance y acción. Me gusta cómo refuerza la figura de Kushina.

Abandonadas:

Series que leía en 2021

  • My Hero Academia de Kōhei Horikoshi. La historia se me hizo caótica, además de pesada. El dibujo, si bien no puede decir que bajara de calidad, siguió el mismo camino que el guion: se abarrotó de detalles innecesarios y se tornó confuso de leer.
Series que empecé después de 2021
  • Akane-banashi, escrita por Yuki Suenaga e ilustrada por Takamasa Moue. Este título es el claro ejemplo de que todo tiene cabida dentro del manga. Akane es una adolescente enamorada del rakugo, un género de monólogos humorísticos nacido en el s. XVI. Los autores son capaces de mantener el interés del lector durante los extensos monólogos gracias a la gesticulación y el lenguaje corporal de los personajes. Me encantaba, pero la abandoné porque no podía seguir tantas lecturas.
  • Show-ha Shoten!, escrita por Akinari Asakura e ilustrada por Takeshi Obata. Al igual que la anterior, la trama gira entorno a un estilo tradicional japonés de comedia. Dos jóvenes aspiran a hacerse un hueco en el mundo del manzai, basado en sketches dialogados. Comparte las mismas virtudes de Akane-banashi, y suma el excelente arte de Takeshi Obata. La aparté por la misma razón.
  • Black Clover de Yuki Tabata. También podría titularse "Exceso", o "Hipérbole". Acabó teniendo demasiado de todo: de poderes, de clímax, de absurdeces. Es como escuchar en bucle O Fortuna de Carmina Burana, vaciándolo de todo sentido.
  • Mashle de Hajime Kōmoto. Juntar One Punch-Man y Harry Potter en un mismo protagonista es divertido, pero el chiste se alargó más de la cuenta. Su lectura acabó resultándome repetitiva.
  • Witch Watch de Kenta Shinohara. Surgido de la mente y los lápices del autor de Astra, esta comedia romántica que mezcla fantasía con slice of life me pareció entretenida al principio. Luego, como Mashle, sentí que la trama no iba a ninguna parte y la dejé.
  • Samurai 8: The Tale of Hachimaru, escrita por Masashi Kishimoto e ilustrada por Akira Okubo. Intenté seguirla, pero la lógica detrás esta space opera de samuráis se me hizo incomprensible.

Canceladas:

Series que leía en 2021

  • High School Family: Kokosei Kazoku, de Ryo Nakama. Mi serie favorita bajó la persiana sin previo aviso. Si bien había empezado a flojear, y se habían añadido elementos del género de deportes, seguía haciéndome llorar de la risa.
  • Don't blush, Sekime-san! de Shigure Tokita. Acabó siendo cancelada. Me parecía muy adorable y divertida.
  • Dragon Ball (reedición) de Akira Toriyama. Más que cancelada, que es imposible porque terminó hace dos décadas, no tengo claro si han dejado de publicarla. Desde febrero que no salen capítulos ni en inglés ni en español.
Series que empecé después de 2021
  • Ayashimon, de Yuji Kaku. Me enamoró el dibujo y las batallas, además del submundo de yakuzas y yōkai en el que se ambienta. Le dieron carpetazo contres volúmenes publicados, y dejando la aventura a medias. Pese a todo, ha sido editado en España por Norma.
  • Doron Dororon de Gen Osuka. Con un título de sonoridad similar al de Dandadan, este manga de peleas ponía en un lado del ring a samuráis modernos y al otro a unos monstruos llamados mononoke. No era muy original, pero cumplía con las expectativas de acción y entretenimiento de un shōnen.
  • Super Smartphone, escrita por Hiroki Tomisawa e ilustrada por Kentaro Hidano. El dibujo malo, el título peor. Pero la trama detectivesca era impresionante, lo más cercano a Death Note que he leído. De repente, aparecen unos dispositivos del futuro capaces de acceder a casi cualquier información. Les han sido concedidos a individuos de lo más dispar sin aparente relación entre ellos. Unos lo utilizarán para hacer el bien, otros para cometer delitos. Empezará un juego del gato y del ratón entre ellos por hacerse con todos los dispositivos.

Mis juegos de móvil para Android en 2022: Math Riddles and Puzles, Poinpy, Quizzland y un año de Pikmin Bloom

Numbers Game 2 fue un juego que descubrí en 2021 y que, a diferencia de los otros que reseñé, he seguido enganchado este año. Lo he ido combinando con Math Riddles and Puzzles, un título que deja poco espacio para la sorpresa. Elegante y minimalista, propone acertijos matemáticos que pondrán en jaque tus neuronas. Desgraciadamente, acaba padeciendo el mismo inconveniente que Pythagorea y es que, llegado cierto punto, la dificultad te impedirá avanzar.

Poinpy lo conocí a través de mi pareja, que sigue el podcast de videojuegos de AnaitGames. Es juego de plataformas de Netflix con un diseño monísimo que, al principio, para los no muy duchos, resulta complicado pese a sus mecánicas simples. Lo bueno es que en seguida empiezas a recibir potenciadores que te permiten saltar más alto, obtener más rebotes u otras ventajas que facilitan el progreso. La adicción que provoca es brutal. Sin duda, es el juego al que más horas le he dedicado en diciembre.

Para mí, Quizzland es el sucesor de Preguntados, que tan infaustamente me mandó a tomar por culo (cancelaron el login de Twitter, y como no tenía otro, pues no pude acceder a mi cuenta nunca más). Tiene partidas individuales en las que avanzas respondiendo preguntas de cultura general, ajustando el nivel a cada usuario, y duelos en parejas y en grupos de cinco. A medida que vas ganando, la dificultad se incrementa y empiezas a perder. Yo ya estoy en ese punto, y me muero de la rabia.

Hace doce meses me refería a él como el juego de "ver crecer la hierba". Un año después, sigo usándolo y he pagado por tres ampliaciones, dos de Pikmin y una de postales. Han añadido nuevas funcionalidades, nuevos diseños de Pikmin y expediciones, han mejorado la personalización del avatar y ahora permiten ampliar con monedas que se consiguen gratis en el juego. No tiene la comunidad de Pokémon Go, pero parece estable. Con lo que me motiva a caminar, creo que acabaré viendo crecer hasta los árboles.

Manga ancha en la librería: Tokyo Girls, Kowloon, Dinosan y Dandadan

En algún lugar leí que Tokyo Girls era una especie de Sexo en Nueva York a la japonesa. Riko, de 33 años, se propone un objetivo a cumplir antes de los Juegos Olímpicos de Tokyo: encontrar marido. Por sorprendente que parezca, la autora decidió dibujar este "manga cruel" para aprovechar "lo que [le] habían contado varias treintañera y cuarentonas de [su] entorno".

Cuando terminé el primer volumen, no sentí el parecido con la famosa serie de los 90 ni por el humor, ni por las situaciones. De hecho, la crueldad del coprotagonista masculino me parece exagerada e hiriente, lejos del coqueteo y la provocación romántica. De hecho, sus diálogos con ella me incomodaban tanto que ni disfruté de la historia, ni pienso continuarla. 

Kowloon Generic Romance es un manga-coctelera en el que se mezclan el género romántico, la ciencia ficción y el drama. Kujirai y Kudô trabajan en la immobiliaria Wang. Mientras que a Kujirai disfruta las novedades en su vida, él anhela que nada cambie. De su pasado, apenas presenciamos unas pinceladas. Un aura de misterio y nostalgia rodea todo el primer tomo, que se cierra con un giro inesperado.

Refuerza este halo de suspense la ciudad, un personaje más dentro de la trama. Digna de cualquier distopía, para mi sorpresa, existió. Kowloon fue una ciudad hormiguero de Hong Kong, donde vivían hacinadas 50 mil personas. Pese a lo llamativo de la urbe, la trama me dejó tan confundido que, a día de hoy, sigo dudando en si continuarla o no.

Cualquier enamorado de los dinosaurios se deleitará con esta serie de Itaru Kinoshita. En un mundo en el que se ha conseguido traer de vuelta a los dinosaurios, existen zoológicos dedicados a ellos. Esta serie sigue el día a día de una cuidadora novata en un zoológico dedicado a ellos. No sólo el dibujo de los saurios es excelente, sino que es completamente fiel a los últimos descubrimientos científicos.

El guion es supervisado por Shin-ichi Fujiwara, experto en morfología funcional y paleontología de los vertebrados. Cada capítulo adjunta un epílogo suyo que detalla cada una de las escenas que aparecen: por qué cierto dinosaurio aparece con plumas, o por qué aparece sentado de tal manera. La precisión y actualidad de los datos es admirable y precisa. Este manga es puro docere delectando.

El arte de Yukinobu Tatsu hará que tu mandíbula se descuelgue. Al igual que Boichi (Wallman, Origin, Dr. Stone) aúna un talento envidiable, una gran vis cómica y una aptitud nula para el guion. El fondo de la historia no tiene ningún sentido. Es un pastiche sin pies ni cabeza donde se mezclan extraterrestres, espíritus de la mitología japonesa y robots gigantes.

Dandadan, como su mismo título indica, es puro espectáculo sin sentido. Ilustraciones molonas, humor absurdo y batallas espectaculares protagonizadas por adolescentes. Un punto a su favor en Manga Plus, la web de Shueisha donde se publica online, es su traducción, tan loca como el manga. La traducción de Norma Editorial es más comedida y, por tanto, menos graciosa.

Minutos en Filmin: Shiva Baby, Drive my car y Todo a la vez en todas partes


Everything Everywhere All at Once
(Todo a la vez en todas partes, 2022)

Todo el mundo a la vez en todas partes de internet decía que esta película era una obra de arte. Comentarios iracundos en webs de cine quejándose de la atención que recibe el truño de Doctor Strange en el multiverso de la locura. ¿Es mejor? Sin duda. Sobre todo, la supera en el apartado visual, en las ideas, en el humor,... Pero, personalmente, me resultó excesiva y caótica. Llegué a marearme con tantos cambios de mundos y de planos y de tramas. Los 139 minutos más frenéticos de mi vida.


Shiva Baby (2020)

A pesar de que he reído con comedias muy incómodas, esta consiguió desesperarme. Danielle está liada con un hombre mayor para pagarse la carrera. Por sorpresa, se encuentra con él en el funeral de un familiar, y la ansiedad empieza a llamar a la puerta. Esa angustia es transmitida con acierto al público, testigo de cómo se decide ignorar la solución para prolongar un malestar in crescendo. Asfixiado y con ganas de saltar por la ventana, llegué al final. Los 71 minutos más largos de mi vida.


Drive my car (2021)

No me sorprendió descubrir que Drive my car estaba basada en un cuento homónimo de Haruki Murakami (recogido en Hombres sin mujeres). La película tiene la misma aura extravagante de las obras del escritor. La vimos en dos días, y la disfruté mucho. La fotografía es preciosa. El ritmo lento y melancólico me acunó, y las interpretaciones tan lacónicas como teatrales me encantaron. Con volante firme, te lleva de la mano hacia su final. Los 139 minutos más plácidos de mi vida.*

______________________

* Si bien la historia toma rumbos algo incoherentes, existe una razón de peso para ello. La pandemia trastocó todo el plan de rodaje, que inicialmente se iba a realizar en Corea del Sur. Tuvieron que buscar localizaciones nuevas para completar la producción sin salir de Japón.

Mi madre de Yasushi Inoue

Pese a tener una extensión similar, unas escasas 160 páginas, tardé casi un mes en concluir Un altra vida, encara de Theodor Kallifatides. Mi madre de Yasushi Inoue apenas me duró cuatro días. No estoy en mi mejor racha lectora, y tal vez me estancara con Kallifatides, pero recuerdo que su libro me conmovía profundamente cada vez que lo retomaba.

Inoue, en cambio, se limita a exponer. Estoy acostumbrado a ello con la literatura japonesa: a la simplicidad, a la descripción directa, a la prosa sin florituras. Pero también espero de este mismo estilo una finura y una belleza que me encandilen, una declaración de los sentimientos sincera y sin hipérboles que desarme cualquier respuesta, que me enmudezca.

Mi madre, desgraciadamente, sólo consigue provocarme malestar. Es un relato desangelado, cruel y machista. Narrado en primera persona por uno de los hijos varones, el lector es testigo del proceso neurodegenerativo de su madre, a quien le diagnostican la enfermedad de Alzheimer. Su cuidado, sin embargo, recae únicamente sobre las mujeres, sean las hijas, las esposas de los hijos o la nieta. 

El Yo que hilvana el relato apenas se hace cargo de ella. Lo describe todo desde una distancia difícil de entender. Se centra en su propio malestar y apenas perfila el esfuerzo de las hermanas, de su cuñada, o de su mujer. A la relación de su hija con la abuela sí que le dedica mayor atención, pero no llega a transmitir el agotamiento mental diario que padecen.

Duele la crueldad extrema con la que los nietos se burlan de la abuela a medida que su memoria falla y las anécdotas entras en bucles infinitos. Y sorprende que los padres no los censuren con mayor severidad. Realmente sentí que, dentro del utilitarismo de la sociedad nipona, los familiares enfermos son sólo vistos como una carga y un estorbo. 

La falta de afectos entre ellos, otro aspecto muy arraigado de la cultura japonesa, tampoco mejoró mi lectura, que no hacía más que empeorar. Hasta la narración carece de estímulos, y resulta demasiado repetitiva. Como en un episodio de anime, cada capítulo nos vuelven a explicar lo que ya se detalló en el anterior sin información nueva ni variación en el punto de vista.

Esto se debe a que Mi madre es la recopilación de tres escritos autobiográficos que Yasushi Inoue concibió en distintas etapas de la enfermedad de su propia madre. Entiendo que como testimonio del autor y de la época (1975) puede tener valor. Acaso tal vez también dentro de la literatura japonesa. En lo personal, me dolió y me aburrió. De haber sido una novela más extensa, la hubiera abandonado.

Maravillosa Moyoco Anno: Gorda, Sakuran y Buffalo 5 girls


Tokyo Style
(Hataraki Man, 2004-2007)

Hace años, compré de oferta los cuatro tomos de Tokyo Style de la ya por entonces extinta editorial Glénat España. Más allá de la enfermiza obsesión por el trabajo que normaliza, se me quedaron grabados tanto su dibujo, con un trazo perfilado y limpio que evoca el de Ai Yazawa (Nana), como la fortaleza y estoicismo de su protagonista.

Este 2021, la mini serie volvió a mí cabeza, porque encontré cómics suyos en el catálogo de Kindle Unlimited. Están, en inglés, la primera parte de Memoirs of Amorous Gentlemen, su cómic inconcluso Buffalo 5 Girls y los ocho tomos de The Diary of Ochibi, una autobiografía en clave de humor. A partir de ahí empecé a indagar y descubrí que se habían traducido dos obras suyas más.

Gorda
(Shibō to Iu Nano Fuku o Kite, 1997)

Gorda salió en 2017. Recuerdo que en su día vi la ilustración de la cubierta en el escaparate de cómics, y me estremeció. Es una imagen terrible que resume a la perfección su argumento. Una joven oficinista, acomplejada con su físico por culpa de la fuerte presión que recibe tanto dentro como fuera del trabajo, se obsesiona con adelgazar hasta extremos que ponen en riesgo su vida y su salud mental.

Es un relato cruel, despiadado, con un final nada complaciente. Moyoco Anno se muestra pesimista con la gordofobia arraigada en la cultura del primer mundo actual. Su trazo no me parece tan detallado y estilizado como en Tokyo Style, y creo que el gran formato (170 x 240 mm) no le favorece. Sin embargo, es innegable que el sufrimiento de Noko deja una hiriente huella en el lector.


Sakuran (2001)

En noviembre de 2020 llegó a España Sakuran de la mano de la joven editorial bilbaína Kodai. Al igual que Gorda, su traducción se hizo esperar veinte años si tomamos como punto de referencia la publicación del tomo en Japón. Con un formato menor (148 x 210 mm), la historia de tomo único narra la vida de la cortesana de alto rango desde su infancia, cuando es abandonada en el burdel.

El dibujo es mucho más detallado que el de Gorda. Hay viñetas que lucen espectaculares, pero otras resultan recargadas y sucias. Las ilustraciones a color, en cambio, cortan la respiración. No hay idealización ni compasión en el relato. Hay escenas de humor enmarcadas en una realidad muy dura. Debió de tener éxito, porque en 2006 fue adaptada al cine.


Buffalo 5 girls
(
Baffarō gonin musume, 2013)

Ambas lecturas me encantaron, pese a su crueldad. En ese aspecto, se podría asemejar a la mangaka con la escritura implacable de Alice Munro. No sólo en Sakuran, sino también en Buffalo 5 girls y Memoirs of Amorous Gentlemen, aborda el tema de la prostitución con una fuerte perspectiva de empoderamiento, lo cual no quita que sus protagonistas sigan siendo víctimas.

Buffalo 5 girls sigue la huida de cinco mujeres en un salvaje oeste alternativo en el que se introducen elementos del siglo actual como fantásticos. Es muy interesante cómo va introduciendo estas anacronías y poderes en la trama. Es en color y la disfruté muchísimo. Es una pena que quedara incompleta debido a los problemas de salud de la autora. Pese a todo, sus páginas guardan toda la genialidad del resto de su obra. Y es que Moyoco Anno es maravillosa.

Manga de la editorial Arechi: Arte de Kei Ohkubo y Magical Girl Holy Shit de Souryu

Arechi es la división especializada en manga de Yermo Ediciones. Nacida en febrero de 2020, su nombre (荒れ地, arechi) es la traducción literal al japonés de "yermo". Si bien uno de sus propósitos es reeditar obras de autores clásicos como Tsukasa Hojo (City Hunter) o Yumiko Igarashi (Candy Candy), no se cierra las puertas a publicar obras de nuevos artistas.

Así, por un lado, tendríamos Arte de Kei Ohkubo, que es el claro ejemplo de que en la industria del manga cualquier tipo de historia y género es posible. Esta serie ambientada en la Florencia del s.XVI sigue los pasos de Arte, una joven de familia noble que decide seguir su impulso de convertirse en pintora de cuadros. El problema es que ningún taller de la ciudad quiere a una mujer como aprendiz.

Obviamente, no es un relato histórico pese a las bellas ilustraciones de época. Es gracioso porque sus personajes, europeos, se comportan como japoneses. En el fondo, es la trama prototípica del héroe adolescente que, gracias a su esfuerzo, consigue abrirse paso en una sociedad que lo rechaza y en la que, sin duda, conocerá el amor. Es una obra entretenida y bien dibujada.

En el polo opuesto, Arechi publica Magical Girl Holy Shit, que bien podría ser un dōjinshi paródico de Sailor Moon. Con un dibujo mejor que el de Dragon Fall o Raruto, Souryu hace gala de un humor cafre y absurdo que mejora con una traducción de lo más gañana. Cuando la Tierra está a punto de ser atacada por espíritus malignos, una confusión lleva a un ángel a conferirle poderes a una macarra adicta a la nicotina.

Las nuevas habilidades, sumadas a su fuerza descomunal, la convierten en la guardiana perfecta, Desgraciadamente, su aura se torna tan poderosa que se convierte, sin quererlo, en un imán para las fuerzas demoníacas. El gran talento de Souryu para para las muecas y el histrionismo hace que este cómic sea una cornucopia de risas. Hacia tiempo que no disfrutaba con una burrada semejante.

Mal sabor de boca: Amigas con solera, ¿No es romántico?, El estornino y Los Japón


Amigas con solera (Wine Country, 2019)

Amigas con solera es el antónimo perfecto de sinergia. ¿Tina Fey? Bien. ¿Amy Poehler? Me encantó en Park and Recreations. ¿Ana Gasteyer, Rachel Dratch y Maya Rudolph? Grandes secundarias. ¿La película? Un tostón. El guion está muy descafeinado y tiene un ritmo lento. Carece de escenas desternillantes y, por momentos, parece un mal documental sobre vino. Pero es ideal para la siesta.



¿No es romántico? (Isn't It Romantic, 2019)

Rebel Wilson protagoniza esta parodia del género de la comedia romántica, tal como hiciera en su día Scary Movie con el cine de terror. Aunque está mejor hilvanada, pues no se trata de una sucesión de sketches, peca de irregular. Tiene buenos momentos, pero adolece de otros bastante flojos. Con un mejor guion y explotando mejor la gran vis cómica de su actriz, podría haber sido mucho más graciosa.



El estornino (The Starling. 2021)

Mezcla de drama y episodio de Tom y Jerry, el tono de esta película es incomprensible. ¿A quién se le ocurrió? Mientras su marido Jack se encuentra en un hospital de salud mental superando una crisis, Lilly carga con el peso de su casa y de sus vidas. Un buen día, un pájaro anida en su patio y empieza a hacerle la vida imposible. Es una película tan dura y conmovedora como estrambótica y ridícula.



Los Japón (2019)

Dentro del género "Películas españolas ofensivas que provocan vergüenza ajena", Los Japón está en el top. Insulta a orientales, a andaluces, a espectadores y a mamíferos en general. Los chistes son de curso de párvulos para futuros votantes de Vox. La trama navega sin brújula. Los personajes son más planos que un sello de grafeno. Es vomitiva. Puedo afirmar que es de lo peor que he visto este año.

Mi experiencia lesbiana con la soledad de Kabi Nagata

Mi experiencia lesbiana con la soledad es la segunda obra que leo de Kabi Nagata, después del impacto que me provocó Acabé hecha un trapo huyendo de la realidad. De corte autobiográfico, nada de lo que cuenta la autora me deja indiferente. Aunque el título hace referencia a su homosexualidad, y es el punto de partida del relato, la temática es más amplia, abarcando diez años muy complicados de su vida.

Mi experiencia lesbiana apareció por primera vez en Pixiv, una comunidad online como DevianArt enfocada a artistas. A pesar del tosco estilo de dibujo, el éxito de público fue inmediato. Captaría la atención de la editorial japonesa East Press, que en 2016 lo publicaría en formato físico. Un año después, se llevó el premio a mejor manga del año en los Crunchyroll Anime Awards.

En sus páginas Nagata habla de su depresión, de su desorden alimenticio, de la complicada relación con sus padres, de sus problemas laborales, de sus intentos de suicidio, y de cómo descubrió su atracción por las mujeres. Al igual que en Acabé hecha un trapo, consigue tratar todos estos temas tan delicados de manera franca sin caer en el sentimentalismo, ni ejecutar una exposición fría de los hechos.

Desarma leer una experiencia tan dura con tal sinceridad y pragmatismo. Describe lo que es, sin metáforas ni eufemismos. La narrativa japonesa, en cómic y en literatura, consigue que el lenguaje apunte a la realidad, mientras que en las letras occidentales hemos soterrado esa realidad bajo infinitas capas de ficción. Nuestro textos apuntan a otros textos, no a la cosa en sí.

Luego está la distancia no sólo espacial sino cultural entre la sociedad que describe y en la que vive el lector europeo. ¿Es Japón el futuro de la sociedad ultraindividualista en la que vivimos? ¿Llegaremos a tal aislamiento personal de no ponerle freno? Su visión analítica impide que rompa a llorar. Pero en la profunda disección de sus sentimientos no puedo más que sentir empatía, fragilidad y miedo.

Es curioso cómo, siendo un tebeo anterior, el apartado artístico es más refinado que el de Acabé hecha un trapo (2019). De hecho, he encontrado ilustraciones de Kabata en internet que superan con creces lo visto en ambos volúmenes. No sólo hace uso menos crispante del color, rosa en lugar de naranja fosforito, sino que realiza unas líneas más pulidas sin abusar de tramas demasiado recargadas.

Me resulta muy difícil explicar la sensación extraña y adictiva que me provoca leer los manga de Kabi Nagata. ¿Cómo puede desnudarse de esa manera y seguir en pie? ¿Cómo puede hablar de traumas tan lacerantes sin perder el control? Su desazonadora experiencia va más allá de lo personal, y trae consigo una reflexión angustiante acerca del tipo de sociedades que estamos alimentando.

La lectura de Mi experiencia lesbiana con la soledad te acompaña más allá de la última página, y esto no es algo que se pueda decir de la mayoría de obras que pasan por nuestras manos.

MAGIC-NS, adaptador de mandos con cable e inalámbricos para Nintendo Switch y PC

Hace bastantes años compré un par de mandos de Xbox 360 para jugar en el ordenador con mi pareja al Street Fighter IV. El juego acabó no gustándole y, más tarde, tampoco conseguimos encontrar juegos en los que nuestros gustos coincidieran. Con la Wii U y la Switch la cosa cambió, y hemos disfrutado  juntos de varios títulos: Super Mario 3D World, Pikmin 3, Unravel 2, Deponia,...

Llevaba tiempo queriendo comprar el mando Pro de Switch, pero nunca acababa de decidirme. Un día, sin embargo, me quedé mirando la pareja de Xbox controllers, nuevecitos en sus embalajes originales, y me pregunté si no existiría un adaptador que permitiera conectarlos a la consola de Nintendo. El uso común del conector USB abría la puerta a esta posibilidad.

Google me descubrió el MAGIC-NS y Amazon me lo proveyó. No voy a negar que las páginas que hablaban del cacharro me hicieron dudar, porque sonaba demasiado bien, y cuando lo enchufé a la Switch y no funcionó, me maldije por haberme dejado timar. Mi enfado desapareció cuando supe que sólo necesitaba actualizar el firmware para solucionar el problema.

La calidad de materiales del MAGIC-NS no ayuda a diferenciarlo de un artilugio de chichinabo. En la caja viene con instrucciones, pegatinas con letras para los mandos, y un cable de USB tipo A a tipo C por si, en lugar de querer conectar el adaptador al dock, prefieres enchufarlo directamente a la consola. Admite tanto mandos por cable como inalámbricos.

Es muy fácil de utilizar. El mando lo conectas al adaptador, y el adaptador a la consola. Luego, le indicas el tipo de mando... y a jugar. Acepta todos los de PlayStation y Xbox hasta la generación pasada, los compatibles con XInput, y los de Neo-Geo mini. También tiene la opción de elegir entre dos combinaciones de botones distintas: A-B-X-Y, o B-A-Y-X.

En la fecha en la que escribo esto están trabajando en una nueva versión del firmware para conectar el DualSense de PS5 y el Xbox Series X/S. En caso de que te sucediera como a mí y necesites actualizarlo, sólo necesitas ir a la página web del fabricante Mayflash, acceder a Support > Download, buscar MAGIC-NS en el listado, y descargar la última versión.

La descarga debe ser en Windows y contiene, comprimidos en WinRAR (¡todavía intentan venderlo!), un ejecutable .exe, una guía de usuario en PDF y las notas de la versión en un archivo de texto plano. Se lanza el programa de actualización y, una vez abierto, se conecta el adaptador vía USB al ordenador. Tras apretar durante cinco segundos el botón del adaptador, empezará la actualización.

Lo he probado con varios juegos y responde muy bien con Pac-Man 99, GrisDragon Ball FighterZ. En cambio, con Unruly Heroes he tenido algún problema (a veces se queda pillada la dirección, aunque entiendo que no es cosa del mando, al no suceder con otros juegos), y con Deponia no puedo seleccionar bien los objetos (cabe decir que su port a Switch es una castaña llena de bugs).

En general, he quedado satisfecho. Me gusta poder utilizar en Switch el mando de Xbox, cuya ergonomía es una gozada. En mi opinión, es una buena alternativa al mando oficial. En caso de tener mandos en casa y no querer sumar otros a la colección, el adaptador MAGIC-NS permite reutilizarlos con la última consola de Nintendo. Su precio en Amazon es de 21€.


Miyazaki después de Chihiro: El castillo ambulante, Ponyo y El viento se levanta

El castillo ambulante (Hauru no Ugoku Shiro, 2004)

Después de El viaje de Chihiro, le perdí la pista a Studio Ghibli. Sin embargo, me queda claro que si hubiera visto El castillo ambulante en su estreno, mi extrañeza sería la misma que hoy. Tanto la historia como ciertas animaciones me descuadran un poco. Incluso la sensación que transmite es diferente a las obras anteriores de Miyazaki.

Sophie es una joven sombrerera de dieciocho años cuya vida se cruza fortuitamente con la de un mago llamado Howl. Este encuentro provoca que la Bruja Calamidad, enemiga del brujo, la maldiga transformándola en una anciana de noventa años. Sophie tendrá que ir en busca de Howl que vive en un castillo ambulante, para que rompa el hechizo.

Lo que más me ha chocado de la película ha sido el tono de la trama, muy oscuro. Tanto las escenas de guerras como las metamorfosis del mago me parecen más propias de una pesadilla que un trabajo de Miyazaki. Ciertos diseños, como el del castillo o el espantapájaros, me parecen faltos de chispa; por no hablar de la progresión y la resolución, que resultan bastante irregulares. 

No me gustó ni la disfruté. La animación es buena, aunque da la impresión de estar por debajo de trabajos anteriores. A diferencia de aquellos, ningún personaje tiene el carisma de un Porco Rosso o la Princesa Mononoke. Calcifer, el demonio de fuego, el más divertido y, aun así, su diseño no es especialmente ingenioso. Es la película firmada por Miyazaki que menos me ha gustado.


Ponyo (Gake no Ue no Ponyo, 2008)

En cambio, Ponyo sí tiene el carisma que uno espera de una creación de Miyazaki. Sin ser de mis favoritas tampoco, pues su relato dirigido a los más pequeños me resulta me acabó aburriendo tanto en la sala de cine entonces, como ahora en Netflix, sí que consigue provocarme esos "momentos Miyazaki" que tanto embelesan al espectador.

Ponyo es hija de un hechicero que odia la tierra firme. Un día, mientras su padre está despistado escapa y llega hasta un acantilado donde queda atrapada en un tarro tirado en el fondo del mar. Un niño pequeño llamado Sōsuke la rescata, y Ponyo se enamora de él. Por desgracia, su decisión de abandonar el océano empieza a generar una serie de catástrofes sin precedentes.

Uno de las escenas álgidas de la película es la de Ponyo corriendo encima de las olas de un maremoto, mientras la madre de Sōsuke sortea con el coche los obstáculos que la tormenta pone en su camino. Es trepidante. Lo mejor, sin duda, fue escuchar en el cine a un grupo de niños gritándole a la pantalla: "¡Corre, Ponyo! ¡Correeeee!".

Esto es un indicador de la grandiosidad del personaje, que consiguió grabarse en la memoria de muchos como ya lo hiciera Totoro. Puede que la historia me parezca rara, que sus personajes no me parezcan redondos o que el final se me haga demasiado abrupto. Tampoco la animación es tan increíble como en Mononoke o Chihiro o El castillo en el cielo. Pero Ponyo siempre estará en nuestros corazones.


El viento se levanta (Kaze tachinu, 2013)

Antes de verla, estaba convencido que las escena de las olas de Ponyo había sido el canto de cisne del genio japonés. Cuán engañado estaba. El viento se levanta me ha parecido inconmensurable. Miyazaki cuenta la vida de Jirō Horikoshi, el ingeniero jefe responsable de muchos de los diseños de cazas japoneses durante la Segunda Guerra Mundial.

Pero El viento se levanta guarda escasa fidelidad con la vida del técnico aeronáutico, ya que mezcla su biografía con la novela homónima del escritor Tatsuo Hori. ¿Para qué, entonces, incluir una figura histórica? Si algo hay verídico dentro de la película son los planos de los aviones, la gran pasión del director tokiota. Y aquí reside el gran dilema.

Miyazaki no está interesado en la biografía, sino el conflicto entre su gran pasión y la guerra. Como antibelicista declarado, no puede soslayar que la ciencia para surcar los cielos se desarrolló gracias a los enfrentamientos entre naciones. Es una reflexión en voz alta en la que aprovecha para criticar la posición y actitud del gobierno de su país tanto entonces como ahora.

La animación me ha parecido excepcional, superior a Ponyo o El castillo ambulante, con escenas estremecedoras como la del Gran terremoto de Kantō. Conjuga el amor y el drama de una trama principal realista con elementos oníricos como ya ocurrió en Susurros del corazón. La disfruté muchísimo. Me emocionó comprobar que el septuagenario creador sigue brillando como siempre.

Metamorfosis BL (Metamorphes no Enogawa) de Kaori Tsurutani


Si el manga es capaz de abarcar cualquier tema que se le proponga es un debate más que superado. Todo cabe dentro del mercado del cómic japonés. Los hay deportivos, románticos, de aventuras, bélicos, gastronómicos, de lucha, de humor absurdo, dramas lacrimógenos,... En los últimos años han aparecido hasta adaptaciones de clásicos de la literatura y tratados de filosofía.

Metamorfosis BL de Kaori Tsurutani cuenta la relación entre una estudiante que tiene un trabajo de media jornada en una librería y una anciana que descubre el yaoi. El yaoi o Boys Love (de ahí las siglas "BL" del título) es un género romántico en el que los dos amantes son chicos. En contra de lo que pudiera pensarse en Occidente, no son cómics dirigidos al público gay sino a chicas adolescentes.

A diferencia del bara, que sí está dirigido al público homosexual, aquí ambos protagonistas se comportan de manera andrógina, y no hay escenas de sexo con penetración explícita. Su objetivo es ofrecer historias más picantes sin tener que hablar de relaciones heterosexuales, las cuales podrían resultar vergonzosas o intimidantes para las lectoras.

Vale aclarar que, aunque en Metamorfosis BL aparecen varias páginas de yaoi, pues es el tema que apasiona y une a las protagonistas, no pertenece al género. El manga de Kaori Tsurutani aborda un diálogo intergeneracional, dos miradas que coinciden y se ayudan a entender mejor el mundo, y a darse nuevas oportunidades.

Ichinoi vive sola desde que su marido falleció. Cuando la cafetería a la que solía ir cierra, entra en una librería y compra un cómic atraída por el dibujo. La lectura le sorprende, pero no hay prejuicios. El argumento ya la ha atrapado, y necesita saber qué sucede en el segundo tomo. Con cada regreso a la tienda irá estrechando lazos con Urara, la dependienta.

Ichinoi vuelve a sentirse viva, con ganas de disfrutar de su nueva pasión. Urara, quien guardaba su pasión por el yaoi en secreto por el qué dirán, encuentra en la anciana de 75 años la interlocutora perfecta. Es una historia relajante e íntima. Transmite la misma sensación de paz que los tebeos de Konami Tanaka o Jiro Taniguchi (El caminante).

Combina a la perfección ternura y humor. Las rayadas mentales de Urara son típicas de la adolescencia, pero se ven incrementadas a su máximo exponente influidas por la mentalidad japonesa. Por suerte para ella, Ichinoi está de vuelta de todo. Metamorfosis BL es una lectura maravillosa para reencontrarse con la felicidad de las pequeñas cosas. A cualquier edad, es posible tender un nuevo puente.

My Hero Academia de Kōhei Horikoshi


La cuarentena es una cornucopia de tiempo. Desgraciadamente, en esta situación uno puede no tener la concentración idónea para abordar los grandes clásicos de la literatura. Queriendo distraer la mente, me acordé de Boku no Hero Academia. Ha llovido desde que supe de su existencia. Era 2014 y Masashi Kishimoto ponía punto final a la obra que lo catapultó internacionalmente.

La despedida de Naruto avivó las quinielas sobre cuáles serían los sucesores de los "Tres Grandes" que habían estado copando las listas de ventas de la última década. Aunque Bleach bajaría el telón dos años después en 2016, One Piece sigue hoy en día al pie del cañón. Casi veinte años y cien volúmenes después de su primera página, el viento sigue soplando a su favor.

Entre las series que se barajaban como sucesoras estaba este shōnen (cómic japonés para chicos adolescentes) creado por Kōhei Horikoshi. Su originalidad reside en que aborda el género de los superhéroes estadounidense desde el punto de vista del manga. El estilo de dibujo es lo que más captó mi atención pero, por lo que fuera, nunca pasé de los primeros capítulos.

Durante el confinamiento, he consumido los 266 capítulos publicados. Digo "consumido" y no "leído" porque he acabado avanzando en diagonal, entendiendo por qué lo he empezado tantas veces. La verdad es que me ha parecido un tostón. La japonización de los superhéroes se llena de burocracia y restricciones en la tierra del Sol Naciente.

El argumento nos presenta una realidad paralela donde casi toda la Humanidad ha recibido superpoderes. Sin embargo, un chico cuyo mayor anhelo es ayudar a proteger el mundo es de los pocos que carece de don alguno. Izuku Midoriya está a punto de abandonar su sueño cuando conoce al todoporeso All Might, que le revelará un secreto que cambiará su vida.

Si bien el planteamiento no destaca por su inventiva, al menos parece la promesa de algo fascinante. Pero no. Los personajes deben ir a la escuela de héroes para licenciarse, unas clases que yo no pagaría ni loco, pues los aprendizajes se basan en poner a los chavales a darse palos y, luego, soltarles cualquier perogrullada.

A lo mejor en el último año, la trama y ciertos personajes han ganado interés, haciéndolos menos maniqueos, pero, en general, su protagonista y la progresión de la historia aburren. Midoriya es tan soseras que, a diferencia del resto de shōnen en los que el protagonista es el primero de las encuestas de popularidad, aquí es superado por su amigo y rival, Katsuki Bakugo.

No resulta graciosa y las escenas de acción son muy confusas. Tiene muchas bromas trasnochadas, como las del alumno pervertido, y otras tan recurrentes que parecen fotocopias. Si tuviera que salvar algo sería el estilo, que me parece distinto al de otros manga. Incluso en el diseño de personajes se distancia de lo habitual, aunque sus decisiones no siempre me parezcan acertadas.

Me encanta, por ejemplo, la estética de Tsuyu Asui, la heroína con poderes de rana, pero luego Mashirao Ojiro me parece bastante cutre, y Mezo Shoji, muy desagradable. Y es que el autor tiene cierta tendencia al feísmo. Como es habitual (y penoso) en el manga, las chicas tienen poco peso y sirven como fanservice o mera comparsa de las figuras masculinas.

En definitiva, no creo que My Hero Academia se convierta en una de mis series favoritas. Lo más irónico es que volví a interesarme por la serie a raíz de su publicación en la web oficial de Manga Plus, pero ha sido Naruto a la que me he enganchado de nuevo. Pese al mal recuerdo que me dejó su tramo final, estoy disfrutando y apreciando muchas cosas que no vi en su momento.

Minit, diversión en sesenta segundos


Minit es un juego publicado por Devolver Digital, desarrollado por Jan Willem Nijman (Nuclear Throne) y Kitty Calis (Horizon Zero Dawn), con la colaboración del compositor Jukio Kallio y el director de arte Dominik Johann (Crows Crows Crows).

Visualmente digno de una Gameboy o de un Tamagochi, su estética pixelada monocromática en blanco y negro le confiere personalidad propia. Y no sólo resulta original para las pupilas. Este juego de exploración y resolución de puzles te obliga a actuar en tan solo un minuto.

Despiertas en una casa y debes ir ayudando a gente de tu alrededor para ir consiguiendo objetos antes de morir. Resucitas en la casa donde comenzó la aventura, pero con los items obtenidos. Poco a poco vas ganando habilidades que te permiten abrirte camino más allá.

Utilizando otras casas como nuevos puntos en los que reaparecer tras morir, irás conociendo nuevas zonas y nuevas misiones. Es muy sencillo de manejar, y tiene una progresión adictiva y divertida. La pena es que no me esperaba un final tan temprano.

Ver los créditos me produjo cierto bajón, porque estaba muy metido en la dinámica. Tras el desenlace, se puede seguir jugando la misma partida, pues hay muchas misiones ocultas. El inconveniente es que son tan rebuscadas que, si no te las cuentan, difícilmente vas a dar con ellas.

Hay una consistente en morir en una mazmorra varias veces, empezando cada vez en un punto de guardado distinto. Me pareció tan onerosa que me dio pereza empezarla. Para los que quieren más, existen dos modos de juego extra que se añaden al menú cuando terminas la aventura principal.

Personalmente, me ha gustado mucho, pero su brevedad, que me pillo a pie cambiado, y las tareas irresolubles del final para completar el 100% me aguaron un tanto la experiencia. No cabe duda, sin embargo, que lo recomendaría a cualquiera que quisiera pasar un buen rato.

Más que deporte y más que arte: Gun runners y I am Sun Mu

Gun runners (2016)

La directora canadiense Anjali Nayar sigue a lo largo de diez años la vida de dos ex guerrilleros keniatas que decidieron cambiar sus AK-47 por zapatillas de atletismo. A partir de ese momento, los caminos de Julius Arile y Robert Matanda divergen. Mientras el primero empieza a correr maratones por todo el mundo, el segundo permanece en la aldea colaborando en distintos proyectos sociales.

Nayar conoció a ambos en 2006 durante la Carrera por la Paz de Tegla Loroupe, medallista y plusmarquista de media maratón. El objetivo de este evento anual es promover la unidad entre tribus rivales por tal de reducir la violencia en la región. Otros documentales de la misma directora con el continente africano como protagonista son Kenya Rising (2012) y Silas (2017)*.

Además de sus trabajos cinematográficos, Nayar ha creado una fundación llamada TIMBY encargada de ofrecer herramientas de software colaborativo con cifrado en las comunicaciones con el fin de ayudar a las comunidades y a los periodistas a denunciar infracciones contra los derechos humanos y el medio ambiente de forma segura. No queda más que aplaudir ante un proyecto tan necesario.


I am Sun Mu (2015)

Sun Mu es el alias de un desertor y artista norcoreano. Encargado de realizar carteles propagandísticos para el régimen, una noche consiguió huir del país cruzando la frontera con China. Tras un largo recorrido en el que intentó borrar su rastro, llegó a Seúl, donde reside actualmente con su esposa e hijos.

Gracias a su destreza con la  pintura, empezó a realizar cuadros de estilo pop que denunciaban las contradicciones de su patria natal. En 2015, una galería se ofreció a realizar una exposición sobre su obra en la capital de Beijing. El fotógrafo y también director Adam Sjöberg filmó todo el proceso. Lo que parecía viable en un principio, se complicó a medida que la fecha de la inauguración se acercaba.

La aparente calma de la narración se torna en inquietud. La psicosis creciente de estar siendo observado se adueña del espectador. Después de verla me queda la duda de si quienes aparecen en pantalla no son sino actores. Si Sun Mu no se muestra nunca en los planos más que a contraluz, resulta extraño que su familia sí lo haga. Sea como fuere, se trata de un testimonio muy interesante.

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Vi Gun runners en Netflix España poco antes de que lo retiraran. Por suerte, Silas está disponible en Amazon Prime Video a fecha de febrero de 2020.

Marcello Quintanilha: Tungsteno y Talco de vidrio


Tal vez el título de Tungsteno (2014) tenga que ver con el género que trata. Si dicho metal se caracteriza por su dureza y densidad, la historia relatada a contrarreloj por el autor brasileño no lo es menos. Y es que en Salvador de Bahía no se andan con chiquitas.

Dos jóvenes están pescando con dinamita en una zona apartada de la costa, bajo el fuerte de Santo Antonio da Barra. A la sombra de un árbol, el señor Ney, sargento retirado, conversa con Caju, un camello con el que ha trabado amistad. Cuando escuchan las primeras explosiones, el ex militar reacciona instantáneamente: hay que avisar a las autoridades para que los detengan.

Los acontecimientos se precipitarán, y tres subtramas que no parecen tener nada en común, acabarán cruzándose en un relato sin elipsis, una especie de documental a tiempo real en las calles de la metrópolis brasileña. Bien narrada y mejor dibujada, eléctrica, vibrante, te tiene hasta las páginas finales con el corazón en un puño.

La destreza de Quintanilha para capturar el dinamismo de las escenas y su habilidad narrativa para manejar el tiempo, girando las agujas del reloj hacia atrás y adelante a su antojo sin que perdamos el hilo, es magistral. Una de mis mayores sorpresas en cómic de este 2019.



Como disfruté tanto, quise repetir con Talco de vidrio (2015). Pero las diferencias narrativas y gráficas entre las dos obras son sustanciales. Del reality nos adentramos en el psicoanálisis, un intento por desentrañar los pensamientos de su protagonista.

Rosángela es una mujer adinerada de Niterói cuya vida ha transitado hasta el momento sobre raíles. Un pequeño detalle, sin embargo, trastoca su ánimo, y las líneas que trazaban su existencia perfecta se desdibujan, literalmente. Quintanilha ya no se apoya únicamente en la plumilla para contar su historia, sino que hace uso de las tramas de grises para cerrar el contorno de las figuras.

Esta falta de definición le confiere mayor libertad a la hora de deformar las imágenes, el espejo grotesco donde se refleja la angustia de Rosángela. Una voz narrativa nos acompaña aquí en cada página. La incerteza de sus palabras, desatinadas a la hora de describir los sentimientos de la protagonista, nos arrastrará con ella a la sima donde, poco a poco, se va hundiendo.

Desgraciadamente, acorde con su naturaleza, el relato gira tan obsesivamente sobre sí mismo que provoca náusea y aburrimiento. El punto misógino de la resolución, ya intuido en el personaje de Keira en Tungsteno, sólo sirvió para acabar de estropearlo todo. No siempre se gana.

Mierdolos: IO, Baywatch y Ahora me ves

IO (2019)

Peli grandilocuente de amor con transfondo de ciencia-ficción totalmente vacua, insustancial y coñazo. Recordad que en el momento que se vaya a acabar el mundo, las ganas de echar un quiqui superarán el hambre o el miedo a morir. Ensaya unos versos de Rilke o de Whitman con voz susurrante para asegurar el tiro.


Baywatch (2017)

Evidentemente, iba a ser mala, pero podía haber risas en esta parodia de la serie más calurosa de nuestra adolescencia. En absoluto, ni enlatadas. Números rojos en el chistómetro. No pude terminarla. Forcé una segunda vez, pero ni por esas. ¡Encima hay más abdominales que tetas! ¿Dónde están esos bustos de los 90? ¿Se perdieron como el ingenio en las comedias?


Ahora me ves (Now You See Me, 2013)

Me pasó exactamente lo que reza el título: Ahora me ves... ahora estoy clapando. Caí roque. El ritmo de la película es frenético, como su movimiento de cámara. Literalmente, me mareaba. La sarta de tonterías que decían no ayudaba a sentirme menos desorientado. Desperté como nuevo durante los créditos. Mi pareja sí que vio final. Esa noche volví a dormir en el sofá, ya no tan bien.

Medio rey (El mar Quebrado 1) de Joe Abercrombie


Medio Rey es el primer libro de la trilogía el Mar Quebrado de Joe Abercrombie. Lo leí por recomendación de un compañero de trabajo al que le encanta la fantasía y, especialmente, este autor.

Sin ser aficionado al género, al principio me enganchó. A velocidad crucero, pero sin atropellarse y con una fluidez envidiable, el primer capítulo nos permite conocer el mundo en el que nos encontramos, al protagonista de la historia y el suceso que desencadenará toda la novela.

El hijo menor de Su Majestad está a punto de recibir sus votos clericales cuando llega una terrible noticia. El suceso traerá consigo una cadena de desgracias para el protagonista, que deberá a aprender a jugar sus cartas de manera inteligente si quiere sobrevivir.

Comparado con Juego de Tronos, cuyos tejemanejes políticos están minuciosamente urdidos, la evolución de la trama y del personaje de Medio Rey resulta demasiado ingenua. Parece literatura para adolescentes, con tonterías de amoríos incluidas. Prescindible.