Auditoría 2018

La auditoría de este año viene más marcada por un cambio de plataforma que por nuevos descubrimientos. Si antes era Spotify la que me hacía picar entrehoras con su oferta de tres meses por 9,99€, ahora es Prime Music la encargada. Junto a Prime Reading (lecturas) y Prime Video (películas y series), ha sido incluida en Amazon Prime, encareciendo la cuota anual de 19,95 a 36 euros.


REVIVAL

Mean everything to nothing (2009) de Manchester Orchestra

Con el aterrizaje de Amazon Music en España, han llegado también muchos títulos nuevos al catálogo digital. Si este disco antes sólo podía ser adquirido en físico, ahora se puede adquirir igualmente en MP3. Y como un tonto, pasé por caja por segunda vez. Es uno de mis discos favoritos y, como expliqué en la Auditoría de 2016, llegué a él gracias a mi mal inglés.


"NOVEDADES"

Speak your mind (2018) de Anne-Marie

Esperaba el disco de Anne-Marie como agua de mayo. Desde Rockabye (2016) de Clean Bandit con Sean Paul, me tiene hipnotizado. Es una pena que la mecánica actual de hacer colaboraciones antes de haber sacado disco hace que el álbum carezca de cualquier sorpresa. Todos los temas de Speak your mind me gustan, pero todos los había escuchado y machacado en Youtube.

Els jóvens (2018), Els jóvens

Me enteré de la existencia de este grupo a través de la cuenta de Twitter de uno de sus vocalistas, con quien curiosamente había trabajado. Hijos confesos, musicalmente hablando, del grupo Al Tall y del cantautor Pep Laguarda, este grupo valenciano mezcla pop y folk con letras inteligentemente dosificadas entre la nostalgia y el humor. Anís Tenis o El gol i la mort son dos temazos.

50 canciones relajantes

Queda un poco chorra incluir este recopilatorio de música instrumental y ambiental aquí, pero no lo es tanto si se tiene en cuenta que una de las razones de mantenerme fiel a Spotify era su magnífica antología para leer, que desapareció (o no sé encontrar ya). Este álbum cumple la función de aquél: me permite seguir leyendo en el tren y me evita tener que matar a nadie.

El mal querer (2018), Rosalía

Difícil hubiera sido quedar ajeno en 2018 al "fenómeno Rosalía". A medio camino de la obra maestra y del ejercicio de marketing perfecto, y en el puro centro de la turra máxima para muchos, cuando vi el videoclip de Malamente yo fui de los que se quedó embobado. Y repetí con Pienso en tu mirá. El resto de temas no me han enganchado igual, pero esos dos los sigo gozando en bucle.

El Dorado (2017), Shakira

Fans de la cantante han criticado que no es un álbum como tal, que cada canción es de una madre. Por mi parte, he quemado este disco de "singles reunidos" del primero al último, desde los más conocidos, como Chantaje o La Bicicleta, a los menos, como ToneladasComme moi, pasando por los centrados en Piqué como Amarillo y Me enamoré. Machistas y ñoños, pero adictivos.



Revisión 2018

La lista de este año es extensa, y vuelve a superar a la de lecturas, pero ha quedado más corta que la de 2017. Esto se debe a que durante 2018 ha habido más horas de series. Mayormente he bebido de Netflix, pero también dándole sorbos a Amazon Prime Video. La cantidad de anime que he visto también se ha incrementado respecto a revisiones anteriores.

Muy buenas:
Buenas:

Recuento 2018

Los cuatro primeros meses del año estuve fuera de combate (¡demasiados cambios!). Luego, siguieron tres buenos meses hasta que me encallé. Al final, conseguí repetir la marca de diez del año pasado. El bajón, en cambio, lo he dado en los cómics, que ahora se me acumulan sin leer en las estanterías como los libros. Una desgracia.

Brutal:

Me gustaron mucho:

Alegrías inesperadas:

Análisis certeros:

Decepción:

Bodrio gazmoño:


De los cómics, mis favoritos:

Visualmente atractivos:
Me han gustado:
Regulares:
Prescindibles:


Bella Muerte de Kelly Sue DeConnick y Emma Ríos

Bella Muerte: El alcaudón (vol. 1)
El guión de Kelly Sue DeConnick, los lápices y tinta de Emma Ríos y el color de Jordie Bellaire recibieron sendas nominaciones a los premios Eisner en 2014. Su sinergia consiguió crear un mundo desbordante de lirismo y violencia despiadada.

La contratapa del segundo volumen afirma que "combina el realismo mágico de Sandman con la brutalidad del western crepuscular de Predicador". Sin duda, uno puede respirar la atmósfera onírica de la obra de Neil Gaiman en cada página. Con esmero, DeCornnick resigue la misma delgada línea entre el sueño y la muerte.

En el inhóspito Lejano oeste, un ciego ambulante y una niña a su cuidado se ganan la vida haciendo representaciones teatrales de pueblo en pueblo. Un robo desafortunado los condenará a huir de la encarnación de la Parca, sedienta de venganza. Tiempo después, en el segundo volumen, las segadoras de vidas tendrán una misión que cumplir en plena Primera Guerra mundial.

Ambos relatos han sido elaborados con cuidado de principio a fin. La imaginería recreada por el dibujo de Ríos y la ambientación evocada por los pinceles de Bellaire aciertan por igual. Sin embargo, al igual que me ha sucedido con las historias de Sandman, la trama me desorienta por la gran cantidad de metáforas y elipsis.

Pese a la calidad de la obra, no la he disfrutado. hasta ha llegado a aburrirme. Puedo valorar los elementos por separado, pero el resultado final no acabado de atraerme. Llegué a leer ambos tomos una segunda vez y la sensación fue la misma.

Bella Muerte: El oso (vol. 2)