Kumamon conquista Kumamoto y el mundo


Kumamon es la mascota oficial de la prefectura de Kumamoto en Japón. Fue creada por el diseñador Manabu Mizuno en 2010 para una campaña turística de la región, impulsada por la inauguración de la nueva línea de alta velocidad que conectaba Fukuoka con Kagoshima. Esta línea, llamada Kyūshū Shinkansen, es una extensión de la Sanyō Shinkansen, que conecta Fukuoka con Osaka.

Durante la campaña, hicieron aparecer al oso en diferentes puntos del país, despertando la curiosidad de la población. Más adelante, se anunció su desaparición, pidiendo ayuda para encontrarlo. Gracias al uso de las redes sociales, se viralizó, consiguiendo que una mascota desconocida se convirtiera en una de las más famosas y queridas por los nipones.

Su nombre está dividido en dos partes: una escrita en silabario hiragana y otra en silabario katakana. La primera, くま, se lee kuma y significa oso. Aunque el animal no existe en estado salvaje dentro de la prefectura, el ideograma con el mismo significado se encuentra en el nombre de Kumamoto (熊本). La segunda, , モン, se lee mon y viene de mono, "persona" en el dialecto de la región.

Desde que ganara en 2011 el concurso nacional de mascotas regionales, el Yuru-chara, ha sido una de las creaciones más rentables de Japón, promocionando con creces el turismo de la zona. Al no cobrar derechos de imagen, su efigie se multiplica por doquier. Las empresas que quieran pueden utilizarlo con la única condición de cumplir unos requisitos mínimos.

En cualquier rincón de la capital se puede ver al sonriente oso negro, desde carteles y rótulos en la calle hasta productos de consumo de todo tipo. Su éxito salta fronteras y también podemos encontrar sus figuritas en la prefectura aledaña de Oita o su perturbador meme salpicando internet. Aquí unas cuantas fotos que dan fe de su ubicuidad sin parangón.

Pequeño palillero en el ryokan de Kurokawa Onsen

Set de palillos en una tienda de recuerdos de Beppu (Oita)

Informando sobre la conexión Wifi en el tranvía de Kumamoto

Folleto del castillo de Kumamoto (cerrado tras el terremoto)

El agua de Kumamon en una máquina expendedora

En una bolsa de patatas de Kurokawa Onsen

Jugando al fútbol en un cartel de un parque de Kumamoto

Ganando tridimensionalidad frente a una empresa de alquiler de coches

Ocupando el frontal de una crepería en las calles comerciales de Kumamoto

Conquistando el mundo

Festival de Cine de Terror de Sabadell (VIII edición, 2019)

La octava edición del festival de cine de terror de Sabadell se llevó a cabo del 4 al 10 de marzo de este 2019. Como años anteriores, fuimos a la maratón del sábado: un pase de cinco películas con cortometrajes en el que, a diferencia de Sitges, tienes tiempo de sobra para comer y mear. Iba a decir que tampoco juegas a la lotería cuando compras las entradas, pero este 2019 incluyeron una película sorpresa que resultó ser una total decepción.

La programación fue la siguiente:

MICROMETRAJE


Samuel Nogaledo condensa en veinte segundos y un único plano una historia de envidia familiar. Una pregunta, una respuesta y un sencillo gesto encierra un desenlace terrible. Con menos, más. (Se puede ver en este enlace.)


CORTOMETRAJES

Una Noche de Paz (2019) de Andrés Piza

¿Cambiarías de casa por una noche para que tu mejor amigo pudiese dormir, a sabiendas de que sus noches en vela se deben a los extraños sucesos que ocurren en su piso? Si bien el planteamiento puede resultar interesante, este corto de fantasmas no da mucho más de sí.

Le blizzard (2018) de Àlvaro Rodriguez Areny

Durante una ventisca en una misteriosa montaña, una mujer desorientada busca a su hija. Aunque visualmente me atrajo, no pude entender qué sucedía porque la anacrónica permanente de la señora de delante me impedía leer los subtítulos.

Cerdita (2018) de Carlota Martínez Pereda

Después de Le blizzard, era la que más presupuesto tenía. Bien rodada y sin atisbos de amateurismo, esta historia de humillación y venganza construye una atmósfera asfixiante donde se conjugan las buenas interpretaciones, los momentos incómodos y un final previsible pero desazonador.

Inquietante (2019) de Joaquim Bundó

Esta parodia del género de terror, grabada con los medios justos, desató las carcajadas en la sala. Aunque el guión parecía más indicado para una de obra de teatro que para un cortometraje, realmente disfruté con ella.

RIP (2017) de  Caye Casas y Albert Pintó

RIP estira el manido chiste del marido que se levanta de la camilla y le dice a su mujer: "María, que no estoy muerto", a lo que ella replica: "¡Calla, vas a saber tú más que el médico!". Lo estira hasta que sangra. Itziar Castro y Josep Maria Riera hacen las gracias esperadas en esta comedia gore.


LARGOMETRAJES

Framed (2017) de Marc Martínez Jordán

En el festival la presentaron como la obra de un talentoso cineasta, pero me pareció un bodrio con actuaciones dudosas y diálogos vergonzantes. Lo más terrorífico fue que, pese a lo inconcebible del guión, esta macabra fantasía se hizo realidad una semana después. El asesino del atentado de Christchurch también pudo retransmitirlo online sin que nadie pudiera detenerlo.

The Void (2016) de Jeremy Gillespie y Steven Kostanski

La trama es tan sencilla como cliché: si conjuras al demonio, las cosas no van a acabar bien. Deberíamos saberlo a estas alturas. El pifostio que se monta en plena noche en un hospital perdido de un pueblo de EE.UU., con nazarenos satánicos y repugnantes monstruos del averno, es para sacrificar a sus directores. Todo viene de ningún lado para dirigirse a ninguna parte.

Triangle (2009) de Christopher Smith

Triangle era la película sorpresa del festival: sin duda, inesperada. Tras el pase de Alien durante la maratón del viernes, la gente quería su secuela. Pero no. Esta peli australiana de argumento circular no sólo es totalmente previsible y aburrida, encima nos la pasaron en una calidad digna de un screener pirata. Seguramente, se equivocaron de torrent al descargarla.

One Cut of the Dead (2017) de Shin'ichirô Ueda

La selección de esta edición me pareció pésima. Estuve a punto de marcharme, más cuando vi el comienzo de esta cuarta película: una peli de zombis barata... y japonesa. Pero el giro que viene después es increíble. No puedo destripar nada, pero es una genialidad. No estoy siendo irónico, ni mucho menos busco trolear a nadie. Recomendadísima. Es un peliculón.

Apocalipsis Voodoo (2018) de Vasni J. Ramos

A alguien le debió parecer bien hacer exactamente lo mismo que ya hicieron Tarantino y Robert Rodriguez hace diez años, pero mal. Es la misma gracieta pero sin dinero ni talento. ¿Hay algo peor que la imitación de una parodia? Mi paciencia terminó a la una y media de la noche, cuando cogí mis cosas y me marché a casa todavía con la alegría de haber descubierto One Cut of the Dead.

Las teorías salvajes de Pola Oloixarac


Las teorías salvajes de Pola Oloixarac rondaba mi lista de pendientes desde que aterrizara en España en 2010 de la mano de Alpha Decay. Dos años antes la editorial bonaerense Entropía había publicado la ópera prima de la joven autora argentina levantando tanto revuelo entre la crítica establecida del país como elogios recibiría luego de fronteras para afuera.

Han pasado tantas páginas del calendario desde entonces que, a día de hoy, la escritora ha llenado su currículo con dos obras más (Las constelaciones oscuras, 2015, y Mona, 2019), los derechos de publicación de las mismas en España han pasado al catálogo de Random House, y todas ellas se encuentran ya en formato digital dentro de la tienda de la omnipotente Amazon.

Cuando me llegó la oferta de tres meses gratis de Kindle Unlimited y vi que el título estaba entre los disponibles, me apunté sin dudarlo1. Desgraciadamente, tamaña travesía (o racanería) no atracó en el puerto durante tanto tiempo deseado. Descubrí que no sólo el panorama editorial ha cambiado, también lo he hecho yo como lector.

Ni la prosa burlona de universidad parece divertirme como antes, ni la terminología académica de Filosofía y Letras me resulta tan transparente. La rebeldía intelectual de los personajes con sus mezcolanzas de grandes nombres, drogas y sexo no me ha impresionado ni entretenido, como tampoco lo ha hecho su relato de las décadas 70 y 80 en Argentina2.

Me da miedo volver a textos como Rayuela por la posibilidad de que las palabras atesoradas en el recuerdo estén ahora amalgamadas en párrafos floridos de petulancias que me resbalan. El hastío con Las teorías salvajes ha sido tal que, superados el par de capítulos, empecé a leer sin pasión ni compasión; ya no en diagonal, sino despeñando los ojos como suicidas.

Podría haber abandonado, pero la carga de años que arrastraba con la novela era demasiado grande y, sinceramente, tenía la esperanza de poder conectar en algún punto. Al final, esa chispa no se encendió y me quedé a oscuras, decepcionado y frustrado, preguntándome si nueve años atrás este texto hubiera sido diferente. Una pena.

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1 Curiosamente, veo ahora que el e-book de Amazon no es ni de Alpha Decay ni de Random House, sino de una editorial peruana llamada Estruendo mudo. Si existe alguna distinción entre las tres publicaciones, la desconozco.
2 Abarca desde los llamados "años de plomo" hasta el periodo alfonsinista. Realmente, me he hecho una idea más clara del periodo gracias a Wikipedia que a la novela.

Auditoría 2018

La auditoría de este año viene más marcada por un cambio de plataforma que por nuevos descubrimientos. Si antes era Spotify la que me hacía picar entrehoras con su oferta de tres meses por 9,99€, ahora es Prime Music la encargada. Junto a Prime Reading (lecturas) y Prime Video (películas y series), ha sido incluida en Amazon Prime, encareciendo la cuota anual de 19,95 a 36 euros.


REVIVAL

Mean everything to nothing (2009) de Manchester Orchestra

Con el aterrizaje de Amazon Music en España, han llegado también muchos títulos nuevos al catálogo digital. Si este disco antes sólo podía ser adquirido en físico, ahora se puede adquirir igualmente en MP3. Y como un tonto, pasé por caja por segunda vez. Es uno de mis discos favoritos y, como expliqué en la Auditoría de 2016, llegué a él gracias a mi mal inglés.


"NOVEDADES"

Speak your mind (2018) de Anne-Marie

Esperaba el disco de Anne-Marie como agua de mayo. Desde Rockabye (2016) de Clean Bandit con Sean Paul, me tiene hipnotizado. Es una pena que la mecánica actual de hacer colaboraciones antes de haber sacado disco hace que el álbum carezca de cualquier sorpresa. Todos los temas de Speak your mind me gustan, pero todos los había escuchado y machacado en Youtube.

Els jóvens (2018), Els jóvens

Me enteré de la existencia de este grupo a través de la cuenta de Twitter de uno de sus vocalistas, con quien curiosamente había trabajado. Hijos confesos, musicalmente hablando, del grupo Al Tall y del cantautor Pep Laguarda, este grupo valenciano mezcla pop y folk con letras inteligentemente dosificadas entre la nostalgia y el humor. Anís Tenis o El gol i la mort son dos temazos.

50 canciones relajantes

Queda un poco chorra incluir este recopilatorio de música instrumental y ambiental aquí, pero no lo es tanto si se tiene en cuenta que una de las razones de mantenerme fiel a Spotify era su magnífica antología para leer, que desapareció (o no sé encontrar ya). Este álbum cumple la función de aquél: me permite seguir leyendo en el tren y me evita tener que matar a nadie.

El mal querer (2018), Rosalía

Difícil hubiera sido quedar ajeno en 2018 al "fenómeno Rosalía". A medio camino de la obra maestra y del ejercicio de marketing perfecto, y en el puro centro de la turra máxima para muchos, cuando vi el videoclip de Malamente yo fui de los que se quedó embobado. Y repetí con Pienso en tu mirá. El resto de temas no me han enganchado igual, pero esos dos los sigo gozando en bucle.

El Dorado (2017), Shakira

Fans de la cantante han criticado que no es un álbum como tal, que cada canción es de una madre. Por mi parte, he quemado este disco de "singles reunidos" del primero al último, desde los más conocidos, como Chantaje o La Bicicleta, a los menos, como ToneladasComme moi, pasando por los centrados en Piqué como Amarillo y Me enamoré. Machistas y ñoños, pero adictivos.



Revisión 2018

La lista de este año es extensa, y vuelve a superar a la de lecturas, pero ha quedado más corta que la de 2017. Esto se debe a que durante 2018 ha habido más horas de series. Mayormente he bebido de Netflix, pero también dándole sorbos a Amazon Prime Video. La cantidad de anime que he visto también se ha incrementado respecto a revisiones anteriores.

Muy buenas:
Buenas: