Haro Aso: Daiya no King, Alice in Border Road y Retry


Alice in Border Road (2015-2018)

Como de contradicciones vive el ser humano, tras afirmar que no recomendaría ni la serie ni el manga de Alice in Borderland de Haro Aso, he devorados los ocho volúmenes del spin-off titulado Alice in Border Road, los dos volúmenes de la secuela Retry y los cinco capítulos de la historia paralela Chi no Kyokuchi - Daiya no King-hen.

Si bien los leí desordenados, el primero cronológicamente es Daiya no King. Sus 170 páginas cuentan qué sucedió en el juego contra el Rey de Diamantes de la aventura original. Su ausencia en la trama principal me sorprendió muchísimo, pues era una de las pruebas más esperadas, y la segunda más difícil a la que debían enfrentarse los supervivientes.

Todo parece apuntar que se hizo así por motivos comerciales. En abril de 2015, Alice in Borderland pasó de la revista mensual Shōnen Sunday S a la semanal Weekly Shōnen Sunday, ambas propiedad de la editorial Shogakukan. Para evitar perder a los lectores y obligarlos a cambiar, Daiya no King se publicó como anticipo en Weekly Shōnen Sunday entre octubre de 2014 y febrero de 2015.

La prueba está basada en un ejemplo de John M. Keynes para explicar las fluctuaciones de precios en los mercados de valores. Los participantes deben acertar el número más cercano al promedio de las preferencias de todos ellos, siendo ejecutado el que más se desvíe del resultado. Es un reto al nivel de la dificultad exigida, pero su complejidad y las largas parrafadas me dejaron fuera de combate.


Chi no Kyokuchi - Daiya no King-hen (2014-2015)

Meses después de Daiya no King, sin que Aso hubiera todavía finiquitado la serie, la editorial quiso ordeñar aún más la franquicia. En octubre de 2015, Monthly Sunday Gene-X empezó a publicar Alice in Border Road (Imawa no Michi no Arisu en japonés). Pese a que la revista está orientada a una audiencia adulta (seinen) y no juvenil (shōnen) como las anteriores, el tono siguió siendo el mismo.

Esta vez se trata de una historia aparte con nuevos personajes. La acción también transcurre en Borderland, pero ni los protagonistas se encuentran en Tokio ni deben superar juegos para seguir con vida. Todos despiertan en Kioto, cada uno con una figura de la baraja en su poder. La ciudad ha sido devorada por la Naturaleza y no tienen ninguna pista sobre qué deben hacer.

Como la mayoría de ellos son residentes de la metrópolis, deciden recorrer los quinientos kilómetros de vuelta a Tokio. Como en una gran partida de corazones, marcada por la tortura emocional de los jugadores, los roces dentro del grupo irán acentuándose hasta que estalle la tensión y el viaje se convierta en una lucha a muerte por llegar primero a la meta.

Takayoshi Kuroda es el encargado de los lápices para esta aventura. Sin duda, su estilo tiene margen de mejora. Pese a los disparates argumentales típicos del manga y un capítulo final algo extraño, me ha parecido una historia bastante redonda. Me ha gustado cómo Haro Aso reinventa Borderland sin que pierda su esencia, y da una explicación más concreta sobre su significado.


Alice in Borderland: Retry (2020-2021)

Tras terminar Alice in Border Road en 2018, Aso se embarcó en un nuevo proyecto con el dibujante Kotaro Takata titulado Zombie 100. Parecía que daba carpetazo definitivo a su exitosa creación. Sin embargo, a raíz del estreno de la serie en Netflix, el autor decidió volver a la franquicia, no sólo gestando la trama sino también las ilustraciones.

A diferencia del anterior trabajo, Retry (2020-2021) sí es una secuela directa de Alice in Borderland que incluso repite personajes. Transcurre años después, y se centra en un intenso reto psicológico en el que cada participante posee seis votos de Vida y uno Muerte. Cada uno deberá convencer a alguien del grupo para que le conceda una Vida, y así pasar a la siguiente ronda. No conseguirlo significa la muerte.

Al principio, el planteamiento no sorprende, pero el desarrollo te va atrapando poco a poco. Son trece capítulos angustiosos en los que Haro Aso demuestra que ni su ingenio ni su habilidad con el lápiz han mermado un ápice. Al contrario, a juzgar por el nivel de sus ilustraciones, parece que ha seguido practicando durante los años en que sólo guionizaba.

Completados los tres, tengo claro que Daiya no King es el que menos he disfrutado. De Retry y Alice in Border Road puedo sacar notas positivas: del primero, su dibujo y la desazón que transmite, y del segundo, tanto el desarrollo de la historia como la renovación del imaginario. Nuevamente, no sé si recomendaría alguno de ellos, pero ahora estoy seguro de que si empiezas no vas a poder parar.

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