En tándem: Pobres criaturas y Sólo nos queda bailar


Pobres criaturas (Poor Things, 2023)

Pobres criaturas me decepcionó. No era la hilarante aberración que esperaba. No es Canino, ni La favorita. Al igual que Langosta, le falta ironía y mala leche. Todo resulta demasiado evidente. Tengo la sensación de que los actores estadounidenses no son lo suficientemente cínicos para transmitir las retorcidas ideas de Lanthimos. La interpretación de Emma Stone no me pareció tan convincente como al jurado de los Oscar, y pienso que Angeliki Papoulia hubiera hecho mejor papel de niña autómata tarada. Lo más turbador del filme son los enfermizos planos del cielo, que parecen generados con IA.


Sólo nos queda bailar
(Da cven vicekvet, 2019)

Sólo nos queda bailar es una buena película que cuenta la misma historia sobre el despertar sexual que hemos visto ya en otros tantos contextos. Esta vez, el cineasta sueco Levon Akin elige el mundo de la danza georgiana, con escenas e interpretaciones maravillosas. La fuerza del baile es innegable, y el choque entre la exigencia marcial del profesor y los sentimientos de los personajes empujan al espectador a desear la misma libertad que el protagonista. La película tuvo fuertes protestas homófobas durante su proyección en los cines de Georgia, signo de que se hicieron las cosas bien.

No hay comentarios