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Una pequeña odisea etimológica

Gurruño de papel

Oigo cómo una madre llama a su hija, cariñosamente en catalán, "borrunyo" (léase burrúñu). La usa con el sentido de "pequeñaja, cosita pequeña", pero también tiene, fruto de la fonética, una connotación deliciosamente achuchable. La palabra me llama la atención y la busco en el diccionario de la Enciclopedia Catalana, donde obviamente no está.

Se trata de otra de las inevitables interferencias con el español. Pero "burruño" tampoco aparece en la base de datos de la Real Academia. En su lugar está "gurruño". No son extrañas estas variaciones en español entre ge y be. Ahí tenemos "agujero" y "bujero", por ejemplo. Un artículo de la Fundéu confirma que a la ge de "gurruño" le encanta bailar con la segunda letra del alfabeto.

Sobre la acepción de esta palabra, definida como "cosa arrugada o encogida", se encuentra su etimología, que no es más que el primer salto en una larga secuencia. Gurruño viene del verbo gurruñar, que a su vez es una aféresis de engurruñar, variante de engurrar. Este última alteración, o tal vez una similar, la podemos ver entre rasgar y rasguñar.

Engurrar surge de la metátesis (no confundir con la terrible metástasis) de los sonidos erre y gue de enrugar. Aquí ya vemos la relación con la arruga. No en balde, todos los verbos de la secuencia significan arrugar y, en consecuencia, encoger. Enrugar y arrugar provienen del latín irrugāre. Hay otro verbo en español, rugar, con el mismo significado, que según el DRAE derivaría de rugare.

Sea como fuere, todas formas con sus distintos prefijos tienen como origen común el sustantivo latino ruga, con el significado de arruga en la cara, y de rugosidad o aspereza en una superficie. Es fascinante trazar la evolución de una palabra a a través del tiempo, sobre todo cuando desemboca en otra tan distinta y, encima, salta de lengua a lengua.

(Por supuesto, no me he resistido a buscar la traducción correcta de "gurruño" en catalán. Es "matxuc", con la definición de "pieza arrugada de ropa o de papel". ¿Y de cuál deriva? De matxucar, préstamo del siglo XVI del castellano machucar, variante de machacar, ambas hijas de machar, que es golpear con el macho, un tipo de mazo para forjar hierro. Genial, ¿no?)

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Posdata: Me acaba de matar descubrir que hace cinco años escribí sobre exactamente lo mismo. Dos veces, como mínimo que tenga constancia, me he quedado prendado de la misma palabra.

Kaidā, los pictogramas de las islas Yaeyama

En nuestro segundo viaje a Japón visitamos la prefectura de Okinawa. La jurisdicción comprende dos terceras partes del archipiélago Ryūkyū situado entre Kyūshū y Taiwán, y es la zona más meridional del país. En la isla de Taketomi, famosa por su playa de hoshisuna, o arena de estrellas, encontré en la tienda de souvenirs del puerto una camiseta con unos símbolos curiosos.

La compré pensando que se trataba de frases en algún idioma ryukyuense, una familia de lenguas que el gobierno japonés se ha encargado de relegar al olvido en un proceso de unificación y homogeneización nacional. Sin embargo, el supuesto texto no pertenece a ninguna lengua. Se trata, en realidad, de pictogramas, representaciones no verbales de animales y cosas.

Lista de logogramas Kaida de oveja, calabaza, colza, vaca, huevo, toro, pescado, arroz, jarra y trigo
Original 

Lista de logogramas Kaida de carpa, leña, potro, pollo, habas, yegua, mijo, bambú, canoa y barco
Original

Después de la invasión de Ryūkyū por las fuerzas japonesas en 1609, el antiguo reino se convirtió en un estado vasallo del han (dominio feudal) de Satsuma. Dado que la escolarización no se implantó en la región hasta época Meiji (1868-1912), se utilizaron estos símbolos, llamados kaidā, para el registro escrito del impuesto de capitación que los isleños ahora estaban obligados a pagar.

La etimología más aceptada del término está asociada a la palabra japonesa kariya (仮屋), que era el nombre que recibían la casas consistoriales donde se recaudaba el tributo. En lengua yonaguni, la erre intervocálica tiende a desaparecer, mientras que el sonido /j/ es sustituido por /d/. Así, kariya pasaría, primero, a kaiya y, finalmente, a kaidā.

Mapa con la ubicación de las islas Yaeyama al este de Taiwán y al suroeste de Japón
El punto rojo indica la ubicación de las islas Yaeyama

Mapa en mayor detalle de las islas Yaeyama
Islas Yaeyama. En rojo, las islas de Yonaguni y Taketomi

Aunque la palabra kaidā proviene del idioma de la isla de Yonaguni, existen evidencias de dichos pictogramas en todo el conjunto insular de las Yaeyama, especialmente en Taketomi. Dado que su uso se extendió a las transacciones comerciales o el envío de paquetes, se mantuvieron vigentes más allá de la abolición del impuesto de capitación en 1903.

Se han llegado a encontrar kaidā escritos en documentos de la era Showa (1926-1989). Sin embargo, desde que Japón endureciera su política de homogeneización cultural en la década de 1930, los pictogramas han quedado recluidos en las tiendas de recuerdos para turistas, donde se venden como pintorescas decoraciones artísticas.

Yo, haciendo el guiri con la camiseta de kaidā estampados

Detalle de la camiseta. A la izquierda, la parte delantera,
donde se puede leer 竹富島 (isla de Taketomi). A la derecha,
la parte trasera, donde se lee カイダー字 (símbolos kaidā)


Llanura y superficialidad: la etimología de "chairo"

Meme del chairo

El Diccionario del Español de México (DEM) define "chairo" como la "persona que defiende causas sociales y políticas en contra de las ideologías de la derecha, pero a la que se atribuye falta de compromiso verdadero con lo que dice defender". En España, su equivalente podría ser "pijiprogre".

Su etimología es interesante, y sin duda va muy acorde con la segunda acepción que le otorga el DEM al término: "persona que se autosatisface con sus actitudes". "Chairo" vendría a significar "pajero" a este lado del charco, del mismo modo que "hacerse una chaira" significa "hacerse una paja, masturbarse". No sorprende que la chaira también sea un modo coloquial de referirse al pene.

Originalmente en español, "chaira" se refiere al cilindro de acero utilizado por los carniceros para afilar sus cuchillos. La asociación jocosa con el miembro viril y su solazante toque de zambomba queda más que cristalina si pensamos en la forma del objeto y en la acción de frotamiento que le acompaña. Sus raíces, sin embargo, hay que buscarlas algo más atrás en el tiempo.

Chaira, herramienta para afilar

Existe un proceso en la evolución de muchas lenguas romances que afecta a los grupos consonánticos latinos PL, FL y CL a principio de palabra. En la tabla de abajo vemos que, aunque no se producen cambios ni en francés ni en catalán, ambas de la familia galoromance, sí que se produce en italiano una vocalización del sonido de la ele en una yod (i semivocálica): chiave, fiamma, pieno.

En fonética diacrónica, una yod indica un proceso de palatalización. Palatalizar es mover el punto donde se apoya la lengua hacia el paladar. En gallego y en español, la yod desapareció tras completar la palatalización de la consonante anterior. En gallego dio el sonido africado postalveolar sordo /ʧ/ (la che), mientras que en español dio la lateral palatal /ʎ/ (la elle, pronunciada /ʝ̞/ en caso de yeísmo).

Latín
Francés
Catalán
Italiano
Gallego
Castellano
clavem
clé
clau
chiave
chave
llave
flammam
flamme
flama
fiamma
chama
llama
plenum
plein
ple
pieno
cheo
lleno

La palabra "chaira" llegó al castellano desde el gallego, donde además de afilador, significa "altiplano, llanura". También se usa como adjetivo (chairo/a) con el sentido de "igual en todas sus partes, sin desniveles" y, en el caso de un recipiente, "poco hondo". El origen de "chaira" estaría, supuestamente, en *chanaira, que a su vez vendría de *planaria, con el significado de "planicie".

Así, a partir de la llanura se bautizó una herramienta para alisar la hoja de de los cuchillos, y de la forma del afilador y su función se pasó a la idea de la masturbación. Y de ese acto solitario y placentero llegamos a los onanistas contemporáneos de las redes sociales, reyes de la superficialidad sin profundidad ni compromiso. ¿Es o no es esto una preciosa paja mental?

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Fuentes:

Furruguños garrapiñados

Foto de una escultura urbana de un papel arrugado, por Rubén López
Foto de Rubén López, Flickr

Hay palabras y palabras. Y cada uno tiramos de nuestro idiolecto1, con términos registrados o no en el diccionario, más o menos comunes o, incluso, de uso totalmente personal.

Para "furruguño", con Google, Bing y DuckDuckgo sólo encontré una referencia extraña que no se ajusta con mi definición ("Ni que yo me vuelvo invisible de 3 a 5 de la madrugada, ni la no existencia de los furruguños... En fin, hay gente pa tó") en respuesta a la apreciación que hizo la intelectual Mariló Montero acerca de la metempsicosis y los trasplantes.

Buscando un poco más, veo que mi "furruguño" no es más que una alteración de la palabra "gurruño" ("cosa arrugada o encogida", DRAE). Otras variantes son "burruño", "murruño" y "furruño". Desconozco si la mía es una mezcla de "gurruño" y "furruño" o, acaso, viene de una cruce entre "enfurruñar", palabra más familiar para mí, y la susodicha.

Sea como fuere, ya la etimología de la normativa "gurruño" es divertidísima de rastrear. "Gurruño" viene del verbo "gurruñar", aféresis de "engurruñar", derivada de "engurrar". "Engurrar" es la metátesis de "enrugar" que, según el DRAE, viene del verbo latíno irrugāre y tiene el mismo significado que "rugar" o, el más común, "arrugar".


Siempre pensé que "garrapiñar", con el sentido de robar, era otro malentendido mío donde casaba la "rapiña" con la "garra", es decir, la mano con la que agarras lo ajeno. Sin embargo, y pese a que juraría que un par de años atrás no estaba registrada en el DRAE, ahora aparece junto a las deliciosas almendras gar(r)apiñadas aceptadas tanto con una como con dos erres.

Es curioso porque, de acuerdo con el diccionario de la Real Academia, la dulce receta vendría del latín vulgar *carpiniare, derivado de carpĕre ("arrancar, coger"), verbo famoso por el lema vital del Carpe diem2. Sin duda, este origen parece estar más en consonancia con el sentido de hurtar que con el de los frutos secos caramelizados.

El DRAE no ofrece ninguna etimología acerca de la acepción amiga de lo ajeno. Sin embargo, gracias a un comentario en un blog, descubro que el maravilloso María Moliner lo describe como una variación de "garrafiñar" influenciada por "rapiñar". "Garrafiñar" sería, a su vez, una variante de "garfiñar" que es un término de germanía para "robar".

Germanía, claro está, se refiere a la jerga de ladrones y no de alemanes, aunque parece haber algo de lío al respecto. Mientras que, por un lado, se dice que "garfa", la palabra de la que deriva "garfiñar", proviene del alto alemán harfan ("agarrar"), el DRAE la hace descender del árabe hispánico ḡarfa ("puñado, cantidad que se coge con una mano").

Lo gracioso es que ese ḡarfa viene del árabe clásico ḡarfah influenciado por "garfio". Pero si, por otro lado, uno busca en el mismo diccionario la genealogía de "garfio", topará con un padre latino, graphium, y un abuelo griego, γραφεῖον ("punzón para escribir"); el cambio de "grafio" a "garfio" se debería a la influencia de... "garfa". ¿Qué fue antes, entonces, el huevo o la gallina?

De cualquier modo, interrumpido el camino de migas de pan, "garfa" se refiere a las uñas corvadas de los animales y la "garra", derivada de la anterior, a la mano o pie de los animales que las tienen. La expresión "echar la garfa", al igual que la contemporánea y más popular "echar la zarpa", tiene el sentido de "agarrar", acción necesaria para apropiarse de lo ajeno.


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1 Del griego ἴδιος, "propio, particular", de donde también nace el "idiota", es decir, el que sólo se encargaba de sus asuntos y evitaba participar en el bien común, la política.
2 El Diccionario Gastronómico da la etimología del Diccionario trilingue del Castellano, Bascuence y Latin de Manuel de Larramendi de 1745 donde derivaría del vasco "garai ipiñia" (sobrepuesto, puesto encima).

Mindundi

Divertida definición encontrada en internet.
Mindundi (-s).
Voz de creación reciente con el significado de donnadie, mierdecilla, cantamañanas o zascandil. En puntos de Murcia y Almería equivale a sujeto sin oficio ni beneficio; pillete gandul e indolente que merodea por plazas y mercados sin rumbo ni destino claros. En cuanto a su etimología, se ha pensado en la voz latina minutus = menudo, menguado, de donde también derivaría minuendus = que debe ser rebajado; sujeto merecedor de humillación y desprecio. La peripecia filológica de las voces latinas no resultan de fácil explicación, sobre todo teniendo en cuenta la escasa vida que mindundi(s) tiene en la lengua hablada, y su inexistencia o escasísima presencia en el lenguaje escrito. También se oye "nindundi", seguramente por atracción del pronombre indeterminado "ninguno" = nulo, sin valor, nadie. No es descartable una procedencia andaluza para el término: del vocablo "mindín" = joven presumido a quien gusta lucirse, siendo un mierda sin oficio ni beneficio; es voz procedente de "minda" = minga, polla, pijo o pene, con lo que un mindundis sería una variedad del "carajo a la vela".

Etimología de un rescate

Rescate > Rescatar > Res [variante del prefijo Re-] + Captare [significado de coger] > Capere [supino Captum]

Curiosamente:

Capere < Captare < Re + Cap(i)tare [por influjo de Capitalis,-e] < Recaudar

Capere < Captare < Accaptare [comprar] < Recaptare [volver a comprar] < Recattare < Recatar < Recatear < Regatear < Regate

Otras palabras derivadas de capere:

- aceptar
- anticipar
- cable
- caja
- capacidad
- capaz
- capción o captación
- capcioso
- captar
- capturar
- concebir
- decepcionar
- discípulo
- emancipar
- excepción
- excepto
- fórceps
- incipiente
- interceptar
- municipal
- ocupar
- participar
- percibir
- príncipe
- recibir
- susceptible