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Wong Kar-wai: In the mood for love y 2046


Deseando amar
(Fa yeung nin wa - In the Mood for Love, 2000)

Con la pandemia y la escasez de taquillazos hollywodienses, el multisalas cerca de mi casa empezó a proyectar películas menos comerciales. Coincidió con la restauración en 4K de la obra del director hongkonés Wong Kar-wai, de quien mi pareja es fan absoluta, especialmente de Deseando amar. Y, claro, fue saber que la estrenaban y ya estábamos en la puerta del cine.

La película, junto con Días salvajes (1990) y 2046 (2004), forma una especie de trilogía "informal" sobre el amor romántico. Parece que esta agrupación, sin embargo, podría quedar descartada después de que el director anunciara el estreno de su primera serie, Blossoms Shanghai, y la describiera como la tercera parte de Deseando amar y 2046, sin hacer referencia a su trabajo de 1990.

Sea como sea, ver In the mood for love en el cine fue un lujo. Posee una preciosa fotografía, y una infinidad de planos de los que no es posible apartar la mirada. Se detiene en cada detalle, juega con los espejos, con los silencios. Esos silencios desarman ejércitos. La tensión que se crea entre los amantes es tan vehemente como lacónica. Maggie Cheung y Tony Leung bordan sus papeles sin fisuras.

El director volvió a contar con ellos para 2046, una historia con toques de ciencia ficción que salta entre el presente y el futuro durante 120 largos minutos. El futuro, delirio de la mente novelesca del protagonista, parece extraído de una cinta de serie B. Es como si en posproducción hubieran intercalado por error metraje descartado de Atolladero. Cada escena se ve cutre, ridícula, sobreactuada.

La trama del presente no se libra de las alucinaciones, de la confusión, del sinsentido. Fuimos a la sesión de las cuatro de la tarde, y a la media hora yo ya no sabía dónde estaba ni qué veían mis ojos. De repetir, volvería a ver Deseando amar, pero ahora con Días salvajes, que nos quedó pendiente. Mi único deseo ahora es que nuestro 2046 no sea el de Wong Kar-wai1.


2046 (2004)

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1 Aunque, visto lo visto, no sé yo...

WFT made in Japan: Naha

Naha es la capital de Okinawa, la prefectura más alejada y meridional de Japón. Aunque no tiene playas (exceptuando la discreta Naminoue), derrocha kitsch y decadencia como cualquier pueblo vacacional de la costa anclado en los ochenta.

Galletas con forma de pilila de niños, tanto blanquitos
como negritos. De dudosa legalidad en ciertos países.

Chanclas con diseño de pescado muerto boqueante

Llévale a tu perro una camiseta de tus vacaciones:
"Por cosas como esta, te abandoné una semana"

Minnie Mouse ha tenido épocas mejores

Wonder Boy: The dragon's trap para Switch


Wonder Boy: The dragon's trap es el remake del juego homónimo de 1989. Recordaba haberlo jugado en la Game Gear cuando era pequeño, así que la nostalgia me pudo. A diferencia de muchas decisiones tomadas siguiendo esta clase de impulsos, fue un acierto hacerme con él. No sólo es tan adictivo como el de antaño, sino que el trabajo de renovación es extraordinario.

HISTORIA DE LA SAGA

He tenido que buscar artículos y vídeos que explicaran la saga Wonder Boy, pues el vínculo que conecta los diferentes títulos es apenas el nombre. El primero fue un plataformas protagonizado por un troglodita. El segundo ya fue un ARPG donde manejabas a un caballero cuya equipación podías mejorar. Es este último el que introduce "Monster World" en el título.

Después, vinieron no uno, ¡sino dos Wonder Boy III! Uno fue un plataformas como el primero, pero usando el avatar del caballero. El otro fue el que ha servido de base para esta versión. Hay que contar que, al tener Sega la propiedad del nombre Wonder Boy, cuando los juegos salían para ordenador debían cambiar de título. Así tenemos Adventure Island, Monster Lair y Dragon's curse.

El despiporre fue el quinto de la saga en consolas, que fue bautizado como ¡Wonder Boy V: Monster World III! Por suerte, el sexto sería simplemente Monster World IV. Al cambiar al protagonista por una heroína llamada Asha, no tenía mucho sentido seguir utilizando el nombre del "chico maravillas". Ambos son ARPG.

En 2016, veintidós años después del último publicado, salió un remake en alta definición del primero titulado Monster Boy returns para ordenador y PS4. En 2017, se publicó este que reseño, y que salió para PS4, Xbox One y Switch. Todavía queda por ver la luz otro juego, en este caso nuevo, que continúa la saga y que se llama Monster Boy and the cursed kingdom.

Carátula del original de 1989

WONDER BOY: THE DRAGON'S TRAP

Al igual que el juego de Shantae: Half-Genie Hero, en The dragon's trap consigues transformaciones cuyos poderes te permiten acceder a nuevas zonas. Así, por ejemplo, siendo un ratón puedes andar por las paredes, y como hombre piraña puedes nadar en el agua. Por si fuera poco, al añadir nuevas armas y piezas de armadura a tu inventario mejoras tus habilidades de defensa y ataque.

El progreso no es lineal. Todos los niveles son accesibles desde el punto de partida, pero a algunos no podrás acceder hasta que obtengas la tranformación necesaria. Es fantástico empezar siempre en el mismo lugar y descubrir nuevos caminos que desconocías. O acordarte de aquel pasadizo que no podías alcanzar al final de una pantalla, y saber que ahora puedes acceder porque vuelas.

Esta nueva versión tiene un trabajo de rediseño y animación alucinante. Sin perder el original de vista, lo mejora conservando la magia original. Comparado con el otro que está por venir, Monster Boy and the cursed kingdom, la naturalidad y fluidez de los movimientos es espectacular. Y lo mejor es que con sólo pulsar un botón puedes cambiar a los gráficos de 1989. Una bomba de añoranza.

A diferencia del original, hay unos niveles especiales una vez concluyes la historia principal. Son retos que no están nada mal. A diferencia de Shantae, no es un juego tan largo ni tan rejugable. De todas formas, y más para aquellos que tienen el recuerdo del primero, es una delicia visual que, seguro, no va a permitir que te aburras.

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PD: ¡Ojo! Lizardcube, el mismo estudio parisino que ha traído este Wonder Boy, está desarrollando Streets of Rage 4, y el tráiler pinta bien.

Woodlawn, el drama deportivo cristiano que desvirtúa la lucha contra el segregacionismo

Woodlawn (2015)

LA PELÍCULA

Woodlawn es una película bien rodada y, visualmente, muy atractiva. Lo que en un principio captó mi atención, sin embargo, fue su historia. A través de la narración de los inicios de la carrera del ex jugador negro de los Miami Dolphins Tony Nathan, esta biografía busca capturar las tensiones raciales todavía existentes en el sur de los Estados Unidos en la década de 1970.

Nathan empezó como running back (corredor) en el equipo de los Colonels del instituto de Woodlawn, en Birmingham, Alabama. Birmingham era conocida como Bombingham, dados los numerosos altercados provocados por la segregación racial. A este respecto, la película parece dar a entender que la solución a estos conflictos vino dada por la intervención conciliadora de un pastor.

Si se mira la historia de los Estados Unidos y de la lucha por los derechos civiles de los afroamericanos, a nadie le extraña la relevancia de la religión en la consecución de las libertades civiles. Sin embargo, escama sobremanera la manera simplista e ingenua con que se nos presenta aquí el final del odio entre los dos bandos de esta cruenta partida de ajedrez.

Tal como se ordenan los hechos históricos, en un rápido flashback al inicio del filme, parece que 1973 fuera el momento álgido de las manifestaciones en Birmingham, cuando en realidad los sucesos más relevanes sucedieron diez años antes. No menos significativo es que el pastor que conduce esta conversión cristiana en masa sea un gordito cojo y bien blanco.

Lo peor es que las dotes de este predicador dejan mucho que desear. En ninguno de los discursos que da escuchamos algo más que frases vagas, sin ninguna entonación especial dispuesta a inflamar los corazones. Es como si yo me pusiera delante de un montón de gente y dijera sin ninguna pasión: "Tenemos que amar a Jesús", y el público al completo se volcase sobre mí entusiasmado.

No resuelta creíble, entonces, que los blancos, que hasta un minuto antes hacían gala de su desprecio, se conviertan en defensores a ultranza de la integración. Mucho menos que los negros, vilipendiados hasta el momento, no recelen de ese orador paliducho, que nadie conoce y que ha surgido de la nada. Ni las palabras ni la actuación del actor Sean Astin convencen.

La interpretación del que fuera el soso Sam en El Señor de los Anillos no es la única plana. Ahí tenemos al entrenador Tandy Gerelds (Nic Bishop), que pasa de ser un descreído a recibir el bautismo sin saberse muy bien cómo. Hasta tenemos al antagonista que se reía de la fe, el entrenador del equipo rival, alineado en un pestañeo con el bando devoto.

Son cambios que descolocan y que no pueden dejar de causar recelo, desconfianza que crece cuando se indaga un poco y apenas se encuentran datos acerca de esa gran conversión unificadora que se llevó a cabo durante el 73 y el 74 en la ciudad de Birmingham, y que tuvo su culminación en la final del campeonato estatal de Alabama más multitudinaria de la historia.


CONTEXTO HISTÓRICO PREVIO

Lo primero que hice fue googlear "Woodlawn true story", pero sólo me aparecían reseñas positivas de webs cristianas que no hablaban de los hechos en los que se basaba la historia. Luego, me di cuenta que el subtítulo de la película es "The True Story" (como si se hubieran hecho muchas películas sobre ello) y poco iba a rascar buscando por ahí.

Seguí pulsando la lupa con diferentes combinaciones hasta que encontré un artículo totalmente opuesto, más acorde con mis dudas (Mancini, 2015, listado abajo en las fuentes). Sin embargo, tampoco arrojaba información sobre lo realmente sucedido. Más bien, como yo, el autor veía difícil tragarse aquel guión que disminuía la importancia de los sucesos de 1963.

Siguiendo ese hilo, intenté informarme un poco sobre la historia de la ciudad. Woodlawn fue un asentamiento de familias ganaderas que en 1815 ocupó las tierras desposeídas a los nativos americanos con el tratado de Fuerte Jackson tras la guerra Creek. En 1910 la ciudad fue anexionada a Birmingham.

Birmingham fue fundada en 1845 y debió su crecimiento a las minas de hierro, carbón y piedra caliza, materiales necesarios para la producción de acero. Tras sufrir fuertemente la Gran Depresión del 29, la ciudad se recuperó gracias al aumento de la demanda de acero durante la Segunda Guerra Mundial y el posterior boom de la construcción.

De 1910 a 1930 dobló su número de habitantes de 132658 a 259678 (fuente). La industria había atraído a las familias afroamericanas de las áreas rurales y, en la década de los cincuenta, el 60% de la población era blanca y el 40%, negra. Cuando la ciudad empezó a virar del sector industrial hacia los servicios, la mano de obra de color empezó a ser vista como una amenaza.

No era de extrañar. Ellos cobraban menos de la mitad que los blancos por trabajar lo mismo o más. Sin embargo, el odio racial se olvidaba de que los negros no tenían acceso a profesiones como bombero, policía, o dependiente, y que su ratio de desempleo era 2,5 veces mayor. En 1960 sólo el 10% de los afroamericanos tenía derecho a voto.

Martin Luther King y Fred Shuttlesworth
8 de mayo de 1963

El Ku Kux Klan empezó a cometer atentados contra la población afroamericana y la ciudad recibió el sobrenombre de Bombingham. Había segregación racial en edificios, espacios y transportes públicos. Tras la prohibición en 1956 de la NAACP ( Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color), el reverendo afroamericano Fred Shuttlesworth plantó cara.

Creó la ACMHR (Movimiento Cristiano de Alabama por los Derechos Humanos) y promovió protestas y demandas judiciales contra las políticas segregacionistas. Tras ser encarcelado en 1962, buscó apoyo en Martin Luther King y la SCLC (Conferencia Sur de Liderazgo Cristiano), cuya campaña en Albany, Georgia, no estaba teniendo éxito.

Shuttlesworth los convenció. Con la lección aprendida tras su experiencia en Albany, la SCLC decidió cambiar de estrategia y, en lugar de dirigir sus esfuerzos en la batalla política contra la discriminación, se centraron en metas concretas y asequibles, impulsando el boicot económico a los comercios del centro de la ciudad y convocando actos pacíficos de protesta.

Sus sentadas y rezos en iglesias de blancos, consiguieron crear repercusión mediática, la suficiente para que el Viernes Santo de 1963, King fuese arrestado. Ese mismo día, ocho pastores anglicanos blancos publicaron una carta abierta titulada "A Call for Unity" en la que recomendaban a los manifestantes abandonar aquellas protestas azuzadas por "forasteros" (outsiders).

En su "Letter from Birmingham Jail", King defendió con argumentos la necesidad de la desobediencia pacífica contra leyes moralmente injustas. Ocho días después, ayudado por la intervención del presidente Kennedy, salió. Pese a su arresto, seguía sin haber mucha gente dispuesta a arriesgarsepor la causa, y las protestas empezaron a perder fuerza.

James Bevel, organizador de la SCLC, propuso llevar a cabo marchas con estudiantes de las escuelas primarias y secundarias, algo que King dudó en apoyar. Sin embargo, la llamada Children's Crusade reavivió la atención de los medios. El 2 de mayo la cárcel estaba al completo. Siendo imposible más arrestos, se empezó a impedir a los manifestantes acceder al centro de la ciudad.

Foto de Bill Hudson, de la Associated Press

Las imágenes de estudiantes siendo derribados por los fuertes chorros de agua de las mangueras, o las de pacíficos manifestantes atacados por perros policía, pusieron contra las cuerdas al presidente Kennedy, que exigió una solución al conflicto. El 10 de mayo Shuttlesworth y King confirmaron a la prensa que habían llegado a un acuerdo con empresarios y políticos.

Se acordó desegregar cafeterías, aseos, fuentes y probadores en un plazo no superior a noventa días. Además, se permitiría la contratación de afroamericanos en grandes almacenes como dependientes, y aquellos en prisión serían puestos en libertad. Como respuesta, el hotel donde se hospedaba King fue bombardeado, además de la residencia de su hermano.

Se deplegaron tropas federales en la ciudad para aplacar los fuertes disturbios. El alcalde Art Hanes y el comisario Eugene Connor fueron destituidos. El 11 de junio el presidente Kennedy se dirigió a la nación para proponer una ley de derechos civiles. Sería firmada en 1964 por el presidente Lindon B. Johnson, proscribiendo cualquier tipo de discriminación por raza, sexo, religión o nacionalidad.

En septiembre del 63, las escuelas públicas de Birmingham llevaron a cabo la integración racial, mismo mes en que el Ku Kux Klan atentó con explosivos contra una iglesia bautista afroamericana matando a cuatro niñas y causando veintidós heridos. En 1965 se cerró el caso. Supuestamente, el director del FBI Edgar Hoover bloqueó la persecución de los cuatro sospechosos identificados.


CONTEXTO HISTÓRICO DE LA PELÍCULA

Birmingham fue un punto de inflexión en la marcha por los derechos civiles de los afroamericanos y tuvo su eco en otras ciudades del sur. Todo fue impulsado por reverendos y asociaciones religiosas, y conseguido gracias a la lucha y resistencia de la población afroamericana, personas que acabaron en la cárcel o asesinadas por los ataques terroristas de los supremacistas blancos.

No se entiende qué necesidad tiene la película en, si no obliterar todo esto, restarle importancia para otorgársela a un hecho que, además de ser presentado como un cuento de hadas, no parece haber tenido más que una repercusión local. Pues, de acuerdo con los testigos, sí que hubo una comunión religiosa entre los miembros del equipo de los Colonels de Woodland.

Tony Nathan explica que por aquella época sí que había tensión racial ("during that time there was a little racial tension") y confirma que en aquel momento tanto el entrenador de Woodlawn como muchos del equipo, incluido él mismo, abrazaron el cristianismo (Poupart, 2015). Sin embargo, no recuerda la famosa charla de la película debido a una contusión en la cabeza (Carlton, 2015).

Brad Hendrix, ala defensivo del equipo en 1974, corrobora que dedicaron la temporada "al Señor" y que, gracias a la fe, rindieron a su mayor nivel durante aquel año y el anterior (Carlton, 2014), los dos que abarca la película. También confirma que el entrenador Tandy Gerelds tuvo mucho que ver con la unión de los Colonels entorno a una meta común de raíces cristianas.

Indagando más, encontré que en los 60 y 70 tuvo lugar la llamada "Revolución de Jesús" que, al igual que el fenómeno hippie, tuvo sus inicios en la Costa Oeste en los Estados Unidos. Asociado al Movimiento de Jesús encontramos al evangelista cristiano Hank Erwin, ex senador republicano en Alabama en 2002 y 2006, y ex capellán de Woodlawn en 1973.

Portada de la revista Time, 21 de junio de 1971

El personaje del orador está parcialmente inspirado en él. La otra figura real que sirvió de modelo para crearlo fue Wales Goebel, evangelista en Birmingham para quien trabajaba Erwin por aquel entonces. Fue Goebel quien relató delante de los estudiantes su terrible experiencia con la bebida y cómo el alcholismo truncó su carrera en el baloncesto (Carlton, 2015).

Hank Erwin es, asimismo, el padre de Andrew y Jon Erwin, los directores de la película. Aunque ambos hermanos crecieron oyendo la historia de Woodlawn, el guión no parte de su experiencia sino del libro homónimo de Todd Gerelds, hijo del entrenador Tandy Gerelds, que defiende la misma premisa evangelizadora. Todos los promotores del proyecto estaban fuertemente implicados en él.

¿Cuál es mi conclusión? Decididamente, el Movimiento de Jesús llegó a Birmingham y oradores como Goebel y Erwin ayudaron a extender su mensaje, que caló hondo en los jugadores de los Colonels y en su entrenador. Esto proporcionó más cohesión al equipo procurándole un objetivo común por el que jugar, tal como han confirmado el testimonio de algunos de ellos.

Sin embargo, frente a lo que afirma Hank Erwin, de que ayudó a Tony Nathan a "correr con un propósito", el ex corredor de los Dolphins asegura que él no puede afirmar eso, pues "sólo hacía aquello para lo que estaba dotado" (Crenshaw, 2015). Nathan nunca niega la fuerte comunión religiosa de aquellos años, pero ciertos comentarios parecen alejarlo de otorgarle excesiva relevancia.

Desde luego, el resurgir de los Colonels con la figura de Tony Nathan a la cabeza frente a los Banks liderados por el quarterback Jeff Rutledge causaron furor y condujeron a la final del campeonato estatal de Alabama más multitudinaria que haya habido nunca. Lo que no queda claro es hasta qué punto se ha exagerado la parte relacionada con la fe.

No he encontrado constatación del hecho que todo el campo se pusiera a rezar el Padre nuestro como en la película, ni la escena en que todos el campo a oscuras enciende velas en honor a Jesús. Tampoco alcanzo a entender la necesidad de magnificar algo para reducir o desprestigiar el impacto de otros sucesos en los que la religión tuvo un papel esencial.

En realidad, el suceso tiene más que ver con el éxito del Movimiento de Jesús que con la consecución real de las libertades civiles. Podemos atestiguar cómo, durante el metraje, se deja en mal lugar movimientos similares a los Panteras Negras, asociando a sus militantes más con el problema que con la solución. Ejemplifican el mal camino, alejado de Dios y de la concordia social.

Esta gente conflictiva acabará en el filme uniéndose a la causa por el corazón de Jesús, dejando de lado su faceta combativa. Esto hace de Woodlawn no sólo un bodrio ñoño de dos horas, sino un producto sesgado políticamente. Es la visión blanca y republicana de unos Estados Unidos cimentados en la unidad familiar, la comunidad cristiana y los símbolos patrios.

El fútbol americano es el mayor exponente de ese nacionalismo. Las banderas ondean por doquier y el himno es cantado íntegramente. Tan obcecado está en su concepción del mundo que lanza un mensaje buenista tan inverosímil como negativo y contraproducente. Su mensaje pudo unir un equipo, pero no hizo que Tony Nathan pudiera ir a un instituto de blancos.

Se ha demostrado una y otra vez que la justicia no llega por métodos sencillos ni amables. Los reverendos Martin Luther King y Fred Shuttlesworth, y quienes los apoyaron, lo sabían. Muchos tuvieron que alzarse y caer para poder acabar con la discriminación racial, una lucha que, como Charlotesville nos ha recordado, sigue vigente. Y no podemos olvidarlo ni desvirtuarlo.

Marcha sobre Washington por el trabajo y la libertad, 1963

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Fuentes:

Whiplash de Daniel Chazelle


Whiplash es la anterior película Damien Chazelle, el director de la "casi" ganadora del Oscar a la mejor película de 2017, que tras un sonado error acabó en manos de la elogiada Moonlight. Al igual que La La Land, ésta también se quedó sin la estatuilla a mejor filme en 2014, entonces frente a Birdman de Iñárritu, pero acabó llevándose el galardón a mejor actor por la interpretación de J.K. Simmons, tal como hiciera este año Emma Stone en el apartado de actriz principal.

En mi opinión, la actuación de Simmons no tiene punto de comparación con la de Stone. Entiendo que ella lo recibió por el apartado musical y de danza, pues su personaje en La La Land es el mismo que hemos visto en otras películas suyas en las que repite el papel de chica mona, irónica e inteligente. J.K. Simmons, en cambio, aunque pueda haber encarnado a otros cabrones en la gran pantalla, no ha interpretado ninguno tan temible como el profesor Fletcher.

Si tengo que ponerlo a la par de otro malnacido, a mí me recordó, y creo que no seré el único, al instructor Hartman de La chaqueta metálica. Si aquél tenía el trasfondo del ejército y la guerra para endurecer su rol, Simmons va más allá y consigue convertir la atmósfera elegante y sosegada de una escuela de música en otra academia militar aún más acongojante. Fletcher humilla a sus alumnos, anula sus personalidades y los prepara para una batalla que sólo existe en su mente.

Lo curioso es que Damien Chazelle, viendo que su guión sobre su terrible experiencia en un conservatorio no recibía el visto bueno de Hollywood, decidió en 2013 hacer un corto de dieciocho minutos con una de las escenas. La obra homónima le reportaría no sólo el premio a mejor cortometraje en Sundance de ese año, sino la atención necesaria para que los productores decidieran financiar el proyecto. Este hecho provocaría que en 2014 la película fuera nominada a Mejor Guión Adaptado en lugar de a Mejor Guión Original.

Chazelle volvió a ofrecer a J.K. Simmons el papel que ya había interpretado en el corto. En cambio, el actor que había hecho de alumno, Johnny Simmons (sin parentesco con el anterior), fue sustituido por Milles Teller, que no lo hace mal en absoluto pero que al lado del profesor-sargento queda empequeñecido. Cualquiera que desee ver el corto, lo puede ver online y compararlo con la escena de la película. Se puede constatar que Fletcher da aún más miedo en el largometraje.

Lo repetiré una vez más por si no ha quedado claro: para mí, la película tiene su razón de ser en Simmons. Evidentemente, está muy bien dirigida, bien filmada,... pero una vez vista, la historia me dio bastante igual. Milles Teller está bien pero a su personaje, o a la construcción del mismo, me da la sensación de que le falta algo. No llego a percibir una progresión natural en su forma de ser, de cómo pasa de un estado a otro.

A Simmons, en cambio, no le veo ninguna fisura. Como un dictador, su figura es terrorífica y, a la vez, poseedora de un halo de carisma enfermizo. Hacia el final, se puede ver cómo el personaje, que acaso pudiera considerarse plano como la superficie de un frontón donde rebota la ira y el desprecio, se descubre como un viejo frustrado en su sueño de conseguir lo inalcanzable. Lo mejor es que esto no lo redime, sino que es una excusa para demostrar que todavía puede ser más sádico.

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En el siguiente artículo puedes ver el cortometraje comparado con la escena de la película:

Más WTF de Japón

Fotografía de anciano disfrazado de Magic Girl  firmando autógrafos en Harajuku (Tokyo)
Anciano disfrazado de Magic Girl
firmando autógrafos en Harajuku (Tokyo)

Foto de escultura de escarabajo gigante en ela fachada de un edificio de Asakusa (Tokyo)
¿Qué mejor que un precioso escarabajo gigante
en tu balcón nada más despertarte? Visto en Asakusa

Cartel de publicidad de una copa de helado con estrellas ninja de decoración en Himeji (Japón)
¡El helado de los auténticos ninja!
¡Con shuriken y kunai! Anuncio visto en Himeji

Fotografía de dos zapatillas de foquitas grises
Zapatillas cuqui-kawaii de ¿foquitas? grises. Lo que aquí utilizamos para
estar por casa, allí sirve para visitar templos budistas como el Ginkaku-ji

Más WTF del País del Sol Naciente:

Wallman, un manga de Boichi

Portada del primer tomo de Wallman, manga del autor llamado Boichi

Creo que a aquellos a quienes les fascinó Gantz en su inicio, Wallman les tiene que interesar. Lo publica Milky Way, una editorial que me encanta porque, pese a ser pequeña, descubre a nuevos autores para el mercado español y ofrece una muy buena calidad por un precio muy ajustado (cada tomo cuesta 8€ y el papel es grueso y no transparenta).

También me gusta porque trae series cortas. En su página web tiene una sección justamente para estas colecciones. No debes temer porque vayas a empezar un Naruto o un One Piece. En su catálogo abundan los tomos únicos y las colecciones de dos o tres volúmenes. Wallman pese, a que su autor dijo que pensaba continuarla en un futuro, actualmente consta de tres. El tercero se espera para este abril.

Boichi es el sobrenombre de Mujik Park, un autor surcoreano que consiguió entrar en el codiciado mercado japonés. Su estilo se enmarca en el llamado manhwa. Lingüísticamente, "manhwa" es el equivalente a "manga" en japonés, es decir, "cómic"; pero del mismo modo que el primer término se utiliza para referirse al estilo característico del país del sol naciente, el segundo se aplica a los artistas de Corea del Sur. (En Corea del Norte, pues ya tal...)

¿Por qué digo que Wallman me recuerda a Gantz? El dibujo de Boichi es espectacular. El manhwa acostumbra a ser más detallado, más tendente al realismo que el manga. En el dibujo de Boichi creo ver influencias del cómic estadounidense. Tiene páginas que te dejan sin aliento. ¿Y en qué se aplica este talento? En dibujar violencia, sangre, tetas y culos.

Portada del segundo tomo de Wallman, manga del autor llamado Boichi
Por qué será que el primer número
que compré y me llamó la atención
fue el segundo y no el anterior...

Ahí está el parecido. Es como cruzar una película de Tarantino con una peli porno; eso sí, porno asiático de ese en el que mujeres aniñadas se ofrecen a frikazos torpones y no del occidental, donde mastuerzos más feos que picio directamente las violan. Las escenas de acción, junto con el dibujo y las poses nada ergonómicas de la coprotagonista, son alucinantes.

¿El problema? La historia es estúpida, nada original, y sólo sirve para encadenar las peleas. Gantz, como Perdidos, tuvo un planteamiento genial que nunca se supo conducir ni solventar. Aquí no tendremos ese problemas porque es malo, pero muy malo, desde el comienzo. Es inconcebible que una historia de asesinos tenga unos personajes tan naifs y ñoños.

Te descoloca totalmente la actitud del protagonista, Jirō Sorashima, considerado el mejor "wallman". Los wallman son asesinos a sueldo especialistas... en escalar paredes. Utilizan un cinturón demasiado similar al de Attack on Titans1 con dos turbocompresores con cables de acero, gracias al cual se desplazan entre edificios y suben y bajan por sus fachadas, acercándose sin problema a sus víctimas.

La chavala, Nami, que está como un queso, una Lolita, puro jailbait, entra en escena presentándose como una wallman pero no tiene ni idea más allá de cuatro patadas. ¿Un personaje femenino inútil en un manga? ¡Menuda novedad! Jirō, en toda su bondad, la acoge como discípula pese a ser más un lastre que una posible ayuda. Por supuesto, le asegura que la protegerá... ¿En serio?

Sólo he leído dos tomos y ya me ha parecido repetitiva. ¿Cómo se puede conseguir algo así con una historia de sólo tres tomos? El ciclo siempre agrupa humor, escenas sexis, una matanza bestial y un momento cursilón a medio camino de lo paterno-filial y la pedofilia. Creo que si fuera tan larga como I am a hero (también impresionante), la abandonaría, pero sólo faltándome uno, la terminaré.

Os dejo aquí unas cuantas imágenes para que os hagáis una idea de cuán impresionante es el dibujo de Boichi y a qué me refiero cuando hablo de los momentos porno con jovencitas.





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1 Wallman empezó a publicarse en 2013 mientras que Attack on Titan lo hizo cuatro años antes, en 2009.

Werens. Arte Urbano, exposición de grafiti en el museo de arte de Sabadell

Una de las famosas avispas de Werens

El museo de arte de Sabadell presenta una exposición del artista local Werens, pseudónimo del grafitero Ramon Puig. La muestra estará desde el 2 de septiembre de 2015 hasta el 31 de enero de 2016.

Consta de dos plantas y recorre la trayectoria del artista, desde sus primeras obras durante su estancia en Londres, que daría como resultado su primera exposición titulada Gana (hambre) hasta las más actuales con sus famosas flores y avispas. Pese a que los textos de la exposición parezcan destinados a un pintor del siglo XVI, por el tono grave, es muy entretenida y visualmente atractiva.

Si exceptuamos la zona de las exposiciones permanentes, todo el museo, situado en la Casa Fábrica Turull del centro de la ciudad, ha sido "werensizado". Decoraciones en las escaleras, cuadros, paredes pintadas, un panel interactivo compuesto por un tablón sobre el que vamos moviendo un bote de espray para seleccionar los vídeos,... hasta las estancias que conservan la decoración y los muebles modernistas originales del edificio, y que se pueden visitar libremente, contienen piezas del grafitero muy inteligentemente colocadas.

Esta última parte, donde el ambiente burgués del XIX se encuentra con el arte urbano del siglo XXI, me sorprendió. Es el colofón magnífico para una exposición muy amena. Es muy aconsejable aprovechar la visita, de acceso gratuito, para ver también la exposición temporal.

Fachada de la Casa Turull, sede del museo de arte de Sabadell
c/ Doctor Puig 16, Sabadell
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Más información sobre el museo:
Más información sobre la exposición:

WTFs cotidianos


Prohibido entrar con animales

Para huevos, los del César

Manual para usuarios no muy espabilados

Pago en lo mejores bares. En el resto, un simpa y a correr.

White God empieza muy bien y acaba muy, muy mal [SPOILER]


Leo en el cartel francés de la película: "En la línea de los Los pájaros de Hitchcock". ¡En absoluto!

White God (Féher Isten en el original húngaro) es un relato acerca de la intolerancia y de la xenofobia narrado desde la piel de un perro. La madre de Lili se marcha fuera del país por tres meses y ella deberá quedarse con el amargado de su padre. Éste, cuando ve que le endosan también al  perro, Hagen, se cabrea como un mono. Poco más le hace falta cuando un inspector aparece en su casa para cobrar el nuevo impuesto para razas cruzadas. Hagen, por supuesto, no tiene pedigrí.

El miserable abandonará al animal en contra de la voluntad de la niña quien, pese a sus esfuerzos por encontrarlo después, acabará resignándose. Mientras tanto, Hagen vagará por las calles de la ciudad, huirá sin descanso de los empleados de la perrera y acabará vendido a un organizador de peleas de perros que lo drogará y entrenará en el odio de matar a sus semejantes. Ver las atrocidades que sufre es desagradable e incómodo. Uno no puede evitar ver en su padecimiento a un igual.

Conseguida la empatía, llega el shock, y con él, la caída en picado. No es sólo una referencia luciferina, es que la película se derrumba. Los cánidos han tenido más que suficiente, no van a soportar más vejaciones. Se rebelan, se alzan de manera violenta contra sus antiguos amos. Una jauría encabezada por Hagen empieza a recorrer las calles matando a los ciudadanos que corren despavoridos en una orgía de sangre y miedo que... bueno, eso intentaron pero el resultado es bien distinto.

Lo más importante de esta película es la música, la espectacular banda sonora compuesta por Asher Goldschmidt reafirma la violencia que los ojos contemplan. A lo largo del filme, se repite la Rapsodia Húngara de Liszt que, según su director Kornél Mundruczó, tiene el doble juego de ser la pieza que tocan sin ningún espíritu los jóvenes en el conservatorio, pues no la comprenden, y ser el himno del levantamiento canino que motiva a las fieras a pagarle a los humanos con su misma moneda.

Pero ni la música amansa el despropósito que es el contraataque final de los chuchos. Es una escena carente de fuerza. Ves a los perretes correteando mansamente por las calles, con sus sonrisas bobaliconas y sus kilométricas lenguas ondeando, mientras los actores sobreactúan aterrorizados como si estuvieran en una nueva entrega de Los tomates asesinos. Quisimos mantenernos en el espíritu del filme pero nos entró la risa y no pudimos parar.

Lo que se suponía que iba a ser la explosión del sufrimiento y rabia acumulados es un globo que se desinfla hacia el precipicio de la serie B. Esta película podría haber estado genial. Tiene ese comienzo que, de ser una producción de Disney, nos hubiera traído una nueva comedia familiar como Beethoven, pero nos golpea con una realidad cruel. Desgraciadamente, contra lo que reza el cartel galo, no nos encontramos ante Los pájaros de Hitchcock sino, en todo caso, frente a su infame secuela.

WTF japoneses

Gashapon (una máquina de bolas)
que vende figuras de señores a punto de caer de una cornisa.
Se puede leer "gakeppuchi" (filo, borde)

Maniquí de conejito para kimonos
entre cuqui y malrollero

Vallas de obras con más conejitos, y además rosas.
Obreros de la construcción confundidos.

Chica que parece llorar bótox para anuncio de bebida.
Si no os parece WTF es porque no sabéis que el nombre es
"Ojousama Seisui" ("Agua Sagrada de Señorita")
y tiene un color muy especial. Ver más aquí.

WTF Made in Japan

La Coneja Lisa
visto en aparador de Shiodome, Tokyo

El contribuyente
visto en plaza de Shiodome, Tokyo
(frente a la coneja)

Pathetic 65
visto en el bosque de bambú de Arashiyama

Estatua de posaderas
cerca de la estación de Kobe
(obsesionados por las nalgas)

White chocolate and raspberry biscuits de Crabtree & Evelyn


Estas galletas al estilo Chips Ahoy! con pepitas de chocolate blanco y trocitos de frambuesa llegaron de la mano de un amigo desde Inglaterra. Cosas de la globalización y las multinacionales, a la semana siguiente nos las encontramos en el Tea Shop (ese lugar donde el té tiene gusto de madera quemada) de una calle del centro de nuestra ciudad.

Tienen un sabor muy graso a causa del chocolate blanco que enmascara el sabor de la frambuesa. Si uno las toma solas, la verdad, es una pena. Si se toman con té o cualquier infusión sosainas, son una delicia. La lata engaña. Uno piensa que vendrán apiladas pero vienen en una bandejita con huecos suficientes para desquiciar al monstruo de las galletas. 6,50€ por unas 16 o 20 galletas.

Warramunga / M'Felewzi, de Sergio Toppi


Este álbum contiene dos historieta del dibujante italiano Sergio Toppi: Warramunga y M'Felewzi. La primera está ambientada en Australia y la segunda en África, y ambas tratan de la relación entre los nativos y los deleznables hombres blancos.

No conocía al autor y debo decir que me he enamorado de sus tramas. No estoy hablando de sus historias, que dejan bastante que desear. El dibujo de Toppi es un deleite para la vista. Me pregunto cuánto tiempo gastaba urdiendo ese sin número de trazos de tinta. Echadle un vistazo.

Viñeta de M'Felewzi

Ha sido publicado por Ninth Ediciones, editorial que desconocía y que apenas hace un año, en mayo de 2013, empezaba a andar. Cuesta 14€.

Wall·E


Película de animación 3D preciosa, emotiva, inteligente,... me ha enamorado. La realización es impecable y el mensaje apocalíptico, tan desolador como verosímil. La capacidad de llevar adelante esta peli casi muda y con horizonte tan desesperanzador es sorprendente, no te puedes separar de la pantalla. Tampoco ofrecen un mensaje ñoño pese a que la historia principal es de amor. Mezclan imagen real con animación y apenas percibes transición, contraste, entre ambos mundos, cada vez más cercanos a fuerza de megapíxel. Mi gran alegría de este año junto a Toy Story 3.

Weekend


La he apodado el "Antes del amanecer gay". Al igual que Richard Linklater en su película, el británico Andrew Haigh retrata el comienzo de la relación de dos chicos que se conocen en una discoteca, plasmando sus dudas e inseguridades a través de las conversaciones que entablan acercan del mundo y de la vida. Menos ingenua que la de Linklater (ingenuidad acertada en su momento pero superada posteriormente por Antes del atardecer y Antes del Anochecer), refleja las mismas dudas ante el inicio del amor.

Russell (el romántico) y Glen (el follador) tienen no un día como Céline y Jesse sino un fin de semana para intimar y decidir si seguirán juntos o no. A diferencia del filme de Linklater, aquí también se reflexiona acerca de la situación de la homosexualidad masculina dentro de la sociedad británica. Debo decir que me sorprendieron muchas de sus declaraciones, pues las creía superadas desde hace ya tiempo. Desconociendo la realidad en España, mi impresión es que aquí no existe tanto rechazo.

Wilde, escritor universal

Guía turística de Londres de la colección Guías Azules de la editorial Anaya (978-84-8023-538-9). Página 56.

La segunda mitad del siglo traería a Londres otro escritor romántico nacido en Dublín y que fue víctima de la moral victoriana por culpa de sus hábitos sexuales: Oscar Wilde (1854-1900). Wilde escribió novelas y ensayos, muchos de los cuales pasaron a la posteridad, como El retrato de Dorian Gray o Rojo y Negro.