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Muchos juegos, poco tiempo


Para quitarme de encima la espinita de no haber reseñado muchos juegos de la Wii U (que ya me dirás, para qué la manía de listarlo todo), hago esta entrada llena de microreseñas y comentarios sueltos para finiquitar esta cuenta pendiente conmigo mismo:
  • Wii Fit U. Se lo compró mi pareja junto con la tabla de ejercicio y, desde luego, no es el festival de diversión que anuncia la publicidad. Las minipruebas son normalitas, y el control con la tabla no está tan bien calibrado como cabría esperar. Ha hecho poco más que acumular polvo dentro de la caja.
  • Paper Mario Color Splash. Repleto de humor, pero un coñazo si no te gustan los RPG. Mi pareja se reía mucho, pero intentaba obsesivamente esquivar los combates, que le aburrían sobremanera. Sinceramente, la vi jugar, y las acciones para elegir cartas eran tediosas. Me pareció que con una selección más rápida del mazo hubiera estado mejor.
  • Affordable Space Adventures. Este juego de puzles con grandes dosis de ironía británica es uno de los mejores exclusivos de la consola. Hace un uso excelente del giroscopio y la doble pantalla: mientras en la televisión ves la nave espacial y el camino que debes recorrer, con el GamePad configuras el panel de control de la nave. Deberás ajustar los niveles de combustible, electricidad, calor y demás para poder atravesar los distintos tramos. Es también un excelente cooperativo en el que cada jugador se encarga de una parte de la nave. Me lo aconsejaron y nunca he agradecido tanto una recomendación. (Más información)
  • Wii Party U. Llegamos a jugar más con él que con el Mario Party 10, que se nos hacía bastante pesado, pues las animaciones eran demasiado largas y las partidas se hacían muy lentas. La locura y las risas en el competitivo con amigos en local están más que garantizadas.
  • Nintendo Land. Al principio, nos resultó divertidísimo. Jugábamos constantemente, entre nosotros o con amigos. Pero poco a poco lo fuimos dejando, tal vez porque muy buenos no somos, y las fases eran cada vez más difíciles. De los pocos juegos que realmente aprovechaba las ventajas del tabletomando.


  • Amiibo Touch & Play. Con las figuras de Nintendo puedes desbloquear minijuegos que versionan los clásicos de la compañía. Lo malo es que son tan cortos que el afán de sacadineros queda maś que patente.
  • Mini Mario & Friends. Amiibo Challenge. Aquí los minijuegos que desbloquees con los muñecos interactivos son una especie de pantallas de Lemmings, pero con el personaje de turno. No son ningún portento ni de diseño ni de originalidad.
  • Typoman. Este juego de cuidado diseño mezcla hábilmente las plataformas con los rompecabezas. Combinando las letras que te encuentres en el nivel, deberás crear palabras que te desbloqueen el paso. Así, si llegas a un infranquable foso inundado por la lluvia, deberás conseguir que la palabra "rain" (lluvia) se convierta en "drain" (drenaje), para que la sima quede seca y transitable. El inconveniente es que no está traducido.
  • Never Alone (Kisima Ingitchuna). Este calmado y delicado plataformas de ambientación sombría está basado en una cuento tradicional de los nativos de Alaska. Su finalidad es ayudar a la transmisión de la cultura y lengua de los iñupiat. Es relativamente fácil y breve. Lo peor es el aura melancólica que te acompaña de principio a fin. (Más información)
  • Gunman Clive HD Collection. Esta edición conjunta trae las dos entregas de Gunman Clive. En un mundo steam punk ambientado en el antiguo Oeste, un pistolero debe rescatar a su amada. La estética imita el estilo de las impresiones de los carteles de la época. Es corto pero tiene un punto de dificultad. Recuerdo que el primero me gustó mucho maś que el segundo.
  • Yoshi's Wooly World. Creo que esta aventura del dinosaurio verde es lo más diametralmente opuesto a los shooter hiperralistas con sangre y cadáveres a gogó. Demuestra que se puede crear jugabilidad sin necesidad de acudir al sexo y a la violencia. Nintendo, chapeau.


  • New Super Mario Bros U + New Super Luigi U. De los últimos que me compré, ya teniendo la Switch, porque estaba de oferta y hacía tiempo que tenía el gusanillo. Es un Mario más cercano al clásico, más exigente y menos relajado que Super Mario 3D World o Super Mario Odyssey. Desde mi "manquedad", prefiero menos reto y más diversión.
  • Zombi U. Aunque exlusivo en un inicio, acabó saliendo en el resto de plataformas. No me lo he pasado, pero me encantó. La sensación de inseguridad y vulnerabilidad no la he tenido con ningún Resident Evil. Si mueres, resucitas convertido en otro superviviente. Si vuelves al punto donde te mataron, te enfrentarás a tu anterior avatar transformado en muerto viviente y podrás recuperar los items que cargabas. Sin armas impresionantes, ni escenarios grandilocuentes, realmente sientes la congoja de sólo tener una única posibilidad de seguir respirando.
  • The Legend of Zelda: The Wind Waker HD. Sencillamente, hermoso. Un mundo enorme para surcar en barco, con tantas islas y personajes que conocer. Ir conectando las diferentes historias que tejen el mapa de este mundo de fantasía es una gozada. Ojalá encuentre el tiempo para darle la conclusión que se merece.
  • Super Mario Maker. Las muchas horas que podría haberme dejado ante la pantalla de haberlo tenido de salida... Por suerte (una fortuna muy matizada), lo tuve cuando las aguas se habían calmado y no llegué a quemarme las retinas con él. La creación de niveles es sencilla y divertida. Enfrentarse a las pantallas de otros, también. Su éxito ha quedado más que demostrado. A día de hoy, Youtube sigue recibiendo vídeos con fases increíbles, por diseño y por dificultad.


Y de Wii:
  • Sonic Riders: Zero Gravity. La primera entrega la jugué en ordenador y me resultó altamente adictiva. Consigue mantener el espíritu de Sonic en 3D, preservando la velocidad y el control de los títulos en 2D. Creía que añadiendo la antigravedad a las carreras de aeropatín, ganaría en espectacularidad y jugabilidad, pero complicó demasiado los controles para mí. Una pena.
  • Dragon Ball: Revenge of the King Piccolo. Desde la nostalgia, muy chulo, pero tedioso en los jugable. El apartado visual ha envejecido mal.
  • WarioWare: Smooth Moves. Este juego lo acabamos comprando dos veces porque la primera vez que lo adquirimos de segunda mano llevaba por error el disco de Wario Land: The Shake Dimension. ¡Menudo chasco al abrir la caja! Cuando compramos el bueno, si bien nos entretuvo, no nos enganchó ni la mitad que el WarioWare: Touched! de la Nintendo DS.
  • Rayman Raving Rabbids. Mi pareja se aburrió soberanamente con él.
  • Super Mario Galaxy 2. Obra maestra... que apenas hemos jugado. El control me resultaba más engorroso que el de Super Mario 64Super Mario 3D World o Super Mario Odyssey. Con Yoshi, la frustración empeoraba. Acabamos pasando de él.


EA Sports Grand Slam Tennis para Wii y Wii U

Gran Slam Tennis de EA Sports (2009)

Exclusivo de Wii, pero cuya segunda parte saldría PS3 y Xbox360 olvidándose de la consola de Nintendo, este juego de tenis opta por un aspecto caricaturesco para los jugadores y el uso del sensor de movimiento del Wiimote (con MotionPlus) para dar raquetazos. Lo compré por primera vez en la Wii U gracias a la retrocompatibilidad, y me resultó divertidísimo.

Los jugadores están muy bien caracterizados, en rasgos y en habilidades. El aspecto cartoon me pareció de lo más gracioso. Ver a un McEnroe cabezón cabrearse está genial. Por mi parte, no le pedía realismo. Lo que buscaba es que no fuera un pasabolas como Wii Sports. En ese sentido, tiene más variedad de golpes y es más complicado.

El elenco está también de lujo: Federer, Nadal, Sampras, Djokovic, Murray, Roddick, Tsonga, Hewitt y Nishikori; Serena, Venus, Ivanovic, Henin, Davenport y Sharapova; Navratilova, Chris Evert, Sampras, Becker, Edberg, Pat Cash, Michael Stich, Borg y el mencionado McEnroe. En resumen, un juego de tenis realmente entretenido y rejugable.

Resident Evil Revelations para Wii U


Resident Evil: Revelations (2013) apareció en los albores de Wii U, cuando las compañías de terceros todavía daban algo por ella. Pero las magras ventas de la consola la sentenciaron y Capcom no la tuvo en cuenta cuando sacó la segunda parte en 2015. Dos años después, la compañía volvió a apostar por otra nueva máquina de Nintendo y publicó las dos partes en Switch.

Este primer Revelations se encuentra situado cronológicamente entre la cuarta y quinta entrega de la saga principal, y está protagonizado por Jill Valentine y Chris Redfield. En su búsqueda por encontrar a su ex compañero de equipo, Jill sigue una pista falsa y acaba en un buque abandonado en mitad del Mediterráneo sin saber que, en realidad, Chris se encuentra lejos de allí en una misión secreta.

La aventura progresa por dos caminos distintos que llegarán a cruzarse. La pena es que la historia, que al comienzo no pinta tan mal, acaba siendo tan rocambolesca y absurda que no hay por donde cogerla, y llega a hacerse larga. Por suerte, si Resident Evil 5 es un "mata-mata" alejado de la concepción original de terror y puzles de la saga, aquí recuperamos la angustia de los primeros.

Los gráficos y la ambientación son buenos. Los espacios cerrados y oscuros, junto a unos efectos sonoros inquietantes y desazonadores, convierten el juego en un sufrimiento continuo. La tensión es tal que en ciertos momentos debía silenciar la consola para poder concentrarme. También ofrece diferentes niveles de dificultad para todo tipo de jugadores, haciéndolo bastante asequible.

En Wii U es posible jugar tanto en el televisor, usando el Gamepad a modo de inventario, como directamente en el Gamepad, pero el mando Pro sigue siendo la mejor opción por peso y ergonomía. Lo he disfrutado, porque he recuperado las sensaciones de antaño, pero la trama deja mucho que desear. Ojalá hubieran escrito un guión menos enredado y más coherente.

Captain Toad: Treasure Tracker para Wii U


La idea de este videojuego nació en Super Mario 3D World. En cada mundo del juego del fontanero italiano había una pantalla donde controlabas al Capitán Toad. Su misión era encontrar tres estrellas. Como el personaje no podía saltar debido a su pesada mochila, había que encontrar la ruta adecuada que le permitiera sortear los obstáculos.

Su originalidad residía en que el mapa donde debía buscarlas tenía forma de cubo y había que utilizar los controles no sólo para mover al personaje sino para rotar el escenario. Así, tenías que jugar con la perspectiva para encontrar las cuevas donde estaban escondidas las estrellas. Eran minijuegos realmente divertidos, muy elogiados por los jugadores de Super Mario 3D World.

Parecía que no se le podía sacar mucho jugo más de esta idea, pero Nintendo hizo de Nintendo y se sacó este juegazo de puzzles. Han conseguido idear rompecabezas tridimensionales todavía más complejos, que no extremadamente difíciles (exceptuando algunas pantallas del final), con nuevos modos de juego, potenciadores y obstáculos.

Aquí, el enemigo es un pájaro gigante el que roba las preciosas estrellas. El problemilla es cuando, al rapiñar una de ellas, se lleva consigo a Toadette, la compañera del Capitán Toad. Nuestro héroe se lanza a su rescate y, para evitar el posible cliché machista, veremos cómo a lo largo de la aventura ambos personajes se intercambian roles, siendo también Toadette la que debe rescatar al Capitán1. No existe diferencia entre usar a uno o a otro, pues tienen las mismas habilidades y limitaciones.

Entre las innovaciones respecto a Super Mario 3D World se encuentran los picos, con lo que podremos romper piedras al estilo del martillo de Alex Kidd; los nabos, que arrancaremos del suelo para lanzárselos a los enemigos como en Super Mario Bros 2; o el cañón, que dirigiremos con el GamePad y que tiene una potencia espectacular. Entre los enemigos, habrá plantas carnívoras, shy guys, marchimotas y demás fauna del universo de Mario.

Uno de los nuevos modos de juego es el de la vagoneta, dentro de la cual recorreremos un alocado circuito de raíles. Sin posibilidad de detenernos, tendremos que servirnos del giroscopio del mando para encontrar las estrellas y controlar el cañón con el que destruiremos los obstáculos que aparezcan en nuestro camino. En la pantalla del GamePad tendremos la vista subjetiva del personaje, mientras que en la pantalla de la televisión veremos el recorrido en tercera persona.

Otro modo es el del laberinto, donde intentaremos conseguir todas las estrellas mientras una momia champiñón nos persigue. Habrá dos jefes finales con sus respectivas pantallas en cada mundo: un dragón, cuyos ataques tendremos que esquivar mientras ascendemos por la chimenea de un volcán que se va llenando de lava, y el pájaro gigante, al cual nos enfrentaremos tras subir a lo alto de un torreón desde el cual tendremos que lanzarle nabos sin caernos.

Captain Toad: Treasure Tracker es un juego divertidísimo que, pese a ser para un jugador, permite la colaboración de amigos a la hora de buscar los objetos ocultos. El amiibo de Toad desbloquea un entretenido minijuego en el que tendremos que buscar un diminuto dibujo pixelado del personaje en todos los mapas. Lo que parecía una nadería por parte de Nintendo ha acabado regalándonos un montón de horas de juego maravillosas.

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1 A preguntas sobre el género del Capitán Toad y Toadette, los creadores nipones han respondido que no tienen género, que son Toads, no seres humanos. Los japoneses no deben de entender a qué viene tanto empeño en Occidente por sexualizar personajes cuya única función es ofrecer un avatar con el que jugar, sin más trasfondo ni biografía. (Fuente)

Super Mario 3D World para Wii U


Todo el mundo ha dicho que éste no era el Mario que esperaban. No es innovador como Super Mario 64 Super Mario Galaxy. Es sencillamente un Mario tridimensional con un traje nuevo de gato en el que pueden jugar hasta cuatro personas a la vez. Mi pareja y yo lo hemos jugado juntos y nos lo hemos pasado muy bien, tanto pasándonos las pantallas como explorándolas en busca de objetos ocultos.

Es divertido cómo los jugadores pueden tanto ayudarse el uno al otro como entorpecerse, creando situaciones caóticas bastante graciosas... y frustrantes. En la misma partida, se pueden añadir nuevos participantes o jugar uno solo. No hay que reiniciar la aventura para ello. Hay pantallas que cada uno de nosotros se pasó solo, otras que las hicimos en equipo y otras... que nada de nada.

El juego hasta el malo final es asequible para todo el mundo. La curva de dificultad crece moderadamente hasta entonces. A partir de ahí, se desbloquean una serie de mundos extra que son un regalo dirigido a los más expertos. Aunque no hemos sido capaces de superarlas, hemos disfrutado mucho de Super Mario 3D World y nos ha parecido un juego verdaderamente entretenido.

Splatoon para Wii U, morir manchando


No es que lo mío vaya a ser reseñar las novedades en videojuegos, precisamente, ni que vaya a descubrir América. Splatoon es un juego muy divertido y con el que echar una partida es siempre divertido. Pese a los elogios que se vierten acerca de él, voy a resaltar los puntos en los que creo que flaquea más.

Splatoon es un shooter, un juego de disparar, que se sale de lo habitual. Si lo normal es matar a cuantos enemigos encuentres, aquí lo esencial reside en pintar el terreno. El equipo que más espacio tenga pintado de su color, gana. De ahí la importancia de la conexión online. Los jugadores se enfrentan cuatro contra cuatro en diversos escenarios tan originales como locos.

En su día, se estrenó con mucho menos contenido pero se le ha ido añadiendo a través de DLC, o contenidos descargables, gratuitos. Me lo compré el día de salida, el 29 de mayo, y estuve disfrutándolo intensivamente hasta septiembre. Al principio me tenía totalmente enganchado con las partidas online y la campaña individual.

El modo historia para un solo jugador es muy corto y gente con más experiencia se lo debió de pasar en un periquete. No es mi caso. Hay que decir que el último jefe es complicado y derrotarlo requiere su tiempo pero, más allá de este final alucinante, el resto es sencillo. De todos modos, dentro de esta ausencia de dificultad, uno encuentra mucha diversión.


Se nota la importancia de esta campaña en solitario porque, una vez que la terminé, sólo me quedaba el multijugador, y es ahí donde empezó a mermar mi adicción. No se me entienda mal. Las partidas online no son malas pero perdí la sensación de alcanzar un objetivo. Durante la primera versión de Splatoon, el nivel más alto era el 20, el cual alcancé, pero tras la actualización de agosto, pasó a ser el 50.

Yo quería que hubiera más margen para mejorar pero lo cierto es que ahora el esfuerzo es significativo para sólo aumentar de rango, sin ninguna mejora significativa. Con cada nivel, aparece equipamiento nuevo pero el caso es que no he encontrado ninguna arma que me vaya tan bien como la que conseguí con nivel 18 o así. Tampoco hay novedades en los potenciadores (power-ups), que siguen siendo los mismos.

Ahora para mí, Splatoon es echar una partidilla de vez en cuando sin la aspiración de subir de nivel. Es increíble cómo hubo gente que consiguió el nivel 20 en su día, y el 50 después, en menos de una semana. El vicio en ellos es fuerte, de parado de larga duración o de recluso en Alcalá Meco. En los combates existen dos modos, el amistoso, que consiste en pintar el terreno, y el competitivo, donde es a cero o nada.

El competitivo es un modo especialmente loco porque los ochos jugadores tienden a concentrarse en un punto. Aquí pintar no es tan importante como conquistar una zona de tu color y protegerla, o llevar un objeto hasta un punto concreto del mapa. En el amistoso también puedes eliminar a tus rivales pero es en este donde morir es nuestro día de la marmota particular.


Acostumbro a jugar al modo amistoso por ser más relajado pero cabe decir que el competitivo es igual de divertido pese a lo estresante de estar esquivando sin parar mientras se intenta sumar una baja más en el bando contrario. Jugar es fantástico pero, al dejar de tener una meta y perder el aliciente de las novedades constantes del principio, se hace más difícil ofrecerle la misma dedicación.

No te puedes comunicar con el resto de miembros. Para muchos jugadores expertos es una desventaja. Yo lo pienso y creo que sería muy entretenido con amigos. Con compañeros aleatorios no tiene tanto sentido dado el público al que se dirige la consola de Nintendo, los cuales sólo buscamos pasar un buen rato de vez en cuando sin que nos demanden un número de horas demasiado elevado.

Además de armas, uno puede adquirir ropa. La moda es muy importante para los calamares pijeras que protagonizan Splatoon. Cada prenda tiene diferentes habilidades que ayudan en el combate (velocidad, resistencia, potencia, detección de enemigos,...). Esperaba que con el paso del tiempo aparecieran modelos de marcas reales y que con esta publicidad Nintendo ganara dinero pero no ha sido así.

Sea porque no era su objetivo, sea porque no han conseguido atraer la atención de las compañías, sólo hay marcas inventadas y bastante sosas. Creo que conseguir una camiseta Nike o unas zapatillas Adidas sería una buena razón para mantenerse enganchado, intentando conseguir objetos exclusivos. Esto sí que puede conseguirse con los Amiibo pero únicamente con los del propio juego.


Los muñecos de la chica y el chico Inklink, junto al del calamar verde, desbloquean retos en la campaña individual que sirven para obtener trajes que de otro modo no puedes conseguir. Con la Chica debes pasarte los niveles con un rifle de francotirador (o francoentintador). Hubiera estado bien que con el resto de Amiibo uno pudiera conseguir ropa de Mario, de Donkey Kong,...

Existe un modo competitivo entre dos jugadores para jugar offline, en casa, pero es al que menos tiempo le he dedicado, incluso menos de una hora. El problema aquí es que sólo se puede jugar uno contra uno y no haces más que explotar más globos que el rival. No resulta ni la mitad de entretenido que los otros dos modos y es el que peor le ha salido a la compañía japonesa.

La idea, en resumen, está genial pero da la sensación de que no han llegado a explotar las numerosas posibilidades del videojuego: una campaña mucho más larga, más opciones en los combates online (chat de voz, facilitar el cambio de armas y posibilidad de personalizarlas), mejora la partida offline, ofrecer más diseños de ropa con amiibos y marcas conocidas,...

La capacidad para innovar de Nintendo es alucinante. Ahora sólo cabe frotarse las manos esperando una segunda parte de Splatoon donde las carencias del primero se vean suplidas y las muchas virtudes de las que ya hace gala sean mejoradas. Todavía les queda mucha tinta a estos calamares.


Muramasa: The Demon Blade para Wii y Wii U


Muramasa: The Demon Blade es un videojuego de rol de acción con estética manga que transcurre durante la era Genroku (1688 -1703) de la historia de Japón. Salió en 2009 para Wii pero se puede jugar también en Wii U. Posteriormente, en 2012, lo hizo para PSVita con gráficos HD y nuevos contenidos.

¿Qué quiere decir que es un videojuego de rol de acción? A diferencia de los juegos de rol (conocidos por sus siglas en inglés, RPG, role-playing game), donde los jugadores atacan por turnos, en los juegos de rol de acción (ARPG, action role-playing game) no hay turnos, el combate se desenvuelve en tiempo real. Con cada victoria, el personaje mejora sus habilidades, obteniendo nuevos ataques y armas. Subir de nivel es necesario para poder ir avanzando, pues los rivales cada vez son más poderosos.

Muramasa nos narra dos historias: la de Kisuke, un guerrero que ha perdido la memoria, y la de Momohime, una joven poseída por un demonio. Las aventuras de ambos se juegan por separado, una detrás de la otra (se puede elegir por cuál comenzar), aunque habrá momentos en que ambos se crucen. Poco a poco, iremos descubriendo los recuerdos olvidados de Kisuke y por qué Momohime está poseída por el espíritu.

Lo que me empujó a comprarme el juego fueron sus gráficos en 2D de estilo manga, sello de identidad del estudio Vanillaware. Me encanta el diseño, los colores, los numerosos detalles, toda la imaginería que contiene de la tradición japonesa, desde la mitología a las historias de ninjas y samuráis. Aparecen retratados zorros, kappas, onis, karakasakozous, baños de aguas termales, castillos feudales, bosques de bambú,... Parece un cómic en movimiento, alejado del 3D realista que domina últimamente.

Pese a que es un regalo para la vista, las mecánicas son muy repetitivas y debo reconocer que el juego se me hizo algo aburrido. Cuando, después de pasármelo con Momohime, tuve que hacerlo con Kisuke, solté un resoplido de pereza. Se mueven sobre el mismo mapa (te desplazas entre pueblos) pero con variaciones en el recorrido (zonas desbloqueadas que antes eran inaccesibles, nuevos atajos) y en los enemigos finales.

Lo que más motiva, a parte de descubrir el diseño del siguiente nivel, es descubrir nuevas espadas con las que combatir, cada una poseída por un demonio con un poder especial. Hay que tener cuidado al utilizarlas porque el uso excesivo las rompe. También puedes conseguir espadas por encima de tu nivel, lo que te impedirá utilizarlas hasta que no tengas la fuerza suficiente. El árbol genealógico de espadas es bastante variado, aunque uno se queda con ganas de más.

Es un juego largo que, por culpa de unas mecánicas poco variadas, acaba haciéndote perder el interés. Igualmente, verlo en acción es una maravilla y sus tres niveles de dificultad permiten que hasta alguien no muy ducho como yo pueda pasárselo.

PD: Me fastidia bastante que, sin depender del control de movimiento, no sea posible jugarlo con el mando Pro de la Wii U y haya que jugarlo con el Wiimote o el Wii Classic. Si unos piratas consiguen emular el mando de la Xbox en PC, ¿cómo no va a poder hacerlo Nintendo con su propia consola? Les gusta exprimir al máximo los bolsillos de sus clientes.

Mario Kart 8 para Wii U


A diferencia de Super Smash Bros, Mario Kart 8 (habitualmente pronunciado como Mario Car Tocho) sí es la gran experiencia que recordaba. Altamente entretenido y loco, expande su diversión con la antigravedad (poder correr por las paredes) y el modo competitivo online. Visualmente es espectacular, con un diseño de pistas maravilloso.

Tanto la edición anterior de Wii como esta de Wii U, sigo maldiciendo la aleatoriedad no tan aleatoria de los objetos o power-ups que se reciben durante la carrera: si vas el primero, te hartas de monedas y pieles de plátano mientras a la peligrosa caterva que te persigue les tocan no sólo estrellas o caparazones, sino también novedades como los boomerangs o las plantas carnívoras. En Nintendo 64, podías obtener una estrella aun estando a la cabeza.

La gente se ha quejado mucho de la ausencia de chat en el modo online, acusando el excesivo paternalismo de Nintendo en estos asuntos. La compañía nipona aduce la protección del usuario más joven, parte esencial es su nueva política familiar de marketing. Lo cierto es que yo no lo he echado en falta, pues el reto acaba siendo individual: llegar antes que nadie a la meta. En cambio, en el online cooperativo de Splatoon sí que resulta impepinablemente necesario y no está.

A diferencia de Mario Kart 6 para Wii, aquí el derrape no es automático, por lo que utilizar el Wiimote con el sensor de movimiento no es práctico. Por su parte, el GamePad (o tabletomando, como lo llaman muchos) resulta demasiado grande y te destrozas las muñecas si echas unas cuantas aprtidas seguidas. El mejor periférico para manejar, sin duda, es el mando Pro, ligero, cómodo de utilizar y con una batería prácticamente sempiterna.

Mario Kart 8 es un juego para pasárselo pipa, enfrentándose a amigos en casa o a través de internet. Horas y horas de diversión tanto compitiendo como descubriendo los numerosos detalles que trufan cada uno de los circuitos.

Super Smash Bros for Wii U


Jugué al de Nintendo 64 y me divirtió mucho, y ahora me doy cuenta que fue gracias al modo historia (no sé si se llamaba así exactamente). En él, te pasabas diferentes pantallas con cada uno de los personajes, pruebas adaptadas a sus habilidades. Era entretenido y un verdadero reto que, evidentemente, no superé. Pero me lo pasé muy bien intentándolo.

Este Super Smash Bros for Wii U es, al igual que el de Nintendo 64, infinito en su abanico de posibilidades, de retos, de minijuegos. Pero no tiene el modo historia. Tiene, en cambio, un juego de tablero en el que vas reuniendo personajes para superar la batalla final contra el resto de participantes. Mi problema es que no tienes un personaje definido sino que es al azar el que te los designa, sea por sorteo, sea tras superar las pruebas y peleas antes del enfrentamiento definitivo. Así, cada vez que se inicia un combate, puede tocarte cualquiera, lo que implica que debes conocerte el estilo de pelea de cada uno de ellos.

Y hay más de 50 para elegir. Es una cifra fantástica que ha seguido aumentando con DLCs (contenido descargable extra) cuyo precio ha resultado ser abusivo (entre 4 y 6 euros cada uno). Igualmente, si uno paga es por afición y no por carencia. Desgraciadamente para mí, el problema del juego de tablero radica ahí: soy incapaz de recordar las habilidades de todos los personajes. La mayor parte del tiempo me encuentro desorientado, como un viejo gagá, intentando adivinar quién soy en esa locura de golpes que son los combates de Smash Bros. Y cuando lo descubro es porque me han eliminado. Es muy frustrante.

Con esto no estoy diciendo que el videojuego sea malo, ni mucho menos, pero si que es cierto que todas las modalidades y retos están basados en combates, no en superar pantallas de plataformas como en la Nintendo 64. Y doy asco, soy un patán que acaba presionando todos los botones con desesperación. Este juego no es para mí.

Child of Light de Ubisoft Montreal


Child of Light es un juego que me cautivó por su estética de cuento de hadas. Me lo compré por menos de 10€ en la tienda virtual de Nintendo.

Una noche de 1898, Aurora, la hija del Duque de Austria, no despierta. Todos piensan que ha muerto. Sin embargo, la niña ha aparecido en mitad de un bosque lleno de criaturas fantásticas del que tendrá que salir para descubrir el misterio que la ha traído hasta él. Un fuego fatuo llamado Igniculus la acompañará en su odisea a lo largo del mundo de Lemuria.

Es un juego de rol con puzles. Aurora irá reclutando amigos para poder combatir a las criaturas con las que se topará en su aventura. Cada aliado tiene una característica (curación, ataque, magia, etc) que lo hace único. Los rompecabezas consisten en resolver laberintos, completar misiones o encontrar objetos que faciliten el acceso a zonas bloqueadas.

El apartado gráfico es preciosista y cautivador. Las ilustraciones de los personajes y los fondos parecen realizados en acuarela, imitando un cuento de hadas. Desgraciadamente, el ritmo es lento y se hace aburrido. Recorrer el reino de Lemuria es tedioso. Lo peor es que los diálogos en verso no han sido bien traducidos y la métrica y la rima son un despropósito.

Contrariamente a lo que cabría esperar, desde mi punto de vista, el juego no es para niños. No porque toque temas adultos o haya palabrotas, en absoluto, sino a causa de los monstruos y el audio de sus rugidos fantasmagóricos. Me parecen terroríficos. ¿Qué niño no tendría pesadillas con ellos? Después de tanto tiempo esperándolo, ha acabado resultándome un chasco.


ACTUALIZACIÓN (10/11/2016)

Volví a retomar el juego y me lo pasé. Debo decir que el final me ha dejado muy buen sabor de boca, me ha gustado mucho. Una vez has superado la historia, puedes seguir viajando por el reino de Lemuria. Desgraciadamente, parece que no hay posibilidad de seleccionar la región donde quieres ir, sino que debes recorrerlo por entero otra vez, zona a zona.

Puedes aprovechar y completar las misiones que dejaste o no pudiste acabar, o seguir luchando y subiendo de nivel. El inconveniente es que para mejorar deberás ir hacia el final del juego para encontrar buenos contrincantes. Los del comienzo mantienen su bajo nivel de inicio y, aunque los puedes matar de un golpe, apenas te dan puntos de experiencia.

Guacamelee! Super Turbo Champsionship Edition


Guacamelee! Super Turbo Championship Edition ya comienza parodiando desde el nombre, en este caso, al mítico Street Fighter. Pero ahí se acaban las similitudes. Guacamelee! es un juego de plataformas, de pasar pantallas, lleno de humor y de un diseño y una imaginería completamente singulares y maravillosos.

Eres Juan Aguacate y debes rescatar a la hija del Presidente de las manos de Carlos Calaca, un esqueleto charro que busca convertirse en una especie de dios aunando el mundo de los muertos y de los vivos. En su cruzada, el campesino Juan irá aprendiendo movimiento hasta convertirse en el luchador definitivo que pueda detener a Calaca.

Es muy interesante porque vas aprendiendo movimientos nuevos, lo que hace que puedas rejugar pantallas anteriores y acceder a nuevos sitios con las técnicas aprendidas. Las pantallas no son aisladas sino que se encuentran dentro de un mismo mundo, como en Super Mario World. Cada lugar tiene su coña: Pueblucho, Desierto Caliente, Bosque del Chivo,...

El nombre de las técnicas no se queda atrás: la Escalada del Chivo, el Salto de la Rana, el Intenso, el Gancho del Gallo,... A medida que el repertorio crece, la dificultad de las pantallas también. No sólo en las nuevas sino que en las anteriores sucede igual, apareciendo más adversarios a batir. Hay veces que uno diría, "Se acabó", pero a base de insistencia se consigue.

Yo, que soy un patata, o "manco" (como dicen ahora los aficionados al videojuego), he conseguido superar el juego aunque sin todos los logros. Lo estoy volviendo a jugar para conseguirlos. Me ha dado muchos momentos de diversión y de risa, y es un juego que tarda uno mucho en agotarlo, pues siempre hay nuevos detalles.

Este juegazo ha salido para muchísimas plataformas: PS3, PS Vita, Steam (Windows, Apple, Linux), OS X, PS4, X360, XONE y Wii U. Se puede jugar solo o acompañado de un segundo jugador. Apto para todas las edades, completamente en español, visualmente alucinante y de un vicio extremo. ¿Qué más se puede pedir? Pues sí, encima, es barato.

Sonic Colours y Sonic Lost World


En la época en que Sega y Nintendo peleaban, yo era de Sonic. Aunque las plataformas siempre se me han dado de pena, el primer juego que me pasé fue Sonic The Hedgehog, en su versión de 8 bits para Game Gear. Recuerdo que "Hedgehog" me parecía una palabra impronunciable.

El personaje, su velocidad y los colores del videojuego en la consola portátil me engancharon como el opio. Después de bastante esfuerzo, llegué a la pantalla final dos o tres veces, venciendo a Robotnik (como se conocía antes al Dr. Eggman) en la última.

Los créditos fueron bastante decepcionantes: una animación paupérrima de Sonic sosteniendo un micro y cantando mientras pasaba la lista de creadores del juego. En su día, creí que era el final "malo" para los que no recogían las esmeraldas pero he descubierto que siempre es el mismo.

Sonic The Hedgehog 2 me lo dejaron mis primos y sólo superé dos veces al primer jefe, que era una especie de cangrejo al que debías matar con una balas de cañón que iban cayendo y había que esquivar. Era incapaz. Lo más lejos que llegué fue a la primera pantalla de la tercera fase.

El último juego que compré para Gamegear fue Sonic Triple Trouble. En él, Sonic tenía nuevos movimientos, los gráficos eran mejores, podías jugar con Tails y aparecía Knuckels The Echidna, que me fascinaba (de niño, estaba obsesionado con los monotremas).

A pesar de todas las novedades, el juego me aburría. Apenas había bichos que matar y tenía la sensación de que por muchas piruetas que hiciera el personaje, todo iba más lento. No sé hasta qué fase llegué pero lo abandoné de puro aburrimiento.

Volví a los videojuegos de plataformas con Super Mario 64. A diferencia de Super Mario World, que lo jugué en la Super Nintendo sin mucho entusiasmo, este me resultaba tan entretenido como desafiante, no tanto por la dificultad como por la multitud de retos.

Fue el primer plataformas que superé completo. Nintendo había conseguido llevar en volandas a Mario a la tercera dimensión y mejorarlo. En cambio, su máximo rival... ay. Jugué a Sonic Adventure después de SM64 y testimonié el derrumbe del erizo ante mis ojos.


Manejar un Sonic tridimensional daba demasiados problemas. Yo quería correr, tener la sensación de velocidad de los Sonic bidimensionales, pero mis movimientos eran torpes y no exclusivamente porque yo sea más malo que Lee Van Cleef.

Sin duda, los desarrolladores fueron conscientes de ello, pues decidieron incluir el golpe dirigido1. Con sólo apretar un botón, el erizo machaca automáticamente al enemigo más próximo. Esto, junto a las nuevas cinemáticas, convertían al jugador en un sujeto pasivo.

El exceso de narración, donde a algún iluminado se le ocurrió fusionar el mundo real con el de Sonic, acabó de sentenciar un producto visualmente espectacular pero escasamente divertido. El ritmo quedaba ralentizado y la jugabilidad era un completo desastre.

Tiempo después del abandono de Sega de la carrera consolera, compré packs tirados de precio para ordenador. Creo que tengo todos los que salieron hasta Dreamcast. He probado algunos pero no me he enganchado a ninguno.

Por suerte, también compré Sonic Riders y Sonic & All Star Sega Racing, ambos en la estela del maravilloso Mario Kart 64. Aquí Sega no me defraudó. Los controles son buenos y la sensación de velocidad, fantástica. Pura diversión.

Con estos dos juegos, especialmente con Sonic Riders, recuperé las esperanzas y las ganas de volver a correr con el erizo a los mandos de una consola. Cuando mi pareja compró la Wii U, adquirí Sonic Colours y Sonic Lost World ansiando un milagro que no se materializó.

La perspectiva, el punto de vista, que elige Nintendo para Mario no despista. El jugador sabe dónde va a caer. Es cierto que el fontanero es más lento y, por lo tanto, más manejable pero no puede ser que Sonic salte y parezca que va a posarse sobre una nueve y luego se precipite en el vacío.

Sonic Lost World llegó, otra vez, a rebufo de ese otro portento de Nintendo bautizado como Mario Galaxy. Los gráficos del erizo son imponentes pero los numerosos errores de perspectiva y de cámaras que no permiten ver bien son un incordio.

Sonic Colours, haciendo transiciones entre el desplazamiento bidimensional y tridimensional, tampoco se salva. Muchas veces el cambio confunde. Están también esos malditos bordillos que tienes que recordar (porque no los ves) y saltarlos sino quieres que te estropee la carrera.

He abandonado ambos, antes Lost World que Colours, porque me debía forzar a jugarlos. Me han resultado un peñazo. He visto gameplays de Youtube de Sonic Boom: Rise of Lyric y, no es que todo siga igual, es que ha ido todavía a peor, sacándolo a la venta sin testearlo siquiera.

El problema de Sonic no es que saquen más o menos juegos. En verdad, sobran. El problema está en la raíz, en sí Sonic puede ser llevado al 3D sin sacrificar la jugabilidad. Ese es el quid de la cuestión, algo tan básico que parece mentira que todavía no lo hayan resuelto.

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1 No estoy seguro si este es el primer juego donde lo incluyeron.

Rayman Legends para Wii U


Rayman Legends es un juegazo donde los haya. Este plataformas 2D no sólo es altamente entretenido y tiene unos gráficos espectaculares sino que está cargado de humor. El nivel de dificultad va aumentando pero debo decir que, para lo patata que soy, lo estoy disfrutando muchísimo aun sabiendo que hay niveles que no voy a superar.

No hace falta recorrer de manera totalmente lineal los diferentes mundos. Se distribuyen, al igual que en el histórico Super Mario 64, por cuadros, en los que el protagonista va entrando. Hay también un minijuego bastante cafre y tronchante llamado Kung-Fu Football con el que picarte en casa con los amigos. También hay niveles rediseñados de Rayman Origins, el juego anterior, y tiene un modo online de retos diarios y semanales con el que siempre tendrás nuevos desafíos1.

El juego de Ubisoft, al igual que su Zombi U, fue diseñado exclusivamente para la consola de Nintendo aunque, posteriormente, dadas las pésimas ventas, saliera para otras plataformas. Es por esto que exprime tan bien las posibilidades del GamePad, mejor que muchos del fabricante. Hay retos en los que exclusivamente utilizarás la pantalla táctil para superarlos y son adictivos a más no poder.

El juego ofrece muchas horas de juego, tanto para los más expertos como para los más patanes. Su precio está en torno a los 30€ aunque se puede encontrar sin problema por la mitad. Dejo aquí el link de la pantalla que me empujó a comprármelo (y otro de regalo después) y que es un claro ejemplo de cómo aúna a la perfección gráficos, diversión y temazos musciales.

Castle Rock de Rayman Legends a ritmo de Black Betty de Ram Jam.

Mariachi Madness de Rayman Legends versionando Eye of the Tiger con Mariachis.
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1 Los retos te permiten ver cuán malo eres y cuántos cracks sobrehumanos hay repartidos por el mundo

FIFA 13 para Wii U


Para cualquier aficionado al fútbol, este juego será un fraude dadas las fechas en las que estamos y habiendo salido el FIFA 14. Irónicamente, la última versión está para Wii, la consola anterior de Nintendo, pero no para Wii U.

Muchos seguidores de la compañía de la Gran N están cabreados con EA por pasar de Wii U. Pero, desgraciadamente, no son los únicos. Y es que hasta la fecha las ventas de la última máquina de los creadores de Mario, ha vendido muchos menos de lo esperado. Todos se cogen las manos con el lanzamiento de Mario Kart y el futuro Smash Bros.

Sin embargo, si las alineaciones más bien te traen sin cuidado y lo quieres para dar unas patadas virtuales al balón desde casa, el juego está muy bien: buenos gráficos, buena jugabilidad, personalización de jugadores y gran cantidad de modos de juego, torneos, equipos y licencias.

Tiene modo online pero no lo he probado porque soy bastante malo, con un "bastante" que tal vez debiera escribir en mayúsculas. Desgraciadamente, también tiene un bug o error muy molesto; a veces se queda el cartelito de sustitución en mitad de la pantalla y hasta que no se da otro cambio, no desaparece.

Luego está el famoso GamePad, tan desaprovechado. Se supone que es la parte esencial en la consola pero, curiosamente, en los Mario su uso es testimonial; en Nintendo Land sí que constituye un elemento de juego; pero los que más han estrujado hasta el momento sus posibilidades han sido los de Ubisoft, con Zombie U y el impresionante Rayman Legends.

En FIFA 13 el GamePad tiene muchas funcionalidades: puedes hacer cambios, revisar alineaciones, estado de los jugadores, chutar faltas y penaltis o mover jugadores. Personalmente, sólo lo he usado para hacer cambios y faltas. Preferentemente, uso el mando Wii U Pro, más ligero y cómodo.

Así pues, ¿comprarlo o no? Si quieres chutar el balón en la Wii U, no tienes más opción porque no existe otro juego de fútbol en el catálogo. Por suerte, el juego lo puedes encontrar muy barato. Yo lo conseguí por 12 euros y, a poco que mires, encuentras buenas ofertas.

Pikmin 3 para Wii U


Se podría pensar en los pikmin como una especie de lemmings. Tú, un astronauta del espacio exterior, los "recolectas" y utilizas para alcanzar diferentes metas. Según el color, tendrán unas habilidad u otras: azules para el agua, rojos para el fuego, amarillos para la electricidad,...

El juego es visualmente muy atractivo y, como se adivina por la portada, para todas las edades. Pese a la comparación con los Lemmings, el juego es muy original y sorprende, no se hace aburrido. Nos aficionamos a él con NintendoLand, que contiene un minijuego suyo muy, muy divertido.

Sin embargo, el ritmo de juego se nos hizo algo coñazo. Va por días, y cada día está limitado a 15-20 minutos. Parece mucho pero, a poco que te des cuenta, ya está anocheciendo y debes volver a la nave. Debes vigilar que ningún Pikmin quede fuera o, de lo contrario, los depredadores se los zamparán.

Lo peor de todo es el control. Pikmin 3 aprovecha el nuevo pad en forma de Game Gear de la Wii U para añadir información extra muy útil. El problema es que no puedes apuntar bien con él y para eso necesitas el Wiimote con el Nunchuk. Si no eres muy ducho, te desesperarás intentando prestar atención al pad y al mando.

Es una pena que, una vez acabado el juego, no puedas seguir explorando el planeta a no ser que repitas algún día, borrando el progreso posterior; es decir, si repites el día 37 y guardas, se borrarán el 38 y siguientes. También tiene minijuegos y un modo de misiones para dos jugadores.

Sinceramente, el minijuego de NintendoLand es infinitamente más divertido. El control es bueno, tanto con el pad como con el Wiimote. Uno es el astronauta y el segundo (y el tercero y el cuarto y el quinto) son pikmins cabezones. Te lo pasas teta.